Miguel Bosé ha tomado una decisión que marca un nuevo capítulo en su vida personal y profesional. El icónico cantante español, de 69 años, abandonará México en los próximos meses para establecer su residencia permanente en Andorra, un movimiento que confirma su distanciamiento de España desde que dejó el país en 2014. Esta mudanza representa el cierre de una etapa de seis años en territorio azteca y el inicio de una nueva etapa en el principado pirenaico, motivada principalmente por el bienestar de sus hijos y la búsqueda de mayor seguridad.
La historia de los cambios de residencia de Bosé comenzó hace casi una década, cuando en 2014 decidió abandonar España junto a su entonces pareja, el escultor Nacho Palau, y los cuatro niños. En aquel momento, la familia buscaba alejarse de la presión mediática que sentían en Madrid. Su primera parada fue Panamá, donde vivieron durante cuatro años. Sin embargo, en 2018 volvieron a hacer las maletas para trasladarse a Ciudad de México, una ubicación que les ofreció la tranquilidad y anonimato que deseaban durante este tiempo.
La vida en México transcurrió con relativa calma para el intérprete de Morena Mía y sus vástagos, hasta que en 2023 sufrieron un traumático asalto en su domicilio. Este incidente de inseguridad marcó un punto de inflexión en la percepción que Bosé tenía sobre su residencia en el país, aunque inicialmente se mostró reacio a abandonarlo. Ahora, finalmente, ha optado por un cambio radical de escenario, priorizando la protección de su familia.
El motivo principal detrás de esta mudanza no es solo la seguridad, sino también el deseo de estar más cerca de sus raíces familiares. Según fuentes cercanas al artista, los propios hijos fueron quienes expresaron el deseo de vivir más cerca de la familia, un deseo que Miguel Bosé comparte plenamente. Los cuatro hermanos, que mantienen una relación muy unida, están entusiasmados con esta nueva etapa que les acercará geográficamente a sus orígenes, aunque no directamente a España.
Uno de los aspectos más importantes que ya ha resuelto el cantante es la educación de los menores. Hace dos semanas, Bosé fue visto visitando una escuela privada de prestigio en Andorra para realizar la preinscripción de Diego y Tadeo, los hijos biológicos del artista. Según ha podido confirmar este medio, los cuatro hermanos ya tienen plaza asegurada en un centro educativo de alto nivel, lo que representaba la mayor preocupación para el padre. La calidad del sistema educativo andorrano y la proximidad al colegio son factores determinantes en la elección de la vivienda definitiva.
Respecto a la ubicación de su nuevo hogar, Miguel Bosé ha mostrado particular interés en la zona de Conill, una zona residencial exclusiva del principado. Sin embargo, aún no ha tomado una decisión final, ya que esta área se encuentra relativamente alejada del centro educativo donde estudiarán los niños. A través de un amigo residente en Andorra que le está sirviendo de guía, el artista está evaluando diferentes opciones que equilibren tranquilidad, seguridad y accesibilidad al colegio.
La búsqueda de vivienda no es temporal, sino que responde a una inversión a largo plazo. Bosé no quiere alquilar, sino comprar una propiedad que se convierta en el hogar estable para su familia. Este detalle demuestra el compromiso del cantante con esta nueva etapa y su intención de asentarse definitivamente en Andorra, al menos mientras sus hijos completan su formación educativa.
La relación con Nacho Palau, su expareja, también juega un papel importante en esta transición. A pesar de la sonada ruptura que tuvieron, el escultor valenciano está al tanto de todos los detalles de la mudanza y mantiene una comunicación fluida respecto al futuro de los cuatro hermanos. Esta coordinación parental es fundamental para el bienestar de los niños, que dividen su tiempo entre ambos progenitores.
La decisión de instalarse en Andorra en lugar de regresar directamente a España ha generado debate. Desde que abandonó su país natal en 2014, Bosé no ha residido oficialmente en territorio español, limitando sus visitas a periodos vacacionales y ocasiones puntuales. Este distanciamiento fiscal y residencial ha sido interpretado por algunos como un alejamiento de sus obligaciones con España, aunque el artista siempre ha defendido su derecho a elegir dónde vivir.
El contexto fiscal de Andorra, con un sistema tributario más favorable que el español, ha sido señalado como uno de los motivos que podrían influir en esta decisión. Sin embargo, fuentes cercanas insisten en que la prioridad absoluta es la familia y la seguridad, no las ventajas fiscales. El incidente del asalto en México dejó una huella profunda en Bosé, convirtiendo la seguridad en una especie de obsesión legítima para el protector de familia.
Con el colegio ya asignado y la búsqueda de vivienda en su fase final, el cantante tiene un objetivo claro: estar completamente instalado en Andorra antes del inicio del verano. Este plazo le permitirá que sus hijos comiencen el curso escolar en septiembre en su nuevo centro educativo, con toda la estabilidad que requiere una nueva etapa académica.
Este movimiento geográfico representa más que un simple cambio de dirección. Simboliza la evolución de Miguel Bosé como padre, priorizando siempre el bienestar de sus hijos por encima de cualquier otra consideración. Mientras tanto, sus seguidores seguirán disfrutando de su música y su legado artístico, independientemente de donde resida el artista. La distancia física de España no implica un desapego cultural, sino una decisión personal y familiar que el cantante ha tomado con madurez y determinación.