Después de permanecer casi tres años en un limbo comercial, el documental sobre la presidencia de Pedro Sánchez ha encontrado finalmente un hogar digital. Movistar Plus+ ha anunciado la adquisición de los derechos de 'Moncloa: cuatro estaciones', una producción que retrata el día a día del líder del Ejecutivo español y que hasta ahora había sido rechazada por las principales plataformas del sector.
La docuserie, fruto del trabajo conjunto de Secuoya Producciones y The Pool, fue concebida originalmente en 2022 con la ambición de ofrecer una mirada íntima y sin precedentes al interior del Palacio de La Moncloa. Durante doce meses, un equipo de cámaras y periodistas acompañó al presidente del Gobierno en sus funciones cotidianas, capturando momentos clave de su gestión y mostrando el funcionamiento interno de la residencia oficial. El director del proyecto, Curro Sánchez Varela, pretendía crear un retrato humano del cargo más poderoso del país, alejado de los titulares políticos y los debates parlamentarios, con el objetivo de mostrar la persona detrás del político.
Sin embargo, lo que parecía un proyecto prometedor se convirtió rápidamente en un caso de estudio sobre las dificultades de la producción política en España. A pesar de contar con material exclusivo y acceso privilegiado, las productoras se encontraron con un muro de silencio por parte de los distribuidores. HBO, Netflix y Amazon Prime, las grandes potencias del streaming, declinaron la oferta. Incluso Televisión Española, el ente público, cerró la puerta a la emisión del contenido. El rechazo fue unánime y persistente, dejando a los productores en una situación económica y creativamente comprometida que puso en riesgo la viabilidad del proyecto.
La razón detrás de estos rechazos no fue la calidad del material, sino la percepción de parcialidad política. Los críticos señalaron desde el principio que el documental presentaba una visión excesivamente favorable del presidente, evitando cualquier tipo de controversia o análisis crítico de sus decisiones políticas. La producción se centraba en momentos destacados como la aprobación de la llamada "excepción ibérica" para limitar el precio de la electricidad o la organización de la Cumbre de la OTAN en Madrid, pero sin profundizar en las polémicas que estos eventos generaron. Esta falta de contraste o punto de vista crítico hizo que las plataformas consideraran el proyecto como un riesgo reputacional innecesario que podría dañar su relación con una audiencia diversa.
El coste de la producción también generó debate público y escrutinio parlamentario. Según datos del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas, Secuoya recibió 14 avales financieros que sumaron un total de 20,69 millones de euros entre abril de 2020 y junio de 2021. Estos fondos, gestionados por el ICO y concedidos por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transición Digital, alimentaron las sospechas sobre la naturaleza del proyecto y su posible uso como herramienta de comunicación institucional. La oposición política no tardó en cuestionar si el dinero público se estaba utilizando para financiar lo que consideraban propaganda gubernamental, generando un debate sobre la transparencia en la financiación de contenidos audiovisuales.
Tras dos años de infructuosos intentos por encontrar un distribuidor, el documental vio la luz de forma inesperada. El 20 de octubre de 2024, El País, perteneciente al Grupo Prisa, decidió estrenar la serie en su plataforma digital bajo modelo de suscripción. La decisión no estuvo exenta de polémica, ya que The Pool, una de las productoras involucradas, tiene como socio a Andrés Varela Entrecanales, vinculado al grupo empresarial que controla el medio de comunicación. Esta conexión generó nuevas críticas sobre los conflictos de interés en la producción y distribución del contenido, cuestionando la independencia editorial de la operación.
Ahora, Movistar Plus+ ha dado un nuevo paso al incorporar la docuserie a su catálogo. La plataforma de Telefónica ofrece desde hoy a sus suscriptores los cuatro episodios del documental, que lleva por título completo 'Moncloa: cuatro estaciones'. La obra pretende mostrar la humanización del cargo presidencial, alejándose de la confrontación política habitual y ofreciendo una visión más cercana y personal del presidente. Los responsables de la plataforma han defendido la decisión como una apuesta por la diversidad de contenidos y el derecho del público a formarse su propia opinión.
La trayectoria de este documental ilustra los desafíos del periodismo de autor en el ámbito político cuando se percibe una cercanía excesiva al poder. Mientras algunos sectores lo consideran un ejercicio de transparencia que permite a los ciudadanos conocer mejor el funcionamiento del Estado, otros lo ven como un producto de propaganda institucional mal disimulada. La falta de distribución durante tanto tiempo solo ha alimentado esta percepción, creando una expectativa que puede resultar contraproducente para el propio contenido y generando más escepticismo que interés genuino.
Para Movistar Plus+, la adquisición representa una apuesta por el contenido nacional de actualidad, aunque no está claro si la plataforma busca capitalizar la polémica o simplemente diversificar su oferta con un producto que finalmente ha costado más de lo previsto en términos de reputación. El documental ya está disponible para todos los usuarios de la plataforma, que podrán juzgar por sí mismos si las críticas estaban justificadas o si se trató de una oportunidad perdida para el periodismo político en España. La decisión también refleja la estrategia de las plataformas de telecomunicaciones por diferenciarse de los gigantes globales del streaming con contenido local controvertido.
El caso de 'Moncloa: cuatro estaciones' demuestra que, en el actual ecosistema mediático, la línea entre el acceso informativo y la complicidad institucional es cada vez más difícil de trazar. Mientras las grandes plataformas evitan controversias que puedan afectar a sus suscriptores, los medios tradicionales y las telecomunicaciones asumen riesgos que otros rechazan, convirtiendo la polémica en su propia estrategia de marketing. La decisión de Movistar Plus+ podría abrir un nuevo capítulo en la relación entre política y entretenimiento, o simplemente confirmar que, en el mundo del contenido, no hay publicidad como la mala publicidad. Lo cierto es que este documental, tras tres años de obstáculos, finalmente tendrá la oportunidad de ser visto y juzgado por el público general.