La presentación de una novela rara vez transcurre entre vapores de cocido madrileño y lágrimas auténticas. Sin embargo, Sonsoles Ónega decidió romper con las convenciones para estrenar su última obra literaria, 'Llevará tu nombre', en uno de los escenarios más emblemáticos de la capital española: el histórico restaurante Lhardy. Un espacio donde la tradición culinaria se fundió con la emoción literaria, creando un evento memorable para los asistentes y la propia autora.
El pasado miércoles, la comunicadora convocó a medios de comunicación y personalidades cercanas en este establecimiento centenario, ubicado en el corazón de Madrid. La elección del lugar no fue casual. Ónega buscaba un ambiente que reflejara la autenticidad de su escritura, lejos de las salas de librerías convencionales. «Cuando he visto el Lhardy cerrado para la ocasión, he pensado: 'Vaya, esto va en serio. No cierran el Lhardy todos los días'», confesó con su característica naturalidad al inicio del acto.
La presencia de figuras como Anabel Alonso y Lucía, junto a sus editoras, reforzó la sensación de que se trataba de un momento especial. Sentada presidiendo el comedor, rodeada de su equipo editorial y amigos, Ónega no pudo contener la emoción. Las lágrimas brotaron cuando reflexionó sobre el significado de ver su nombre en la portada de esta novela, una meta que nunca imaginó alcanzar cuando comenzó a escribir.
Una obra que llega tras el Premio Planeta
Esta publicación marca un hito importante en la trayectoria de Sonsoles Ónega, ya que representa su primera novela tras obtener el prestigioso Premio Planeta. La presión de la expectativa quedó patente en sus palabras, aunque la autora demostró estar más preparada que nunca para afrontar este nuevo desafío creativo. Su anterior reconocimiento literario no ha hecho sino consolidar su compromiso con la narrativa, pero también ha aumentado la exigencia sobre su trabajo.
Durante la presentación, Ónega compartió anécdotas sobre el proceso de creación de 'Llevará tu nombre', una novela que se suma a su ya consolidada carrera como escritora. La periodista, conocida por su labor al frente del programa 'Y ahora Sonsoles', ha demostrado una capacidad notable para tejer historias que conectan con el público, utilizando su experiencia personal como fuente de inspiración.
La inspiración detrás de la historia
Uno de los momentos más íntimos del evento llegó cuando Ónega respondió a las preguntas sobre cómo conciliaba su intensa vida laboral, personal y su pasión por la escritura. Con su habitual sinceridad, admitió que esta novela se había gestado «a costa del tiempo de mi novio», generando risas entre los asistentes. Sin embargo, la confesión más profunda vino cuando habló de su estado emocional durante el proceso creativo.
«Mis editoras me han recordado que yo suelo escribir cuando he sido muy infeliz en el amor», reconoció la autora. Esta reflexión la llevó a calificar la existencia misma de la obra como «un milagro», ya que actualmente se define como «tremendamente feliz». La contraposición entre su pasado sentimental y su presente dichoso añade una capa de complejidad a la novela, demostrando que la creatividad no depende exclusivamente del sufrimiento, sino de la necesidad interior de expresarse.
Los desafíos de la creación en el siglo XXI
Sonsoles Ónega no ocultó las dificultades que entraña escribir en la era de la hiperconectividad y los compromisos profesionales constantes. Para ella, el mayor obstáculo no fue la inspiración, sino la capacidad de recluirse y encontrar los espacios de silencio necesarios para la creación literaria.
«Me ha costado mucho más escribirla porque me ha costado recluirme», explicó. La periodista describió cómo el frenesí de su día a día, especialmente al frente de un programa de televisión, expulsa a «la familia, a los amigos» y dificulta la concentración. En este sentido, citó a Virginia Woolf y su famosa teoría sobre «la habitación propia, con puerta y llave», subrayando la necesidad de aislamiento creativo.
La autora lamentó la dificultad de encontrar «espacios de paz y silencio» en un mundo profesional «con tanto ruido». Esta lucha por la intimidad creativa se ha convertido en uno de sus principales desafíos, especialmente cuando la exposición mediática es parte integral de su trabajo diario.
La escritura como necesidad vital
A pesar de las dificultades, Ónega dejó claro que la escritura no es una opción para ella, sino una necesidad imperiosa. «Necesito escribir permanentemente», afirmó, comparando esta actividad con funciones biológicas básicas como «respirar, comer, dormir o saciar la sed con un vaso de agua».
Esta declaración revela la profundidad de su compromiso con la literatura. Para la periodista, crear no es un hobby ni una profesión paralela, sino una forma de existir. Ha adaptado sus rutinas laborales, pasando de jornadas de doce horas a ocho, para dedicar el tiempo restante a su faceta como narradora.
El evento concluyó con un ambiente de celebración genuina, donde los asistentes disfrutaron del cocido madrileño mientras conversaban sobre literatura, amor y creatividad. La elección de Lhardy como escenario resultó acertada, fusionando la tradición gastronómica con la vanguardia literaria, creando una experiencia multisensorial que reflejó la esencia misma de Ónega: auténtica, cercana y profundamente humana.
Una mirada al futuro literario
Con 'Llevará tu nombre', Sonsoles Ónega no solo añade un nuevo título a su bibliografía, sino que consolida su posición como una de las voces más interesantes del panorama literario español actual. Su capacidad para transformar experiencias personales, tanto las dolorosas como las felices, en narrativa universal es su sello distintivo.
La novela promete seguir el camino de sus anteriores éxitos, conectando con lectores que buscan historias con alma y autenticidad. La autora ha demostrado que es posible mantener la integridad artística incluso desde la exposición mediática, encontrando ese equilibrio delicado entre la vida pública y la intimidad creativa.
En definitiva, la presentación de 'Llevará tu nombre' fue mucho más que un acto promocional. Fue una declaración de principios sobre el valor de la autenticidad, la importancia del silencio en un mundo ruidoso y la necesidad de seguir creando desde la verdad emocional. Sonsoles Ónega, entre lágrimas y platos de cocido, demostró que las mejores historias nacen cuando nos atrevemos a ser vulnerables y fieles a nuestra voz interior.