Resident Evil: Requiem representa mucho más que una simple entrega más en una de las sagas más icónicas del videojuego. Desde hace años, la comunidad de seguidores de esta franquicia ha estado fragmentada, dividida por decisiones creativas que no siempre resonaron con las expectativas de su base de fans. Sin embargo, este nuevo título logra lo que parecía imposible: unificar criterios y devolverle el alma a una serie que, aunque nunca dejó de funcionar, había perdido parte de su esencia.
La división comenzó con la cuarta entrega, cuando la cámara en hombro y el enfoque en la acción generaron el primer gran debate. Posteriormente, los modos multijugador, la perspectiva en primera persona y las constantes idas y venidas entre personajes clásicos y nuevas incorporaciones solo profundizaron la brecha. Cada decisión de Capcom era recibida con críticas: si innovaban demasiado, traicionaban las raíces; si se mantenían fieles, desperdiciaban oportunidades. Durante un período, la franquicia pareció alejarse de su núcleo más leal, experimentando con tendencias para atraer a nuevas audiencias. Juegos como Village demostraron calidad, pero a menudo se sintieron como parques temáticos, como laboratorios de pruebas donde faltaba el componente más valioso: el alma.
El mayor logro de Resident Evil: Requiem es poner fin a esta crisis de identidad. Esta entrega reconcilia a la saga con su historia y con todos sus seguidores, sin importar cuál sea su preferencia. Integra acción y supervivencia, primera y tercera persona, rostros conocidos y nuevos protagonistas. Demuestra que todos estos elementos pueden coexistir y enriquecerse mutuamente. No se trata de elegir un camino único, sino de ejecutar cada aspecto con maestría, sabiendo cuándo y cómo aplicarlo. El resultado no es un mero collage, sino un rompecabezas donde cada pieza encaja perfectamente para crear algo auténtico y fresco. Independientemente de qué estilo prefieras, resulta imposible ignorar la calidad y la contribución de las propuestas complementarias. El juego recopila y eleva todo lo aprendido en entregas recientes, aplicándolo a sus fundamentos originales. Nos encontramos ante uno de los nuevos hitos de la franquicia.
La experiencia comienza con un prólogo impactante y sigue la estructura de tres actos tan característica de la serie. Cada segmento presenta múltiples localizaciones y cambios de personaje, pero con enfoques distintos. El primer acto, ambientado en un centro de rehabilitación, constituye la parte más extensa del juego y potencia la experiencia survival horror. Sin exagerar, si no es el mejor nivel de toda la saga, se acerca peligrosamente a ese puesto. Son aproximadamente seis horas de juego antológicas para cualquier aficionado al terror.
El centro de Rhodes Hill y sus alrededores representan una demostración de excelencia en diseño de niveles. La magnitud del laberinto, la variedad de situaciones, la falsa sensación de libertad generada por puzles y backtracking cuidadosamente planeados, la abundancia de secretos que invitan a explorar cada rincón, y las nuevas posibilidades jugables con los zombis inteligentes conforman una experiencia brillante. Las persecuciones generan una tensión constante, con algunos de los mejores ejemplos del clásico juego del gato y el ratón que el género ha visto. En definitiva, es una oda al terror de supervivencia, la sublimación de todo lo que hace grande a este tipo de experiencias.
El diseño de niveles demuestra un dominio absoluto del craft. Los desarrolladores han creado un espacio que se siente vivo y peligroso, donde cada habitación cuenta una historia y cada pasillo puede esconder una amenaza. La exploración se recompensa de forma natural, sin sentirse forzada. Los puzles están integrados orgánicamente en el entorno, y el backtracking nunca se siente como una tarea repetitiva, sino como una oportunidad para descubrir nuevos secretos con herramientas recién adquiridas.
La inteligencia artificial de los enemigos marca un salto cualitativo. Los zombis inteligentes no son meros obstáculos, sino verdaderas amenazas que adaptan su comportamiento, creando encuentros impredecibles y tensos. Esta mecánica revitaliza el combate y la exploración, obligando al jugador a pensar estratégicamente en cada encuentro.
El segundo acto cambia el ritmo, introduciendo más acción sin abandonar la tensión. La transición se siente natural, como una evolución lógica de la narrativa. Los cambios de personaje sirven para ofrecer perspectivas diferentes sobre los eventos, enriqueciendo la trama y profundizando el mundo de Raccoon City. Este equilibrio entre acción y horror demuestra la versatilidad del diseño, manteniendo la identidad de la saga mientras explora nuevas dinámicas jugables.
El tercer acto culmina la experiencia con un equilibrio perfecto entre todos los elementos. La narrativa cierra arcos argumentales de forma satisfactoria mientras mantiene la tensión hasta el último momento. La combinación de mecánicas de juego, exploración, puzles y combate alcanza su punto óptimo, ofreciendo un desenlace que recompensa la inversión del jugador y deja puertas abiertas para futuras entregas.
Resident Evil: Requiem no solo satisface a los veteranos de la saga, sino que también sirve como punto de entrada perfecto para nuevos jugadores. La accesibilidad no compromete la profundidad, y el juego ofrece múltiples niveles de dificultad que se adaptan a diferentes estilos de juego. Los tutoriales están integrados de forma orgánica, sin romper la inmersión, y el sistema de progresión recompensa tanto la exploración meticulosa como la destreza en combate.
Desde un punto de vista técnico, el título brilla en todos los aspectos. Los gráficos son espectaculares, con una iluminación que juega un papel crucial en la atmósfera de terror. El sonido envolvente crea una inmersión total, donde cada ruido puede ser una pista o una amenaza. La banda sonora complementa perfectamente cada momento, intensificando la tensión o la acción según sea necesario. La optimización técnica permite disfrutar de la experiencia sin interrupciones, con tiempos de carga mínimos y una estabilidad que garantiza la inmersión.
La longitud total del juego ronda las 15-20 horas para una primera partida, con un gran potencial de rejugabilidad gracias a los desafíos adicionales, secretos por descubrir y diferentes modos de juego. El contenido extra incluye documentos que expanden el lore, armas desbloqueables y desafíos de tiempo que pondrán a prueba las habilidades de los jugadores más dedicados. El modo New Game Plus permite experimentar la historia con equipamiento y habilidades desbloqueadas, ofreciendo una perspectiva diferente en una segunda partida.
En conclusión, Resident Evil: Requiem representa un hito en la historia de la franquicia. Logra lo que muchos consideraban imposible: reconciliar a una comunidad dividida, devolverle el alma a la saga y establecer un nuevo estándar para el terror de supervivencia. No es solo un excelente juego de Resident Evil, es un excelente videojuego, punto. Su capacidad para integrar diferentes estilos, mecánicas y perspectivas sin perder la identidad de la marca es una lección de diseño que otros desarrolladores deberían estudiar. Si eres fanático de la saga, este título es obligatorio. Si te gusta el terror de supervivencia, es una experiencia esencial. Y si simplemente buscas un juego excepcional, aquí lo tienes.