Javier Cercas: de la vergüenza por sus orígenes a la celebración de su pueblo catalán

El escritor extremeño transformó su complejo de inferioridad infantil en literatura universal y encontró en Verges el lugar donde asentar su vida y su obra

Javier Cercas abandonó siendo un niño pequeño el pueblo que le vio nacer. Con apenas cuatro años, dejó atrás Ibahernando, en la provincia de Cáceres, para iniciar una nueva vida lejos de Extremadura. Sin embargo, ese lugar nunca lo abandonó del todo. A lo largo de su trayectoria literaria, ese pueblo se convirtió en un símbolo cargado de emociones complejas, proyectándose en sus narrativas y configurando su particular visión sobre la memoria, la identidad y el sentimiento de pérdida de raíces. Para el autor, Ibahernando representa esa herencia de silencios y preguntas sin respuesta con la que creció gran parte de su generación.

La memoria histórica se ha erigido como uno de los ejes centrales de su obra literaria, sirviéndole como herramienta para enfrentarse a los fantasmas de su propio pasado. Durante la documentación de su libro "El monarca de las sombras", Cercas regresó a su tierra natal, un viaje que le obligó a confrontar una emoción que había mantenido reprimida durante décadas. En una conversación con El Periódico, el escritor confesó: "A mí me daba vergüenza ser de un pueblo pobre, atrasado, cuando era chico. Y [hasta ahora] no había sido capaz de digerir literariamente algo tan importante para mí". Esta revelación muestra cómo el dolor de la infancia puede convertirse en motor creativo, transformando la vergüenza en material narrativo.

El primer gran libro donde la memoria histórica ocupó el protagonismo absoluto fue Soldados de Salamina, novela que le valió el reconocimiento internacional y prestigiosos galardones como el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica Española. Esta obra no solo consolidó su carrera, sino que también abrió un espacio crucial en el debate sobre la recuperación de la memoria democrática en España. A través de su escritura, Cercas ha demostrado que los lugares de origen, por humildes que sean, contienen universos enteros de historias por contar.

El relato vital de Cercas, no obstante, no se agota en sus orígenes extremeños. La familia se trasladó a Cataluña cuando él era muy pequeño, y con el paso de los años, el autor terminó estableciendo su hogar en Verges, una pequeña localidad del norte catalán perteneciente a la provincia de Girona. Este municipio se extiende por una zona llana junto al Rec del Molí, en las proximidades del Montgrí, conformando un paisaje tranquilo y rural que contrasta con la Barcelona cosmopolita.

Verges cuenta con escasamente mil habitantes y una historia que se remonta a la Edad Media. El núcleo primitivo del pueblo se articulaba en torno al castillo de Verges, la iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa —declarada Bien de Interés Nacional— y el Portal de la Madre de Dios. Todo ello estaba protegido por murallas y torres defensivas, muchas de las cuales permanecen en pie, testimoniando el carácter ancestral del lugar. En el interior del recinto amurallado se conserva también un molino que ha sido reformado en múltiples ocasiones a lo largo de los siglos, desempeñando funciones diversas: central arrocera, molino de harina e incluso central hidroeléctrica. Este edificio multifuncional simboliza la capacidad de adaptación de las comunidades rurales a lo largo del tiempo.

La economía de Verges ha estado tradicionalmente ligada a la agricultura y la ganadería, actividades que han marcado el ritmo de vida de sus vecinos durante generaciones. En los últimos tiempos, la rehabilitación de viviendas antiguas y la proliferación de segundas residencias han aportado un nuevo dinamismo al municipio, diversificando su tejido económico. Este proceso de revitalización ha permitido que el pueblo mantenga su esencia histórica mientras se abre a nuevas realidades.

Más allá de su rico patrimonio medieval, lo que realmente distingue a Verges es su tradición cultural. Cada Jueves Santo, las calles del pueblo se llenan de vida para acoger la emblemática Danza de la Muerte de Verges, una procesión que convoca no solo a los residentes locales, sino también a visitantes de municipios cercanos. Esta representación escénica constituye uno de los eventos más singulares del calendario festivo catalán, fusionando historia, religión y arte en una manifestación única. La danza, declarada Fiesta de Interés Nacional, muestra esqueletos que representan la muerte danzando al ritmo de tambores, un espectáculo que conecta con tradiciones medievales y que ha perdurado durante siglos.

La elección de Cercas de residir en Verges no es casual. El escritor ha encontrado en este pueblo pequeño el contrapunto perfecto a la vorágine cultural de las grandes ciudades. Aquí puede desarrollar su trabajo con la tranquilidad que requiere la creación literaria, mientras permanece conectado con las raíces rurales que tanto marcaron su infancia. De alguna manera, su vida en Verges representa una reconciliación con ese pasado que le avergonzaba, demostrando que los pueblos pequeños, lejos de ser espacios atrasados, son custodios de una riqueza cultural inmensa.

La trayectoria vital y creativa de Javier Cercas ilustra cómo los lugares de origen, lejos de ser simples coordenadas geográficas, configuran nuestra forma de ver el mundo. Desde la vergüenza infantil por proceder de un entorno humilde hasta la celebración de las tradiciones de su hogar actual en Cataluña, el escritor ha transformado la complejidad de sus raíces en una literatura que resuena con lectores de todo el mundo. Su historia demuestra que la identidad no es un destino, sino un viaje constante de reinterpretación y aceptación.

Referencias