El FC Barcelona femenino superó una prueba de fuego este 21 de enero en el estadio Castalia de Castellón, al imponerse por 3-1 al Athletic Club en una semifinal de la Supercopa de España que estuvo lejos de ser sencilla. Las azulgranas, que buscaban su quinta final consecutiva en este torneo, se vieron obligadas a remontar un gol tempranero de las leonas y jugaron toda la segunda mitad con una futbolista menos por la expulsión de Kika antes del descanso. El premio: un emocionante Clásico femenino ante el Real Madrid por el título.
El encuentro comenzó con un guion inesperado para las favoritas. El Barcelona, dominador habitual del fútbol femenino español, recibió un golpe directo a los pocos minutos de juego. Nerea Nevado transformó un penalti cometido por Mapi León, adelantando al Athletic y sembrando la duda en las filas culés. La acción pilló por sorpresa a una defensa que rara vez concede ocasiones claras, pero que en esta ocasión vio cómo las vascas aprovechaban su primera llegada con peligro.
La reacción del conjunto de Jonatan Giráldez no se hizo esperar. A pesar del golpe inicial, las catalanas mantuvieron su estilo de juego basado en la posesión y el despliegue ofensivo por bandas. Sin embargo, el partido dio un vuelco radical en el minuto 43 cuando la colegiada mostró la tarjeta roja directa a Kika por una dura entrada. La futbolista del Athletic vio el cartón rojo y dejó a su equipo con diez jugadoras desde antes del descanso, un hecho que condicionaría por completo el desarrollo del choque.
Con una jugadora menos, el Athletic se vio obligado a replantear su estrategia. Las leonas, que inicialmente habían mostrado una presión alta y un juego directo, tuvieron que replegarse y buscar el contragolpe. Por su parte, el Barcelona aprovechó la superioridad numérica para asediar el área rival, aunque la efectividad no llegaba con facilidad. La defensa vasca, bien organizada por su capitana, resistía los embates de un ataque culé que generaba ocasiones pero fallaba en la definición.
La segunda mitad comenzó con el Barcelona buscando el empate con insistencia. Las entradas de Patri Guijarro y Caroline Hansen en el descanso aportaron frescura y calidad al centro del campo. El control del balón era absoluto, pero el Athletic se defendía con uñas y dientes, cerrando espacios y buscando sorprender con pelotazos a sus delanteras.
El empate llegó tras una jugada colectiva que desmontó la defensa rival. Las azulgranas combinaron con precisión en el último tercio del campo, encontrando los espacios necesarios para que Claudia Pina, una de las figuras del encuentro, anotara el tanto del empate. La jugadora, que había sido objeto de revisión VAR por una supuesta falta previa, vio como la colegiada determinó que no había infracción y validó el gol.
Con el 1-1 en el marcador, el partido entró en una fase de máxima tensión. El Athletic, con una jugadora menos, comenzó a mostrar signos de desgaste físico, mientras que el Barcelona aumentaba su dominio territorial. Las entradas de Aisha y Salma Paralluelo dieron mayor profundidad al ataque culé, y fue precisamente la joven delantera quien marcaría el segundo tanto, poniendo el 2-1 y dando la vuelta al electrónico.
El gol de la sentencia llegó de la bota de Ewa Pajor. La delantera polaca, que había entrado en la segunda mitad, aprovechó un centro desde la banda izquierda para batir a la portera vasca y establecer el definitivo 3-1. El tanto desmontó las aspiraciones del Athletic y certificó el pase del Barcelona a la final.
Durante los últimos minutos, el encuentro vivió situaciones de interés. Alexia Putellas, capitana del Barcelona, recibió un golpe en la zona lumbar que generó preocupación entre la afición, aunque finalmente no pasó de un simple choque. Por su parte, Ona Batlle cometió una falta clara al no poder recuperar un balón, mostrando el desgaste acumulado por ambos equipos.
El árbitro añadió cinco minutos de descuento, tiempo en el que el Barcelona pudo incluso ampliar su ventaja. Sidney, que había entrado en los últimos compases, dispuso de una clara ocasión para el cuarto, pero su remate se quedó corto y no pudo concretar la jugada. El Athletic, por su parte, intentó acercarse con alguna acción aislada, pero la defensa culé, liderada por Mapi León, mantuvo la calma y controló los tiempos.
El pitido final confirmó el Barcelona 3-1 Athletic, un resultado que refleja la superioridad de las azulgranas pero que también pone de manifiesto la competitividad del conjunto vasco. Las leonas plantearon un duelo intenso, aprovecharon su primera ocasión y mantuvieron vivo el partido hasta el último suspiro, a pesar de jugar con inferioridad numérica durante más de 45 minutos.
La victoria permite al Barcelona disputar su quinta final consecutiva de la Supercopa, un hito que demuestra la hegemonía del club en el fútbol femenino español. El premio, sin embargo, es especialmente suculento: un Clásico femenino ante el Real Madrid por el título. El conjunto blanco superó en la otra semifinal al Atlético de Madrid, configurando un duelo de máxima rivalidad que promete emociones fuertes.
El partido del domingo será un nuevo capítulo en la historia reciente del fútbol femenino español. El Barcelona llega como favorito, con su plantilla de estrellas y su juego vistoso, pero el Real Madrid ha demostrado en esta temporada que puede competir de tú a tú con las grandes. La final, que se disputará en el mismo escenario de Castalia, será un espectáculo que atraerá la atención de aficionados y medios de todo el mundo.
Para el Barcelona, la clave estará en mantener la intensidad defensiva y aprovechar su capacidad goleadora. Las lesiones de última hora, como la de Alexia Putellas, serán un factor a seguir, aunque la plantilla cuenta con suficiente calidad para suplir cualquier baja. El Athletic, por su parte, se va con la cabeza alta, habiendo demostrado que puede pelear con los mejores incluso en situaciones adversas. La expulsión de Kika condicionó su plan, pero el equipo mostró carácter y competitividad hasta el final.
El fútbol femenino sigue creciendo en España, y partidos como este son la mejor carta de presentación. La Supercopa ha demostrado ser un torneo emocionante, con partidos igualados y momentos de gran intensidad. La final entre Barcelona y Real Madrid será la guinda a una competición que ha superado las expectativas y que confirma el buen momento del deporte reina en su vertiente femenina.