Real Madrid cae en París: primera derrota en la Euroliga 2024

Los blancos sucumben ante el París Basketball pese a la gran actuación de Lyles y Feliz, complicando su liderato en la competición europea

El Real Madrid ha visto rota su racha invicta en la Euroliga 2024 tras caer derrotado en la pista del París Basketball en un encuentro que ha dejado más dudas que certezas en el conjunto blanco. La primera derrota de la temporada llega en el peor momento, justo al inicio de una gira de cuatro partidos consecutivos fuera del WiZink Center que promete poner a prueba la solidez del equipo de Chus Mateo.

El choque, disputado en el Adidas Arena de la capital francesa, ha sido un claro ejemplo de que en la máxima competición continental no existe ningún rival fácil. El París Basketball, lejos de ser un mero convidado de piedra, ha demostrado una vez más que jugar en su feudo se ha convertido en una auténtica pesadilla para los grandes equipos. Los de Tuomas Iisalo han exhibido un nivel de intensidad y acierto que ha desbordado a una defensa madridista que ha concedido cerca de los 100 puntos.

Desde el salto inicial, el encuentro presentó un guion adverso para los intereses blancos. Las primeras posesiones ya dejaron entrever que el Madrid no estaba cómodo en la pista parisina. Los locales salieron con una energía desbordante, mientras los visitantes tardaron en encontrar su ritmo habitual. Este desajuste inicial ha sido crucial, ya que ha permitido al París coger confianza y establecer las bases de su triunfo.

El desarrollo del partido ha sido un constante intercambio de golpes entre ambos equipos. Por parte madridista, Trey Lyles ha sido el faro ofensivo más fiable. El ala-pívot estadounidense ha firmado un partido excepcional con 21 puntos y un acierto brutal, apenas con un fallo en toda la noche. Su capacidad para crear su propio tiro y su inteligencia en el juego sin balón han sido los principales argumentos del ataque blanco. Sin embargo, el baloncesto moderno no se gana con un solo hombre, y la falta de acompañamiento consistente ha lastrado las opciones del Madrid.

Mario Hezonja ha mostrado destellos de su calidad, anotando 16 puntos, pero su actuación ha sido demasiado intermitente. El croata ha alternado momentos de brillantez con otros de precipitación, como esa última posesión en la que se obcecó en el uno contra uno y acabó recibiendo un tapón que casi sentencia el encuentro. Su capacidad para liderar el juego exterior del Madrid sigue siendo una incógnita en los momentos de máxima presión.

Por su parte, Andrés Feliz ha ofrecido una de sus mejores versiones desde que viste de blanco. El base dominicano ha sumado 18 puntos con una efectividad notable, demostrando que puede ser una pieza clave en el rotativo de Mateo. Su triple en el último cuarto que puso por delante al Madrid fue uno de los momentos álgidos del encuentro, aunque finalmente no sirvió para evitar la derrota.

En el interior, Edy Tavares no necesitó anotar para ser influyente. Con solo 6 puntos, el pívot caboverdiano acumuló una valoración de 14 gracias a su dominio del rebote y su intimidación defensiva. Sin embargo, su esfuerzo individual no ha sido suficiente para compensar los errores colectivos en la defensa de los bloqueos y las segundas opciones.

El verdadero quebradero de cabeza para el Madrid ha sido la defensa. Conceder casi 100 puntos es sinónimo de derrota en la Euroliga, y más cuando se permiten 19 rebotes ofensivos al rival. Estas segundas oportunidades han sido un cáncer para las aspiraciones blancas, ya que el París ha castigado cada error con contundencia. La falta de intensidad en el trabajo de los hombres altos y la permisividad en el rebote defensivo son aspectos que Mateo deberá corregir con urgencia.

El desequilibrio en el número de tiros también ha sido evidente. El París ha lanzado 16 tiros más que el Madrid, una diferencia abismal que refleja la falta de control del ritmo del partido. Además, los blancos han desperdiciado 7 tiros libres (16/23), un detalle que en un encuentro tan igualado resulta imperdonable. La efectividad desde la línea de personal sigue siendo un talón de Aquiles para el conjunto español.

El último cuarto ha sido un auténtico drama. Con el partido en vilo, Scariolo ha intentado gestionar los tiempos muertos y las posesiones finales con una estrategia clara: anotar una canasta rápida de dos y luego forzar la falta. Sin embargo, la ejecución ha sido defectuosa. El Madrid ha dejado pasar demasiados segundos en cada ataque, lo que ha reducido sus opciones de remontada.

La falta de Feliz sobre Hifi en el minuto final ha sido un punto de inflexión. El alero francés, que ha firmado también 21 puntos, ha sido una pesadilla constante para la defensa blanca. Su capacidad para anotar desde el perímetro y penetrar con decisión ha desequilibrado todo el encuentro. La quinta falta de Feliz le ha dejado sin su mejor defensor en los momentos decisivos.

Los tiros libres de Rhoden a 18 segundos del final han sentenciado el choque. El escolta ha estado impecable desde la línea, convirtiendo los dos intentos y manteniendo a su equipo a dos posesiones de ventaja. La falta de acierto exterior del Madrid en los últimos minutos, sumada a la falta de criterio en la toma de decisiones, ha acabado por condenar a los blancos.

Con esta derrota, el Real Madrid se queda sin la posibilidad de dormir líderes y se mantiene tercero en la clasificación. La victoria hubiera supuesto un importante colchón de puntos, pero ahora deberá mirar con precaución a Barça y Olympiacos, que acechan desde atrás y se enfrentan este jueves en un duelo directo. La competición por los puestos de privilegio se presenta más reñida que nunca.

El calendario no da tregua. Al Madrid le quedan tres partidos más en esta gira de desplazamientos, y cada uno de ellos será una final. La Movistar Arena espera el regreso de los blancos, pero antes deberán visitar otros feudos complicados donde la defensa será la clave para no encajar otra derrota. La lección de París es clara: sin intensidad defensiva y control del rebote, ni siquiera las grandes actuaciones individuales sirven para ganar en la Euroliga.

El trabajo de Chus Mateo en las próximas semanas será fundamental. Deberá encontrar soluciones al problema del rebote, ajustar la rotación para mantener la intensidad durante los 40 minutos y pulir los detalles en la toma de decisiones en los momentos críticos. La plantilla tiene talento, pero necesita mostrar más solidez colectiva si quiere aspirar a todo esta temporada.

El París Basketball, por su parte, ha dado una lección de competitividad. Con M'baye (16 puntos) y Rhoden (15) secundando a Hifi, los franceses han demostrado que pueden competir con los gigantes de la competición. Su victoria les mantiene con opciones de pelear por los playoffs, y más importante aún, les convierte en un rival temible para cualquier equipo que visite su pista.

En definitiva, una noche para el olvido en la capital francesa. El Madrid ha perdido su invicto, pero sobre todo ha perdido la oportunidad de demostrar que puede ganar lejos de casa con la autoridad que se espera de un candidato al título. La Euroliga es implacable, y París ha recordado a los blancos que cada partido es una batalla que hay que ganar desde la defensa y la inteligencia colectiva. Queda mucha temporada por delante, pero las alarmas ya han sonado.

Referencias