El Celta de Vigo cerró su participación en la fase de grupos de la Europa League con un valioso empate a un gol en el estadio Rajko Mitić de Belgrado ante el Estrella Roja. El encuentro, correspondiente a la última jornada de la competición continental, mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último suspiro y dejó un regusto de tensión y emoción que reflejó la igualdad máxima sobre el terreno de juego. Bajo la dirección de Claudio Giráldez, el técnico que ha revitalizado el proyecto celeste, el conjunto vigués logró el punto necesario para asegurar su presencia en la siguiente ronda y soñar con una prolongada trayectoria en el torneo europeo.
El duelo en territorio serbio estaba marcado por una necesidad compartida: ambos equipos necesitaban puntuar para mantener vivas sus aspiraciones. El Celta llegaba con la obligación de no perder si quería asegurar matemáticamente su plaza en el playoff de dieciseisavos, mientras que el Estrella Roja buscaba cerrar su participación con un triunfo que le diera prestigio ante su afición. Lo que se vio sobre el césped fue un choque tácticamente muy estudiado, con dos bloques bien organizados que se miraron de tú a tú durante la mayor parte de los noventa minutos.
La primera mitad transcurrió sin demasiadas ocasiones claras, con un dominio territorial alterno y un juego pausado que reflejaba la importancia del resultado. Tanto el Celta como el Estrella Roja mostraron respeto mutuo, preferiendo no arriesgar en exceso y evitar errores que pudieran costar caro. La defensa celeste, comandada por su línea de cuatro, se mostró sólida y bien posicionada, mientras que el medio campo intentaba generar juego a través de la conexión entre los hombres creativos. Por su parte, los serbios aprovecharon las bandas para buscar la profundidad, pero se encontraron con un equipo gallego bien plantado y concentrado.
El segundo tiempo siguió la misma tónica, con un ritmo contenido y pocas llegadas de peligro. Sin embargo, el guión cambió radicalmente cuando el reloj marcaba el minuto 87. Fue entonces cuando Fer López, un futbolista que ha visto recientemente incrementada su participación tras su regreso al equipo, se convirtió en protagonista absoluto. El centrocampista gallego recibió el balón en la frontal del área, ajustó su posición y lanzó un disparo potente y colocado que se coló en la portería defendida por el guardameta local. El golazo desató la euforia en la pequeña pero ruidosa afición visitante y dio la sensación de que el Celta iba a llevarse los tres puntos de Belgrado.
La alegría celeste, sin embargo, duró poco. Apenas dos minutos después, en el 89, el delantero Bruno Duarte aprovechó un balón suelto dentro del área para batir a la defensa viguesa y establecer el definitivo 1-1. El tanto serbio dejó helado al conjunto de Giráldez, que vio cómo el triunfo se le escapaba en los instantes finales. A pesar del golpe, el empate resultaba suficiente para los intereses célticos, que lograban el objetivo principal: seguir con vida en la competición europea.
El resultado final reflejó la actitud combativa de ambos conjuntos y la tensión vivida en los últimos compases del encuentro. Los últimos minutos fueron un ida y vuelta constante, con ocasiones para cada lado y los nervios a flor de piel. El Celta demostró madurez para aguantar la presión local y salir airos de un escenario complicado como es el feudo del Estrella Roja, donde la afición crea una atmósfera intimidante.
Con este punto conseguido en territorio balcánico, el Celta finaliza la fase de grupos en la decimosexta posición de la clasificación general, una posición que le permite acceder directamente a la siguiente fase del torneo. El conjunto vigués se prepara ahora para el playoff de dieciseisavos, donde se medirá a uno de dos posibles rivales: el Lille OSC, conjunto francés de gran tradición continental, o el PAOK Salónica, el poderoso equipo griego que también ha mostrado un nivel competitivo notable en esta edición de la Europa League.
