El cantautor asturiano Víctor Manuel acaba de publicar Solo a solas conmigo, su primer trabajo discográfico en siete años. Con este nuevo álbum, el artista no solo retorna a los escenarios, sino que lo hace acompañado de un profundo análisis sobre la sociedad actual, el feminismo y la defensa de la democracia. En una reciente entrevista en el programa Al cielo con ella, presentado por Henar Álvarez, el músico ha desgranado los pilares que sustentan tanto su nueva creación como su vida personal.
Durante la conversación, Víctor Manuel no ha dudado en rememorar sus orígenes. La localidad asturiana de Mieres ocupa un lugar central en su corazón y en su trayectoria artística. Precisamente, el artista ha hecho referencia al Club de la Cucaracha, la agrupación de amigos de su pueblo natal con la que mantiene contacto desde hace décadas.
Este círculo de amistades, conformado por unas treinta y cinco personas, se reúne cada año antes de las fiestas navideñas. Una tradición que ha perdurado en el tiempo, aunque con la nostalgia de contar con ausencias irreparables. "Siempre, antes de Navidades, seguimos juntándonos la pandilla que somos unos treinta y cinco", ha comentado el cantante, evidenciando la importancia de mantener vivas las conexiones con el pasado y con las personas que conformaron su identidad. Esta reivindicación de las amistades de la infancia y la juventud demuestra que, pese al estrellato, Víctor Manuel nunca ha perdido contacto con su esencia más humana y cercana.
Uno de los momentos más íntimos de la entrevista llegó cuando se abordó su relación con Ana Belén, compañera de vida y de profesión durante innumerables años. Ante la pregunta sobre cuál es el secreto de una relación tan duradera, Víctor Manuel ha sido tajante: la clave reside en la capacidad de desprogramarse y en la empatía mutua.
"Cada uno tiene que desprogramarse en parte, cuando te juntas con otra persona, y tratar de empatizar con lo que tienes enfrente", ha manifestado el artista. Esta reflexión pone de manifiesto una madurez emocional y una voluntad consciente de adaptación que ha permitido que su vínculo con Ana Belén se fortalezca con el paso del tiempo, superando los obstáculos inherentes a la convivencia y a la exposición pública. La pareja, que se ha convertido en uno de los referentes del amor duradero en el mundo del espectáculo español, ha sabido mantener su unidad basándose en el respeto mutuo y la evolución conjunta.
Con una honestidad que le caracteriza, Víctor Manuel ha abordado su propia evolución en materia de feminismo. Nacido en los años cincuenta, reconoce que el camino hacia la conciencia feminista ha requerido un desmontaje de patrones arraigados desde la infancia. "No es fácil ser feminista, y más habiendo nacido en los años cincuenta porque tienes que quitarte cosas de la cabeza, convencionalismos", ha expresado.
El cantautor ha compartido anécdotas personales que ilustran esta transformación. Recuerda cómo su propia madre, "pura machismo sin saberlo la pobre", le impedía realizar tareas domésticas como fregar los platos o incluso le ataba los zapatos antes de salir de casa. "Son barbaridades pensadas ahora desde el presente", ha reflexionado, evidenciando su capacidad de cuestionar las dinámicas sexistas que marcaban su generación.
Esta influencia positiva de Ana Belén en su vida ha sido tan profunda que el artista la ha inmortalizado en su nuevo disco. "Yo en estos años me he feminizado muchísimo por la influencia de ella y le he dado las gracias en una canción que acabo de grabar hace poco", ha revelado. Una declaración que rompe con el estereotipo masculino de no reconocer el aprendizaje emocional que proviene de la pareja. "Los tíos somos mucho de no dar las gracias cuando las cosas te vienen de una chica o de una pareja. He aprendido muchísimo viviendo al lado de esta mujer y soy mucho mejor que antes de conocerla", ha añadido con rotundidad.
Quizás el momento más político y contundente de la entrevista llegó cuando Víctor Manuel se refirió a quienes muestran nostalgia hacia regímenes autoritarios. En su nuevo trabajo, dedica un espacio a cuestionar abiertamente esta postura, utilizando un método directo y desafiante.
"Me gustaría ponerles ante un espejo", ha dicho el artista, para luego formular una serie de preguntas que desmontan cualquier argumento a favor de la dictadura. "Tú que eres chica, ¿quieres poder abrir una cuenta en el banco tú o que te autorice tu marido, compañero o tus padres? ¿Quieres poder abortar? Como a todo van a decir que sí, pues a continuación les dices: ¿Qué haces, imbécil, pensando que una dictadura es mejor que una democracia?".
Este planteamiento, directo y sin ambages, refleja la preocupación del cantautor por la deriva de ciertos sectores sociales que idealizan períodos oscuros de la historia española. Su defensa de la democracia se fundamenta en derechos concretos y en la autonomía individual, especialmente de las mujeres, que son las primeras perjudicadas por los regímenes autoritarios. La contundencia de sus palabras evidencia el compromiso de un artista que no se calla ante lo que considera injusticias o revisionismos históricos peligrosos.
El programa también abordó el tema de Eurovisión, festival del que Víctor Manuel confesó haber recibido una oferta para participar en el pasado, la cual rechazó de plano. Su opinión sobre el certamen es tajante: "No puedo soportarlo. Me parece una tontería", ha afirmado sin tapujos.
Sin embargo, la llegada de nuevas generaciones a su familia ha modificado ligeramente su relación con la música actual. El artista ha contado con humor cómo su nieto, cuando viaja con él en el coche, se encarga de poner "todas las canciones", incluidas las de Eurovisión, obligándole a escuchar géneros y propuestas que de otro modo no consumiría. Esta anécdota familiar muestra una faceta más cercana y adaptable del cantante, dispuesto a ceder ante los gustos de su nieto aunque manteniendo sus propias convicciones artísticas.
Solo a solas conmigo no es simplemente un nuevo álbum en la discografía de Víctor Manuel. Representa la síntesis de una vida dedicada al arte, al compromiso social y a la evolución personal. A través de sus canciones, el cantautor plasma sus reflexiones más íntimas y sus posicionamientos más firmes.
La obra recoge su amor por las raíces, su reivindicación del feminismo como camino obligado para los hombres de su generación, y su defensa inquebrantable de la democracia frente a cualquier forma de revisionismo histórico. Cada tema se convierte en una pequeña lección de vida, en una invitación a la introspección y al diálogo. La producción musical acompaña estas letras con arreglos que respetan la tradición del cantautor español mientras incorporan sonoridades contemporáneas.
La entrevista con Henar Álvarez ha servido como vehículo perfecto para desgranar las múltiples capas de un artista que, lejos de conformarse con su leyenda, continúa cuestionándose y cuestionando el mundo que le rodea. Su capacidad para mezclar lo personal con lo político, lo emotivo con lo racional, convierte cada declaración en un pequeño manifiesto. La conversación ha permitido a los espectadores acercarse a la figura de Víctor Manuel más allá del mito, conociendo las inquietudes que le mueven en la actualidad.
Con este lanzamiento, Víctor Manuel demuestra que la madurez artística no implica desconexión con la realidad, sino todo lo contrario. Su voz, más vigente que nunca, sigue siendo un referente para aquellos que creen en la música como herramienta de transformación social y personal. El disco se presenta como una obra necesaria en tiempos de incertidumbre, donde las voces comprometidas y experimentadas como la suya resultan fundamentales para el debate cultural y social.