Un nuevo documental de Netflix ha vuelto a poner en el centro de la polémica el caso de Lucy Letby, la enfermera británica condenada por el asesinato de siete recién nacidos en el Hospital Countess of Chester. La producción, que incluye testimonios inéditos y perspectivas contradictorias, ha generado debate al mostrar las dudas de uno de los médicos clave en la investigación.
El pediatra John Gibbs, quien desempeñó un papel fundamental en la condena de Letby, sorprende al admitir ante las cámaras que convive con una culpa muy, muy pequeña ante la remota posibilidad de que la justicia haya detenido a la persona equivocada. Aunque mantiene su convicción sobre la culpabilidad de la exenfermera, sus palabras han abierto una nueva vía de cuestionamiento sobre uno de los casos criminales más mediáticos del Reino Unido.
El caso que conmocionó a Gran Bretaña
Lucy Letby, de 34 años, purga actualmente 15 condenas de prisión perpetua tras ser encontrada culpable de asesinar a siete bebés e intentar acabar con la vida de otros siete más —con dos intentos sobre una misma víctima— durante su periodo de trabajo en la unidad neonatal del hospital entre junio de 2015 y junio de 2016. La investigación policial concluyó que la enfermera había inyectado aire en el torrente sanguíneo, sobrealimentado con leche a los lactantes o les había administrado insulina de forma deliberada.
Las confesiones del doctor Gibbs
En el documental, el doctor Gibbs ofrece una visión introspectiva y poco habitual para un testigo clave en un caso de esta magnitud. "Cargo con dos culpas. La culpa de haberle fallado a los bebés y una culpa muy, muy pequeña: ¿y si nos equivocamos de persona?", expresa el pediatra consultor.
Esta declaración, que ha causado conmoción, continúa con una reflexión sobre la naturaleza misma de la justicia: "Existe esa culpa por si acaso, por una posible injusticia. No creo que haya habido un error judicial, pero inquieta que nadie la haya visto hacerlo". Las palabras de Gibbs revelan la carga emocional que portan los profesionales médicos involucrados, divididos entre su deber de proteger a los pacientes y la pesadumbre de señalar a una colega.
Durante su intervención en la Thirlwall Inquiry —la investigación independiente que examina las circunstancias del caso—, el médico llegó a declarar sentirse "avergonzado" por no haber protegido a los bebés de manera más efectiva. Además, reconoció que tanto él como sus colegas fueron "responsables" de no haber saltado la cadena de mando hospitalaria para contactar directamente con la policía en 2016, cuando empezaron a surgir las primeras sospechas formales. La dirección del Hospital Countess of Chester tardó casi un año en formalizar la denuncia ante la Cheshire Constabulary.
Un documental con múltiples caras
La producción de Netflix no se limita a recontar los hechos desde la perspectiva de la acusación. Por primera vez, la madre de una de las víctimas habla públicamente sobre su tragedia, ofreciendo un testimonio desgarrador que humaniza las estadísticas del caso. Junto a ella, aparecen agentes de policía que participaron en la investigación y peritos de la fiscalía que sustentaron las acusaciones.
Sin embargo, lo más controvertido del documental es que otorga espacio significativo a las voces que cuestionan la solidez de la condena. Entre ellas destaca el nuevo abogado defensor de Letby, Mark McDonald, quien ha estado trabajando en la preparación de una posible apelación. También se incluyen las opiniones de un panel de expertos internacionales que han revisado el caso con lupa.
Las teorías alternativas del doctor Shoo Lee
El doctor Shoo Lee, un reconocido neonatólogo canadiense, representa la voz más crítica contra el veredicto. En fragmentos de una conferencia de prensa del año pasado reproducidos en el documental, Lee sostiene tajantemente que existen explicaciones alternativas para cada una de las muertes y lesiones atribuidas a Letby.
"En todos los casos, la muerte o las lesiones se debieron a causas naturales o a mala atención médica", afirma el especialista, desmontando la tesis de la fiscalía sobre la intencionalidad de los actos. Su análisis sugiere que factores como la prematuridad, infecciones no diagnosticadas o errores en los protocolos hospitalarios podrían explicar las tragedias sin necesidad de recurrir a la teoría del homicidio.
La respuesta de Gibbs a las críticas
Ante estas declaraciones, el doctor Gibbs no se muestra conmovido. En el documental, responde directamente a las afirmaciones del profesor Lee: "El profesor Shoo Lee fue muy claro al afirmar que no se había infligido daño deliberado a ninguno de los bebés". La frase, aunque incompleta en el material de referencia, sugiere que Gibbs mantiene su postura original y considera que las explicaciones alternativas no tienen suficiente peso frente a la evidencia acumulada durante el juicio.
El contexto institucional
El documental también arroja luz sobre las fallas institucionales que permitieron que Letby continuara trabajando durante meses después de que se activaran las primeras alertas. La Thirlwall Inquiry, cuyo informe final se espera para este año, está examinando minuciosamente por qué la dirección del hospital no actuó con mayor celeridad.
Los testimonios revelan una cultura institucional donde las sospechas no se canalizaron adecuadamente, permitiendo que la enfermera continuara en contacto con pacientes vulnerables. Esta dimensión añade una capa de complejidad al caso, cuestionando no solo la culpabilidad individual, sino también la responsabilidad colectiva del sistema sanitario.
Impacto social y jurídico
El lanzamiento del documental ha reavivado el debate público sobre la seguridad en las unidades neonatales y los protocolos de denuncia en el NHS británico. Grupos de apoyo a Letby han encontrado en estas nuevas declaraciones un argumento para impulsar campañas de revisión del caso, mientras que las familias de las víctimas reclaman respeto a la memoria de sus hijos.
La producción de Netflix llega en un momento crítico, cuando la justicia británica enfrenta crecientes cuestionamientos sobre la fiabilidad de las condenas basadas en evidencia circunstancial en casos de homicidio médico. El caso de Lucy Letby se ha convertido en un punto de inflexión para discutir cómo se investigan las muertes en entornos hospitalarios y cómo se protege tanto a pacientes como a profesionales.
Una historia sin final claro
Mientras el documental genera conversaciones en salas de estar y redes sociales, Lucy Letby permanece en prisión, manteniendo su inocencia. Su defensa ha anunciado que buscará nuevas vías legales para impugnar la condena, aprovechando las dudas expresadas por figuras como el doctor Gibbs.
El caso continúa dividiendo opiniones entre quienes ven en Letby a una asesina en serie que aprovechó su posición para causar daño, y quienes perciben una posible injusticia judicial basada en interpretaciones médicas controvertidas. Lo que está claro es que el documental de Netflix no busca dar respuestas definitivas, sino plantear las preguntas difíciles que muchos se hacen en silencio.
La confesión del doctor Gibbs sobre su culpa muy pequeña resume el dilema moral que atraviesa este caso: la tensión entre la certeza jurídica y la duda razonable, entre la búsqueda de justicia y el miedo a cometer un error irreversible. Mientras la Thirlwall Inquiry prepare sus conclusiones finales, el público tendrá que formarse su propia opinión ante un relato donde la verdad médica y la verdad legal parecen no coincidir del todo.