La eliminatoria se disputará a doble partido, con el encuentro de ida fuera de casa y la vuelta en el estadio de Balaídos. Este formato resulta favorable para los intereses del Celta, que contará con el apoyo de su afición en el partido decisivo. El factor campo puede resultar determinante en una eliminatoria de máxima igualdad, donde los detalles marcarán la diferencia entre seguir adelante o despedirse del sueño europeo.
El técnico Claudio Giráldez ha construido un equipo sólido y competitivo, capaz de competir en dos frentes con garantías. La gestión del plantel durante la fase de grupos ha sido inteligente, rotando jugadores sin perder competitividad y dando minutos a futbolistas como Fer López, que han respondido cuando más se les necesitaba. La profundidad de la plantilla se ha convertido en uno de los activos más valiosos del proyecto celeste.
El reto que se presenta ante Lille o PAOK no será sencillo. Los franceses cuentan con una plantilla de gran nivel, con jugadores habituados a la presión de la Champions League y la Europa League, mientras que los griegos son un equipo físico y tácticamente muy bien trabajado, con experiencia en competiciones europeas. Cualquiera de los dos rivales exigirá el máximo nivel del Celta para superar la eliminatoria.
La confianza, sin embargo, es alta en el seno del club gallego. La racha positiva en competición europea se ha combinado con un buen rendimiento en LaLiga, lo que ha generado una dinámica de equipo ganador difícil de frenar. Los jugadores creen en las ideas de Giráldez y el cuerpo técnico ha sabido transmitir la mentalidad necesaria para afrontar estos desafíos con garantías.
El escenario de Balaídos se presenta como el escenario perfecto para resolver la eliminatoria. La afición celeste ha demostrado en esta temporada su compromiso incondicional con el proyecto, llenando el estadio y creando una atmósfera única que puede marcar la diferencia en los momentos clave. El apoyo de la grada se ha convertido en un jugador más para el Celta, especialmente en los partidos de máxima exigencia.
La planificación deportiva del club ha sido clave para llegar a esta instancia con opciones reales de avanzar. La dirección deportiva ha sabido confeccionar una plantilla equilibrada, con experiencia y juventud combinadas, y el cuerpo técnico ha explotado al máximo las virtudes de cada futbolista. La competencia interna por un puesto en el once inicial ha elevado el nivel general del equipo.
El partido de Belgrado ha servido también para ratificar la solidez defensiva del Celta en momentos de presión. A pesar del gol encajado en el tramo final, el equipo mostró una organización táctica impecable durante la mayor parte del encuentro, limitando las opciones claras de un rival que jugaba en casa y necesitaba la victoria. Esa capacidad de sufrir será fundamental en la eliminatoria que se avecina.
El futuro inmediato del Celta en Europa pasa por preparar con minuciosidad el duelo ante Lille o PAOK. El análisis del rival, la planificación táctica y la gestión de la plantilla serán claves para superar una ronda que puede marcar el curso de la temporada continental. La ilusión está intacta en Vigo, donde el sueño europeo continúa vigente y con opciones reales de prolongarse más allá del mes de febrero.
La experiencia acumulada en esta fase de grupos ha servido para que el equipo haya crecido en confianza y madurez competitiva. Los jugadores han asimilado las exigencias de la competición europea y han demostrado estar a la altura de las circunstancias. Esa evolución colectiva es quizás el activo más importante con el que cuenta el Celta de cara a los desafíos que le esperan.
El empate en Belgrado, lejos de ser un simple punto, representa un paso más en la consolidación de un proyecto ambicioso que busca devolver al Celta a los lugares destacados del fútbol continental. La gesta de este jueves en Serbia es otro capítulo en la historia europea de un club que ha escribiendo páginas memorables en competiciones internacionales y que aspira a seguir haciéndolo en esta temporada.
La cita con el destino europeo está marcada en el calendario. El Celta espera rival, prepara la estrategia y confía en su fortaleza como local para seguir avanzando en una Europa League que se presenta como el objetivo prioritario de la temporada. La ilusión es libre en Vigo, y el equipo de Claudio Giráldez tiene la oportunidad de convertir esa ilusión en realidad.