Javier Cámara defiende el arte humano frente a la IA y la polarización

El actor participa en el Foro de la Cultura de Valladolid junto a Irene Escolar y Alice Wonder para debatir sobre el futuro de la creación artística

La novena edición del Foro de la Cultura ha cerrado sus puertas en el Teatro Calderón de Valladolid, dejando tras de sí una profunda reflexión sobre el papel del arte en la era digital. Bajo el lema 'Pocas cosas como el universo', el evento organizado por la empresa Cultura & Comunicación reunió a tres figuras destacadas del panorama creativo: los actores Javier Cámara e Irene Escolar, junto a la cantante Alice Wonder. El director de Radio 3, Tomás Fernando Flores, moderó un encuentro que giró en torno a dos grandes temas de nuestra época: la irrupción de la inteligencia artificial en la creación artística y la capacidad del arte para combatir la polarización social.

El debate sobre la influencia de la tecnología en el mundo del arte no podía faltar en un foro de estas características. Javier Cámara, conocido por su trayectoria en cine y televisión, mostró una postura claramente humanista ante la amenaza tecnológica. Para el actor, la esencia del teatro reside en algo que ninguna máquina puede replicar: la conexión viva entre un ser humano sobre las tablas y una audiencia que decide creer. "La mayor tecnología que tenemos es un ser humano en el teatro contando verdades, o mentiras, y un público creyéndolas", afirmó con rotundidad.

Cámara expresó su confianza en que las emociones genuinas seguirán siendo territorio exclusivamente humano. "Confío siempre en que las emociones serán más difíciles de contar a través de una máquina; somos más complejos y profundos que eso", reflexionó, consciente de que su perspectiva podría considerarse ingenua por algunos. El actor madrileño enfatizó la naturaleza excepcional del arte como creación humana, destacando su capacidad para provocar sentimientos desconocidos. "Siento admiración cuando alguien me hace sentir algo que no sé lo que es, y la búsqueda de la belleza es algo que nos puede salvar", añadió.

Por su parte, Alice Wonder ofreció una visión más pragmática y anclada en la realidad actual. La cantante no dudó en reconocer que gran parte de la creación artística será reemplazable por algoritmos. "Mucha creación del arte va a ser reemplazable y será otra manera de experimentar las emociones", señaló. Sin embargo, la artista consideró que la IA eventualmente logrará emocionarnos en ciertos niveles, aunque reconoció que no será su fortaleza principal. Wonder identificó incluso un efecto positivo inadvertido de esta revolución tecnológica: "Con ella, está resurgiendo algo innato al ser humano; funcionar de verdad a verdad, y el arte nos recuerda que emocionar está en el core (núcleo) de la situación y que esto es un derecho por nacimiento".

Irene Escolar, actriz con una sólida formación y trayectoria, adoptó una postura intermedia. "No se puede prever cómo revolucionará la tecnología nuestro trabajo", admitió, mostrando cautela ante predicciones definitivas. Escolar defendió la posibilidad de una coexistencia pacífica entre arte y ciencia, aunque matizó el alcance de la labor artística: "Salvar, salvan otros profesionales en otros campos; nosotros ayudamos, de otra manera, a que la vida sea más llevadera".

El segundo gran bloque del debate abordó el papel del arte frente a la creciente polarización que atraviesa la sociedad contemporánea. Javier Cámara fue tajante al afirmar que "todo arte es político", considerando que la misión de los creadores es "dar la batalla para que siga siendo un lugar de encuentro y no de disputa". Esta declaración subraya la responsabilidad social que los artistas tienen en tiempos de división.

Irene Escolar, por su parte, alertó sobre la fragilidad del ecosistema cultural español. "El tejido cultural del país es muy frágil", advirtió, señalando la necesidad de proteger y fortalecer las estructuras que sustentan la creación artística. Su llamada a la conciencia remarca la importancia de preservar espacios de diálogo y reflexión colectiva.

Alice Wonder, en contraste, cuestionó directamente la eficacia del arte como herramienta de unión. La cantante consideró que, en muchos casos, el arte ha contribuido más a la división que a la cohesión. "Es algo que queda en el señalamiento y que ha servido más para polarizarnos y para hacernos parte del juego", lamentó. Wonder prefirió desplazar el foco hacia una función más introspectiva: "Las luces y sombras que dibuja el arte contribuyen a aumentar la consciencia de las personas".

Cerca del cierre del encuentro, tanto Irene Escolar como Alice Wonder reivindicaron la creatividad oculta que reside en cada individuo. Esta idea cerró el círculo del debate, recordando que la capacidad de crear no pertenece exclusivamente a los profesionales consagrados, sino que forma parte de la esencia humana. El mensaje final fue claro: en medio de la revolución tecnológica y la fractura social, la respuesta más poderosa sigue siendo la expresión creativa auténtica.

El Foro de la Cultura de Valladolid demostró una vez más su capacidad para generar reflexiones pertinentes sobre los desafíos de nuestro tiempo. Las intervenciones de Cámara, Escolar y Wonder ofrecieron tres perspectivas complementarias que, lejos de cerrar el debate, abrieron nuevas preguntas sobre el futuro de la creación artística. La inteligencia artificial llegará, la polarización continuará, pero el arte humano, con su capacidad para conectar emociones y despertar consciencias, mantendrá su lugar como uno de los pilares fundamentales de la experiencia humana.

Referencias