Un tenso momento se vivió este martes en el programa 'Y ahora Sonsoles' de Antena 3 cuando la presentadora Sonsoles Ónega y la colaboradora Isabel Rábago protagonizaron un encendido enfrentamiento que casi acaba con la salida de la tertuliana del espacio. El incidente surgió durante un debate sobre accesibilidad y prioridades en espacios públicos, específicamente en ascensores, y dejó en evidencia las crecientes tensiones dentro del equipo del programa de tarde, uno de los más seguidos de la cadena en su franja horaria.
El conflicto se originó cuando Ónega planteó a su equipo de colaboradores una cuestión controvertida que buscaba generar polémica y reflexión entre la audiencia: quién debería tener prioridad para acceder a un ascensor, una persona con movilidad reducida que utiliza silla de ruedas o un bebé en carrito. Para enriquecer la discusión, contaba con la presencia de Edgar Suárez, un invitado que vive con movilidad reducida y que aportaría su experiencia personal al debate, convirtiéndose en testigo clave de la situación y aportando un punto de vista esencial al tema de la accesibilidad.
La mayoría de los tertulianos se posicionaron claramente a favor de que la persona con silla de ruedas tenga preferencia, argumentando que así establece la normativa vigente y los criterios de accesibilidad universal que protegen a los colectivos más vulnerables. Sin embargo, Rábago disentía abiertamente, defendiendo una postura basada exclusivamente en el orden de llegada, sin considerar las necesidades especiales ni la legislación. 'Yo creo que el primero que llegue al ascensor, es una cuestión de lógica y educación', manifestaba la colaboradora, generando las primeras réplicas de sus compañeros y sembrando la semilla del conflicto que terminaría por estallar en directo.
Sonsoles Ónega no tardó en corregirle de manera tajante: 'No, porque eso sería la ley del más fuerte', replicaba la presentadora, marcando distancias con la opinión de su colaboradora y dejando claro que la normativa existe por una razón fundamental. Rábago se sintió acorralada por la respuesta unánime de sus compañeros y expresó su malestar de forma inmediata: 'Oye no me pongas toda la mesa en contra', reclamaba con evidente frustración. La respuesta de Ónega fue contundente y sin ambages: 'Yo no te pongo en contra de nadie, pero esto no', dejando claro que la postura de Rábago no era la correcta ni aceptable en ese contexto social.
El momento más delicado llegó cuando Edgar Suárez narraba su experiencia personal en una estación de Renfe, donde una madre con carrito le había arrebatado el espacio en el ascensor pese a que él llegó antes y la normativa le otorga prioridad expresa. 'Por normativa tengo prioridad. Pero además yo llegué antes que la señora. Yo empecé a grabar cuando se montó todo el pifostio. Yo dejé salir a una señora que salía con un carrito y la señora esta aprovechó el hueco para meterse ella', detallaba el invitado, visibilizando las dificultades reales que enfrentan las personas con discapacidad en su día a día y la falta de respeto a la normativa.
A pesar del testimonio directo y conmovedor, Isabel Rábago mantenía su posición y cuestionaba la versión, argumentando que necesitaba escuchar el punto de vista de la madre del bebé para poder juzgar la situación con equidad. Esta insistencia, considerada por muchos como una falta de empatía y una negación de la realidad, provocó la reacción más firme de Sonsoles Ónega, quien comenzó a interrumpirla reiteradamente, impidiendo que continuara con su argumentación y marcando límites claros en el debate que se había salido de control.
La tensión escaló de forma exponencial cuando Ónega, visiblemente molesta con la actitud de su colaboradora y su negativa a ceder en un tema tan sensible, lanzó una amenaza velada pero contundente: 'Isabel está hoy que igual no vuelve...', insinuando que su continuidad en el programa peligraba por su comportamiento. La frase, dicha en tono de broma pero con un fondo serio y preocupante, cayó como una bomba en el plató y dejó a todos los presentes en silencio, consciente de la gravedad de las palabras pronunciadas.
Rábago no se quedó atrás y respondió con contundencia, elevando aún más la tensión: 'Si quieres me voy ya… Eres una dictadora', acusando directamente a la presentadora de no permitir el diálogo y de ejercer un control autoritario sobre el programa. La colaboradora añadía con indignación: 'No permite el diálogo esta señora', refiriéndose a Ónega, mientras la tensión se palpaba en el ambiente del programa de Atresmedia y los espectadores presenciaban atónitos el enfrentamiento sin precedentes.
