Juan del Val: del fracaso escolar al Premio Planeta pasando por la obra

El periodista y ganador del Premio Planeta 2023 revela cómo su fracaso en los estudios y un trabajo en la construcción le llevaron al éxito literario

La trayectoria vital de Juan del Val demuestra que los caminos hacia el éxito profesional no siempre son lineales ni predecibles. Nacido en Madrid en 1970, este periodista y colaborador televisivo se convirtió en uno de los nombres más comentados del panorama cultural español al hacerse con el Premio Planeta 2023, el galardón literario más remunerado del país, dotado con un millón de euros. Su novela 'Vera, una historia de amor' (Planeta) le valió este reconocimiento, aunque no ha estado exento de polémica respecto a su calidad literaria. Sin embargo, Del Val mantiene una convicción firme sobre su obra: "El libro es bueno, esto es bastante objetivo. Y luego ya te puede gustar o no, esto sí es subjetivo", declaró en una entrevista a ELLE.

Lo que más sorprende de su historia no es tanto el premio en sí, sino el itinerario que le llevó hasta él. Sus primeros años transcurrieron en un entorno familiar humilde, donde la figura materna y las vecinas del barrio jugaron un papel fundamental en su formación como persona y como futuro narrador. El escritor recuerda con cariño cómo su madre y las mujeres del barrio se reunían en su casa para coser juntas, creando un espacio de encuentro y conversación que le fascinaba desde niño. Estas escenas cotidianas, llenas de diálogos y emociones, se convirtieron años después en la fuente de inspiración para muchos de los personajes femeninos que pueblan sus novelas.

En aquella casa de los años 70, Del Val recibió dos herramientas que considera esenciales: "determinación y sentido del humor". Estas cualidades, inculcadas desde la infancia, le acompañarían toda su vida y le permitirían superar los obstáculos que se interpondrían en su camino. Y los hubo, especialmente durante la adolescencia, una etapa que para muchos es compleja, pero que para él se convirtió en un verdadero punto de inflexión dramático.

El fracaso escolar de Juan del Val no fue un simple bache en su expediente académico, sino una crisis profunda que se extendió durante varios años. Entre los 12 y 14 años, el joven se sintió completamente desubicado en el sistema educativo, experimentando lo que él mismo califica como un "fracaso escolar tremendo". Esta situación generó una tensión considerable en su hogar, donde los estudios se consideraban la única vía para superar la humildad de las circunstancias familiares.

El declive académico fue imparable. El último curso que aprobó satisfactoriamente fue el antiguo 8º de EGB, equivalente hoy a 2º de la ESO. A los 17 años, tras repetir segundo de BUP, su trayectoria por la edución reglada llegó a su fin definitivo. Se cerraba una puerta, pero se abría otra, aunque en un terreno inesperado y lejos de sus aspiraciones iniciales.

Sin título académico y con la necesidad de ganarse la vida, Del Val se vio obligado a buscar empleo en el sector de la construcción. Durante tres años, entre 1988 y 1991, trabajó en una obra con una tarea muy específica y alejada de la albañilería propiamente dicha: recoger muestras de hormigón y tierra para su análisis en laboratorio. El propio autor se describe como "la persona más torpe del mundo colgando un cuadro", descartando así cualquier posibilidad de haberse dedicado a las tareas propias de albañil.

Este periodo, lejos de ser una experiencia enriquecedora, fue para él una etapa de profundo descontento. "Era un trabajo que detestaba profundamente", reconoce sin ambages. Sin embargo, aquellos tres años de recoger muestras en la obra le proporcionaron algo más valioso de lo que podía imaginar en ese momento: la certeza de que necesitaba encontrar un rumbo diferente y la madurez que solo da la experiencia laboral en un entorno exigente.

El momento definitivo llegó en febrero-marzo de 1991, cuando fue despedido de la obra por un motivo que posteriormente reflejaría en su obra 'Parece mentira'. Esta circunstancia, lejos de ser una tragedia, se convirtió en el empujón que necesitaba para reorientar su vida. Con una determinación que sorprende, decidió comprar todos los periódicos que se editaban entonces en Madrid: 'El País', 'ABC', 'El Independiente', 'El Sol', 'El Mundo'...

Su estrategia era audaz pero sencilla: contactar con los redactores de las diferentes cabeceras. Recuerda especialmente cómo llamaba al señor que publicaba en la página de toros cuando se estaba haciendo la feria de Valdemorillo. "Le decía que estaba estudiando (calculando por la edad, segundo de periodismo), que me gustaban mucho los toros y que me encantaría conocer la redacción", explica. La respuesta fue mejor de lo esperado: "La verdad es que fui bastante bien atendido en todos los sitios".

En 'El Independiente', un redactor le dio una oportunidad concreta: "Vente después de la novillada de Madrid el domingo". Ese domingo marcó el inicio de su carrera en el periodismo, una profesión que le abriría las puertas de la comunicación y, eventualmente, de la literatura. Desde entonces, su trayectoria ha sido imparable, consolidándose como colaborador de medios de comunicación y como escritor de éxito.

La historia de Juan del Val es un testimonio de resiliencia y superación. De niño feliz en un barrio humilde de Madrid, pasando por adolescente desubicado y fracasado académicamente, a obrero en una construcción que odiaba, hasta convertirse en periodista reconocido y ganador del Premio Planeta. Su recorrido demuestra que el éxito no siempre llega por el camino trazado, sino a menudo como resultado de la determinación para encontrar alternativas cuando las puertas tradicionales se cierran.

Los valores que le inculcaron en casa -determinación y sentido del humor- no fueron simples palabras, sino la brújula que le guió cuando el horizonte profesional parecía más oscuro. Hoy, con 55 años y un millón de euros por su novela, Juan del Val puede mirar atrás y ver cómo cada etapa, incluso las más difíciles, le aportó las herramientas necesarias para construir la carrera que ahora disfruta.

Su experiencia sirve de lección para aquellos jóvenes que se sienten perdidos en el sistema educativo o que no encuentran su lugar en el mundo laboral. La clave no está en evitar los fracasos, sino en saber usarlos como trampolín hacia nuevas oportunidades. La historia de Juan del Val no es solo la de un escritor premiado, es la demostración de que los caminos alternativos pueden llevar a las cimas más altas del éxito profesional.

Referencias