El mítico torero Curro Romero, a punto de cumplir 92 años, presidió este sábado la inauguración de un busto en su honor en la localidad sevillana de Camas. La emotiva ceremonia tuvo lugar en la fachada de la Peña Taurina que lleva su nombre, ubicada en la calle Santa María de Gracia, y congregó a cientos de vecinos, autoridades y figuras del mundo del toreo en un mediodía que quedará grabado en la memoria colectiva del municipio.
Con la voz entrecortada por la emoción pero la mirada firme, el Faraón de Camas pronunció unas palabras que resonaron profundamente entre los asistentes: 'Gracias al pueblo de Camas, que siempre me ha tenido cariño verdadero, y ya no puedo más'. Esta sentencia, dicha por un mito vivo de la tauromaquia, marcó el momento cumbre de un acto que combinó nostalgia, admiración y orgullo local. Las lágrimas no faltaron entre el público que durante décadas ha venerado a su ídolo.
El evento comenzó pasadas las 13:00 horas con el cante de fandangos a cargo de Rafael de Utrera, quien interpretó letras compuestas expresamente para la ocasión por Alberto García Reyes, director de ABC de Sevilla. García Reyes tomó posteriormente la palabra para glosar la trayectoria de aquel niño nacido en la calle del Ángel que conquistó los ruedos más importantes del mundo con su inimitable estilo. El periodista destacó que 'el mundo se puede sujetar con dos dedos con un arte que no se mide al peso', aludiendo a la ligereza y elegancia que caracterizaron el toreo de Romero. Sus palabras remarcaron la esencia de un torero que transformó la técnica en poesía.
El alcalde de Camas, Víctor Ávila, subrayó durante su intervención que la instalación del busto 'rinde justicia a una trayectoria irrepetible'. Ávila enfatizó que el torero llevó el nombre del municipio por toda España y el mundo, convirtiéndose en su máximo embajador cultural. La elección del emplazamiento, frente a la peña taurina que durante décadas ha custodiado su legado, no respondió a una decisión arbitraria sino que constituye una reafirmación de la identidad cultural de Camas. El regidor municipal recordó que esta peña ha sido durante años el santuario privado donde los aficionados rendían culto a su ídolo.
La escultura, obra del artista Martín Lagares, captura con fidelidad el gesto sereno y la elegancia que definieron la personalidad de Curro Romero en los ruedos. El desvelamiento del bronce provocó un aplauso prolongado y unánime, testimonio del cariño que el pueblo sigue profesando a su hijo más ilustre. En un instante de particular ternura, su esposa Carmen Tello acercó el micrófono al maestro, quien expresó su gratitud en unas breves pero sentidas palabras antes de que la emoción le impidiera continuar. El silencio respetuoso que siguió habló por sí solo de la conexión entre el torero y su gente.
El acto contó con la presencia de numerosas figuras del toreo, entre las que destacaron Emilio Muñoz, Tomás Campuzano, Rafael Torres, Pepín Liria, Diego Urdiales, Juan Ortega, Pablo Aguado, David de Miranda, así como los diestros cameros Fernando Sampedro 'El Almendro', Oliva Soto y Esaú Fernández. La familia del torero también ocupó un lugar preferente en la ceremonia, mostrando el apoyo incondicional que ha sido pilar fundamental en su carrera. Los más veteranos recordaban con nostalgia las tardes de gloria en las plazas de toros, mientras los jóvenes admiraban en vivo a la leyenda que habían estudiado en los libros.
Durante el evento, el Ayuntamiento de Camas aprovechó para anunciar la promesa de inaugurar el próximo año monumentos dedicados a otras dos figuras ilustres del municipio: Paco Camino y Sergio Ramos, ampliando así el reconocimiento a sus personalidades más destacadas. Esta iniciativa forma parte de un plan municipal para reforzar la memoria histórica del pueblo y sus vínculos con el deporte y la cultura.
A sus 92 años, Curro Romero demuestra que, aunque la edad le dificulte la palabra, su corazón y su legado siguen hablando con la misma fuerza que sus faenas en la arena. El tiempo parece no pasar para el mito, cuya influencia en la cultura taurina y en su tierra natal permanece joven e invencible. Los vecinos de Camas han demostrado una vez más que el verdadero homenaje no está en el bronce, sino en el cariño eterno que profesas a quienes hicieron grande su pueblo.