El enfrentamiento llegó a su punto álgido cuando Sonsoles, intentando retomar el control del programa y la escaleta, ironizó sobre la situación y Rábago estalló sin filtro: 'Eres una dictadura', llegó a proclamar la periodista, en una declaración que rápidamente se hizo viral en redes sociales y generó miles de comentarios divididos entre quienes apoyaban a cada una y criticaban a la otra parte, convirtiéndose en trending topic.
El incidente no pasó desapercibido para la audiencia, que pudo presenciar en directo cómo la dinámica entre presentadora y colaboradora se deterioraba por complente, superando cualquier límite profesional. El programa, que se emite en la franja de tarde de Antena 3 y cuenta con una fiel audiencia, vio interrumpida su escaleta habitual por este enfrentamiento que superó con creces el debate inicial sobre accesibilidad y se convirtió en el centro de atención de toda la emisión.
Las redes sociales se hicieron eco inmediatamente del suceso, con numerosos espectadores comentando la actitud de ambas profesionales y generando tendencias en plataformas como Twitter y Facebook. El video del momento fue compartido ampliamente, generando todo tipo de reacciones entre los usuarios que debatían si la postura de Rábago era insensible o si Ónega había excedido su autoridad como presentadora al cortarla de forma tan contundente, creando dos bandos claramente definidos.
Este no es el primer momento de tensión que se vive en el programa, que ha tenido otros roces entre colaboradores a lo largo de su historia, pero sí uno de los más intensos protagonizados por estas dos caras visibles de la casa. La relación profesional entre Sonsoles Ónega e Isabel Rábago parece haber alcanzado un punto de quiebre que podría tener consecuencias graves para la continuidad de la colaboradora en el espacio, especialmente después de las declaraciones públicas y la viralización del incidente.
Desde la dirección del programa no se han hecho declaraciones oficiales sobre el incidente, pero fuentes cercanas al equipo señalan que la situación ha generado malestar interno y que se están evaluando posibles medidas para restablecer la armonía en el plató. La posible salida de Rábago, aunque inicialmente planteada en tono de broma por Ónega, no se descarta como una opción real si las tensiones continúan y se confirma la ruptura profesional entre ambas, lo que podría afectar la química del programa.
El debate sobre la accesibilidad y el respeto a la normativa quedó eclipsado por el enfrentamiento personal, pero sirvió para poner sobre la mesa la importancia de estos temas en la sociedad actual y la falta de conciencia que aún existe sobre las necesidades de las personas con discapacidad. La experiencia de Edgar Suárez, que buscaba visibilizar las dificultades que enfrentan las personas con movilidad reducida, terminó convertida en el detonante de una crisis profesional en el seno de Antena 3, demostrando cómo los temas sociales pueden desencadenar reacciones inesperadas.
La polémica ha llegado hasta tal punto que el propio hashtag del programa se ha visto inundado de comentarios sobre este incidente, dejando en segundo plano el contenido habitual del espacio y centrando toda la atención en la crisis interna. Los seguidores de 'Y ahora Sonsoles' esperan ahora conocer si Isabel Rábago seguirá formando parte del equipo o si las palabras de Ónega se convertirán en realidad en las próximas emisiones, marcando un antes y un después en la historia del programa.
Este episodio refleja las presiones del directo televisivo y cómo los debates sobre temas sensibles pueden desencadenar reacciones inesperadas que afectan a la dinámica profesional y personal del equipo. La figura de la presentadora como moderadora se vio cuestionada por su propia colaboradora, mientras que la postura de Rábago sobre la accesibilidad fue duramente criticada por gran parte de la audiencia, que consideró que carecía de empatía y conocimiento normativo.
El futuro inmediato del programa y de sus integrantes permanece en el aire, con una incertidumbre que mantendrá en vilo a los seguidores del espacio durante los próximos días. Lo que comenzó como una simple discusión sobre prioridades en ascensores ha derivado en una crisis abierta que podría cambiar la configuración del programa de tarde de Antena 3 de forma permanente, dejando una lección sobre la importancia de la empatía, el respeto a la normativa de accesibilidad y la gestión de conflictos en televisión.