El Casademont Zaragoza estuvo a un solo suspiro de conseguir una de las mayores hazañas de su historia en la Euroliga femenina. En un duelo vibrante celebrado en la pista del poderoso Fenerbahce, las jugadoras entrenadas por Cantero cayeron por un ajustado 69-67 que no refleja la magnitud de su actuación. El subcampeón europeo tuvo que sudar la gota gorda para doblegar a un conjunto aragonés que, lejos de intimidarse, plantó cara hasta el último segundo y dispuso de dos tiros libres para llevarse la victoria de Estambul.
El encuentro, que se presentaba como uno de los más complicados de la fase de grupos, se convirtió en una auténtica batalla de resistencia donde las españolas demostraron una vez más su capacidad para competir contra los mejores equipos del continente. Desde el salto inicial, el plantel zaragozano dejó claro que no había viajado a Turquía de turismo, sino con la firme intención de pelear cada posesión como si fuera la última.
La primera mitad transcurrió con intercambios constantes en el marcador, donde las diferencias nunca superaron los cinco puntos. El Fenerbahce, con su plantilla repleta de estrellas internacionales, intentó imponer su ritmo mediante un juego interior dominante y una defensa asfixiante. Sin embargo, el Casademont respondió con una defensa igual de intensa y un ataque fluido basado en el movimiento de balón y la búsqueda de espacios abiertos desde el perímetro.
Tras el paso por los vestuarios, el conjunto turco pareció haber encontrado la tecla para distanciarse en el electrónico, llegando a disponer de una ventaja de doce puntos a falta de diez minutos para la conclusión. Muchos equipos habrían tirado la toalla ante tal adversidad, pero no las jugadoras del Casademont Zaragoza. Lo que vino a continuación fue una remontada épica que desató la locura en el banquillo aragonés y puso en jaque a las más de diez mil almas que abarrotaban el pabellón de Estambul.
El último cuarto fue un monólogo de las españolas, que mediante una presión a toda cancha y una efectividad ofensiva descomunal, lograron recortar la desventaja punto a punto. Cada canasta del Fenerbahce era respondida con un triple certero o una penetración letal de las jugadoras de Cantero. El ambiente se volvió tan tenso que cada posesión se vivía como si del último suspiro del partido se tratara.
A falta de treinta segundos, el marcador reflejaba un 67-64 favorable a las locales. Fue entonces cuando Helena Pueyo, la escolta balear que ha consolidado su condición de líder del equipo, recibió el balón en la esquina derecha. Con un defensor en su cara, la jugadora elevó el lanzamiento que hubiera igualado el encuentro. El balón describió una parábola perfecta, rozó el aro por dentro, dio dos vueltas completas y, de forma inexplicable, acabó saliendo por el otro lado. La desesperación se apoderó del banquillo, pero el partido no estaba decidido todavía.
Tras un fallo en el tiro libre de las turcas, el Casademont recuperó el esférico con ocho segundos por delante. El balón volvió a encontrar las manos de Pueyo, esta vez desde el otro costado. La jugadora, con una frialdad admirable, se creó el espacio necesario y volvió a ejecutar. El tiro, igual de limpio que el anterior, tocó el hierro, rebotó suavemente sobre el tablero y se deslizó por la esfera del aro durante lo que pareció una eternidad. Durante un instante, todo el mundo presente en la cancha creyó que entraría. Sin embargo, la mala fortuna volvió a cebarse con el conjunto aragonés y el balón, por milímetros, acabó desviándse hacia afuera.
El pitido final confirmó el 69-67 para el Fenerbahce, pero el resultado fue lo de menos. Las jugadoras del Casademont Zaragoza abandonaron la cancha con la cabeza bien alta, conscientes de que habían plantado cara al gigante turco y que, con un poco de suerte, habrían regresado a casa con un triunfo histórico bajo el brazo. La actuación de Pueyo, con 18 puntos y 6 asistencias, fue magistral, pero la suerte no estuvo de su lado en los momentos decisivos.
El entrenador Cantero, en rueda de prensa, no pudo ocultar su orgullo: "Hemos demostrado que podemos competir contra cualquier rival. Las chicas han sido gigantes. El baloncesto a veces es así, cruel e injusto, pero el esfuerzo y la entrega están fuera de toda duda". Sus palabras reflejaban el sentir de todo el club, que vio cómo su equipo estaba a milímetros de una gesta que se habría recordado durante décadas.
Con este resultado, el Casademont Zaragoza se coloca con un balance de dos victorias y tres derrotas en la fase de grupos. La derrota, aunque dolorosa, no compromete gravemente sus opciones de clasificación, pero sí obliga a ganar el próximo compromiso ante el DVTK húngaro. Este encuentro, que se disputará en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza, se ha convertido en una auténtica final anticipada para las aragonesas.
Las jugadoras tendrán que recuperarse rápidamente del golpe anímico, aunque la moral está por las nubes tras la exhibición de coraje mostrada en Turquía. El apoyo de su afición será fundamental en un choque donde se juegan media clasificación para los cuartos de final. El DVTK, por su parte, llega en una situación similar, lo que promete un duelo igual de vibrante que el vivido en Estambul.
El baloncesto femenino español vuelve a tener un equipo capaz de pelear con los grandes de Europa. El Casademont Zaragoza ha demostrado que su presencia en la Euroliga no es circunstancial, sino que está para quedarse. La plantilla mezcla juventud y experiencia, talento y sacrificio, y lo más importante: una fe ciega en sus posibilidades que les hace peligrosas para cualquier rival.
La próxima semana, todas las miradas estarán puestas en el Príncipe Felipe. Las jugadoras de Cantero tendrán la oportunidad de cerrar la primera vuelta de la fase de grupos con una victoria que les daría un colchón de tranquilidad de cara a los compromisos posteriores. El objetivo es claro: ganar, convencer y demostrar que el partido de Turquía no fue un espejismo, sino la confirmación de que este equipo puede soñar en grande.
La historia del deporte está llena de gestas que nacieron de la derrota. El Casademont Zaragoza escribió este miércoles una página memorable en su historia, aunque el resultado no le acompañara. El camino hacia la gloria está trazado, y las aragonesas han demostrado que tienen el talento, la garra y la determinación necesarias para recorrerlo hasta el final. La suerte puede esquivarse en un día, pero la grandeza permanece para siempre.