En la víspera del crucial encuentro de Champions League que enfrentará al Real Madrid contra el Benfica, Álvaro Arbeloa, técnico del conjunto blanco, ha ofrecido una rueda de prensa cargada de emotividad y reconocimiento hacia una figura clave en su trayectoria: José Mourinho.
El portugués, quien dirigió al Real Madrid entre 2010 y 2013, dejó una huella imborrable en el club y, especialmente, en Arbeloa. Ahora, con el rol de entrenador, el madrileño no duda en señalar que Mourinho fue, es y será 'uno de nosotros', una frase que resume la admiración que profesa hacia su antiguo mentor.
Durante la comparecencia, Arbeloa no ocultó su emoción al escuchar las palabras que Mourinho había dedicado a su persona. El técnico confesó haber seguido atentamente la rueda de prensa del portugués, tal y como hacía cuando era futbolista, cuando colgaban en el vestuario sus discursos para motivar al equipo.
'Un orgullo tremendo escuchar todo lo que ha dicho de mí', manifestó Arbeloa visiblemente conmovido. 'Emocionado y feliz, porque ha sido para mí mucho más que un entrenador. Sobre todo a nivel personal, ha sido muy importante durante toda mi carrera. Hoy en día, también le considero un gran amigo', añadió.
El duelo del martes contra el Benfica adquiere así una dimensión especial. No solo está en juego el pase directo a octavos de la Champions League, sino que también se enfrentarán maestro y discípulo, amigos que comparten una historia común en el Real Madrid.
Cuando se le preguntó sobre si Mourinho representaba un espejo en el que mirarse como entrenador, Arbeloa fue tajante: 'Un espejo, por supuesto'. Sin embargo, matizó que imitar al portugués sería un error garrafal. 'Lo dije el primer día: no habrá nunca nadie como Jose. Cualquiera que lo quiera imitar, fracasará. Mi éxito será ser yo mismo', reflexionó.
Esta declaración revela la madurez de Arbeloa en su nueva faceta. Reconoce la influencia indeleble de Mourinho en su formación como técnico, tanto en aspectos comunicativos como tácticos, pero también entiende que su éxito pasa por desarrollar su propia identidad.
Respecto al contacto mantenido con el portugués, Arbeloa ofreció una visión íntima de su relación. 'Evidentemente, hemos mantenido el contacto. Tampoco te voy a engañar: sé quién es Mourinho, cómo debe tener el móvil. Entenderéis por qué cambia tanto de número', comentó.
El técnico confesó que ha intentado 'molestarle lo menos posible', consciente de la agenda apretada del portugués. No obstante, dejó claro que la amistad que los une es sólida: 'Es uno de esos amigos que puedes estar mucho tiempo sin hablarle, que un día le llamas a las 03:00 y estoy seguro que respondería. Y para cualquier cosa que necesitase'.
El Real Madrid llega a este compromiso con la necesidad de sumar los tres puntos para asegurar el pase directo a octavos. Arbeloa mostró un profundo respeto hacia el rival, reconociendo la calidad del plantel portugués y la capacidad de Mourinho para preparar los partidos.
'Ya he avisado a los jugadores. Si queremos ganar, debemos estar muy concentrados y jugar al límite los 90 minutos. La dificultad de mañana será máxima', insistió.
Sobre el estado actual del Real Madrid, Arbeloa ofreció una visión optimista pero realista. 'Yo te puedo hablar de los 15 días que llevo. Desde que he llegado, he visto un grupo de jugadores muy comprometidos, predispuestos a escuchar y trabajar', describió.
El entrenador destacó la actitud de la plantilla, que ha mostrado una disposición total a absorber las nuevas ideas. Sin embargo, también fue honesto al señalar que aún queda mucho por hacer: 'Aún tenemos mucho margen de mejora y tenemos que ser, si queremos aspirar a todo, un equipo que haga muchas cosas y bien'.
El legado de Mourinho en el Real Madrid sigue vigente más de una década después. Aquel equipo que conquistó la Liga 2011-12 con récord de puntos dejó una impronta táctica y mental que, según Arbeloa, sigue presente en el ADN del club.
Para el actual entrenador, reconocer esa influencia no es una debilidad, sino una fortaleza. Demuestra humildad y visión, entendiendo que todo entrenador es producto de sus experiencias previas y de los maestros que ha tenido.
El duelo contra el Benfica se presenta como más que un simple partido de Champions League. Es una oportunidad para que Arbeloa demuestre cómo ha asimilado las enseñanzas de Mourinho y cómo ha construido su propia identidad.
'Conozco lo competitivo que es', advirtió Arbeloa, dejando claro que la amistad personal quedará aparcada durante los 90 minutos. En el terreno de juego no hay lugar para los sentimentalismos, solo para la competencia leal y el deseo de victoria.
El círculo se cierra. El discípulo se enfrenta al maestro, pero ambos saben que, pase lo que pase, su vínculo trascenderá el resultado. En el mundo del fútbol, donde todo es efímero, estas relaciones auténticas son las que verdaderamente perduran.