Marc Casadó ha vuelto a dejar claro cuál es su objetivo principal. En una entrevista reciente en el programa 'FanZone' de TV3, el centrocampista del FC Barcelona no ha dudado en afirmar que su máxima aspiración continúa siendo triunfar con la camiseta del club que le vio crecer desde sus primeros pasos en las categorías inferiores. Sus palabras llegan en un momento clave de la temporada, tras la importante victoria del conjunto culé en la Champions League y en medio de especulaciones sobre su futuro.
El futbolista catalán analizó en profundidad el encuentro ante el Copenhague, donde el Barça se impuso por un contundente 4-1 en el Estadio Olímpico Lluís Companys. Este resultado no solo significó tres puntos más en la fase de liguilla, sino que aseguró el pase directo a los octavos de final de la competición europea, evitando así la complicada ronda de playoffs de enero que habría supuesto dos encuentros adicionales en un momento crítico de la temporada. Casadó reconoció que el inicio del duelo no resultó sencillo para los intereses blaugranas, ya que los daneses lograron adelantarse en el marcador y plantearon serias dificultades durante los primeros compases del partido.
"El comienzo fue complicado, pero lo verdaderamente importante era sumar los tres puntos y evitar una eliminatoria más", explicó el mediocentro con la madurez que le caracteriza. En este sentido, destacó la relevancia de ahorrarse esos dos partidos adicionales en un calendario ya de por sí sobrecargado con competiciones domésticas e internacionales. "Con el calendario tan cargado que tenemos, ahorrarte dos partidos es clave para poder descansar y afrontar los siguientes compromisos con garantías", añadió, mostrando una visión global del proyecto deportivo.
La reacción del vestuario al descanso fue determinante para la remontada. Casadó reveló que Hansi Flick no ocultó su descontento tras los primeros 45 minutos, donde el equipo no mostró la intensidad necesaria para desmontar el planteamiento rival. "Contento no estaba", admitió el jugador sobre el estado de ánimo del técnico alemán en el interior del vestuario. La consigna fue clara y directa: subir una marcha y aumentar el ritmo de juego para desbordar a un Copenhague que ya acusaba el esfuerzo.
"Los rivales ya nos conocen, pero nuestra idea es hacerles correr y acabar imponiéndonos en la segunda parte", comentó el canterano, quien destacó la capacidad de adaptación del equipo a las exigencias del entrenador. Esta capacidad de reacción se ha convertido en una seña de identidad del Barça esta temporada, demostrando una versatilidad táctica y una fortaleza mental que han sorprendido a propios y extraños. El sistema de juego implementado por Flick premite a los jugadores de perfil técnico como Casadó tener opciones de participar en diferentes roles dentro del esquema colectivo.
Otro de los temas que generó interés durante la entrevista fue la eliminación del Real Madrid de los ocho primeros puestos de la Champions League tras caer derrotado ante el Benfica. Casadó relató con naturalidad cómo se enteraron de la noticia desde el césped del Estadio Olímpico Lluís Companys, donde ya se percibían las celebraciones de una parte de la grada. "Nos iban diciendo cómo iba el partido y cuando supe el resultado pensé que siempre es mejor ahorrarte dos partidos más", señaló con profesionalismo, sin entrar en polémicas innecesarias pero dejando claro que cualquier ventaja competitiva es bienvenida en la carrera por los títulos.
En el plano personal, el centrocampista abordó la complejidad de gestionar los minutos cuando la continuidad no es regular en un plantel tan competitivo como el del Barça. Casadó disputó los 90 minutos completos ante el Oviedo en la Copa del Rey y también tuvo participación en la segunda mitad del compromiso europeo contra el Copenhague, demostrando su capacidad para responder cuando el técnico confía en él. "Cuando vienes de no jugar y haces 90 minutos, lo notas más, pero esos partidos te ayudan a coger ritmo para los siguientes", explicó con sinceridad, reconociendo la importancia de mantenerse activo.
Además, reconoció que la incertidumbre sobre su titularidad forma parte del día a día de cualquier futbolista que compita por un puesto en un equipo de élite. "Cuando el míster te dice que te toca, la alegría es máxima. Te preparas mejor mentalmente. A veces lo intuyes en los entrenamientos, pero no te puedes fiar", confesó, mostrando la profesionalidad con la que afronta cada sesión de trabajo. Esta mentalidad refleja la cultura de competencia interna que Flick ha implantado en el vestuario, donde cada jugador debe demostrar su nivel diariamente para ganarse la confianza del cuerpo técnico.
Uno de los momentos más anecdóticos y humanos de la entrevista llegó al recordar una confusión vivida en el último partido ante el Oviedo. Un gesto suyo fue malinterpretado por el cuerpo técnico, que creyó que solicitaba el cambio a los diez minutos de la segunda parte, cuando en realidad estaba comunicándose con un compañero. "Entendieron que yo pedía el cambio en diez minutos", relató entre risas, mostrando el ambiente distendido que se vive en el seno del equipo.
La realidad era bien diferente y sirvió para demostrar la conexión entre los jóvenes talentos del equipo. "Era Lamine el que quería el cambio a los diez minutos, no yo", aclaró el futbolista, refiriéndose a Lamine Yamal. La situación llegó a tal punto que uno de sus compañeros tuvo que intervenir para evitar que el cuerpo técnico ejecutara el cambio de manera errónea. "Eric dio un grito y por suerte lo escucharon porque me iban a cambiar. ¡No era tan difícil entenderlo!", bromeó Casadó, en alusión a Eric García. Este episodio refleja la buena sintonía y el ambiente de camaradería que reina en el vestuario, fundamental para afrontar una temporada tan exigente.
Finalmente, el centrocampista no pudo eludir las preguntas sobre su futuro inmediato. En las últimas semanas, su nombre ha sonado con fuerza en el mercado de fichajes invernal, con equipos de primer nivel como el Atlético de Madrid o el Galatasaray mostrando interés en sus servicios. Ante estas especulaciones, Casadó fue tajante y claro, dejando ningún tipo de duda sobre sus intenciones: "Mi sueño desde pequeño es jugar en el Barça y mientras tenga opciones de hacerlo, lucharé por ello".
Esta declaración de principios pone fin a cualquier duda sobre su compromiso con la entidad azulgrana y deja claro que su prioridad absoluta es triunfar en el club de su vida, independientemente de las ofertas que puedan llegar desde otros destinos. El jugador, formado íntegramente en La Masia, deja patente que su vocación culé va más allá de las oportunidades de minutos, representando los valores de la casa. Su actitud, combinada con la confianza que le ha mostrado Hansi Flick en diferentes momentos de la temporada, dibuja un futuro que pasa necesariamente por el Camp Nou.
La temporada continúa siendo exigente para el FC Barcelona, que debe afrontar la recta final del año con la Champions League y la competición doméstica como grandes objetivos. Para Casadó, cada minuto en el campo representa una oportunidad para demostrar su valía y consolidarse como una pieza importante del proyecto de Flick. Su determinación y clara vocación culé lo convierten en un ejemplo para la cantera y en un activo valioso para el presente y futuro del club, demostrando que la paciencia y el trabajo constante son virtudes esenciales para triunfar en el máximo nivel.