La selección española de balonmano afronta una de las pruebas más duras de su historia reciente en el Campeonato Europeo de 2026. Tras una fase preliminar complicada donde finalizaron en segunda posición del Grupo A por detrás de Alemania, los Hispanos se enfrentan ahora a una ronda principal que se presenta como una auténtica montaña rusa de emociones y dificultades. La derrota sufrida ante los germanos el pasado lunes ha dejado al equipo de Jordi Ribera sin margen de error, obligándoles a competir con el marcador a cero en esta segunda fase del torneo.
El escenario para esta crucial ronda será el Jyske Bank Boxen de Herning, Dinamarca, donde seis selecciones se disputarán únicamente dos plazas para las semifinales. España deberá medirse contra un elenco de rivales de máximo nivel: los actuales campeones y subcampeones del torneo, Francia y Dinamarca, el siempre peligroso equipo noruego, y una Portugal que llega en estado de gracia tras sorprender a propios y extraños.
El calendario de infarto de los Hispanos
El debut de España en esta fase decisiva tendrá lugar el jueves 22 de enero contra Noruega. Los nórdicos, que finalizaron segundos en el Grupo C por detrás de Francia, también arrancan esta ronda sin puntos, lo que convierte el encuentro en un duelo directo por la supervivencia inmediata. La historia reciente entre ambos equipos añade un condimento especial a este choque. En el último Mundial, Noruega logró imponerse por un ajustado 25-24 en un resultado que aún duele en el seno de la selección española. Sin embargo, los Hispanos lograron tomarse la revancha en el amistoso de preparación para este Europeo, imponiéndose por 33-31 en un partido que demostró que la victoria es posible si se juega al máximo nivel.
Dos días después, el sábado 24 de enero, llegará el turno de enfrentarse a Dinamarca, los anfitriones del torneo y actuales subcampeones europeos. La tradición no juega a favor de España en este enfrentamiento, ya que los daneses han sido un hueso duro de roer para los Hispanos en los últimos años. La última victoria española en un duelo oficial se remonta al Mundial de 2015, donde lograron imponerse por 25-24 en un partido épico. Curiosamente, los daneses llegan a este compromiso con la moral tocada tras sufrir la derrota más inesperada del torneo hasta el momento, cayendo por 29-31 ante Portugal en un resultado que ha alterado las previsiones iniciales del grupo.
El lunes 26 de enero se presenta como el día del auténtico examen de fuego para la selección española. Enfrente estará Francia, la campeona defensora y una de las selecciones más dominadoras del balonmano mundial en la última década. Los galos llegan a esta ronda con la vitola de favoritos indiscutibles y con la misión de demostrar por qué ostentan el título. El último enfrentamiento entre ambas selecciones en un gran torneo fue en el Mundial de 2023, donde Francia se impuso por 26-28 en un duelo vibrante. La última victoria española ante los franceses data de un amistoso en 2022 (31-32), lo que demuestra que, aunque difícil, no es una misión imposible.
Para cerrar esta fase de grupos, el miércoles 28 de enero se disputará el duelo ibérico entre España y Portugal. Los lusos llegan a este compromiso como una de las sensaciones del torneo, tras haber sorprendido a Dinamarca y haberse consolidado como un rival de máximo nivel. Su cuarta posición en el último Mundial ya les situaba en el mapa, pero la victoria ante los daneses les ha dado un plus de confianza y, sobre todo, dos puntos vitales en su casillero. Portugal ya superó a España en el partido de preparación para este Europeo (31-34), rompiendo una racha negativa de seis derrotas consecutivas ante los Hispanos. Este antecedente convierte el duelo en un atractivo especial, con los portugueses buscando confirmar su progresión y España necesitando la victoria casi como un acto de supervivencia.
Una ecuación matemática compleja
El sistema de puntuación de esta ronda principal añade una capa adicional de presión para los Hispanos. Mientras que España, Noruega y Dinamarca arrancan con cero puntos, Francia, Alemania y Portugal ya tienen dos puntos en su haber tras sus respectivas actuaciones en la fase preliminar. Esto significa que los Hispanos no solo deben ganar partidos, sino que probablemente necesiten hacerlo de forma consecutiva y, en algunos casos, por una diferencia de goles considerable para desempatar a su favor.
La selección española atraviesa un proceso de relevo generacional que se hace evidente en momentos de máxima exigencia como este. La combinación de veteranos con experiencia en grandes citas y jóvenes talentos emergentes debe encontrar el equilibrio perfecto para superar esta serie de pruebas de fuego. Jordi Ribera, con su dilatada experiencia al frente del banquillo, deberá demostrar toda su capacidad de liderazgo y estrategia para sacar lo mejor de un plantel que, pese a las dificultades, cuenta con la calidad suficiente para plantar cara a cualquier rival.
Claves para la supervivencia española
Para que España pueda soñar con las semifinales, deberá ejecutar a la perfección varios factores clave. En primer lugar, la defensa debe ser una muralla infranqueable, especialmente contra equipos como Francia y Dinamarca que cuentan con atacantes de élite. La concentración durante los 60 minutos será fundamental, ya que cualquier desconexión puede ser aprovechada por rivales de este calibre.
En segundo lugar, el ataque español debe ser eficiente y aprovechar las oportunidades claras de gol. Contra equipos de este nivel, los errores en ataque suelen castigarse con contragolpes letales. La capacidad de los extremos y los laterales para generar superioridad, junto con la efectividad del pivote, serán determinantes.
El tercer factor será la gestión emocional. Jugar sin margen de error contra los mejores equipos del mundo puede generar tensión y ansiedad. La experiencia de los jugadores más veteranos será crucial para transmitir calma en los momentos de presión y mantener la confianza del grupo incluso si las cosas no salen como se espera en los primeros partidos.
Perspectivas realistas pero no derrotistas
Aunque el panorama se presenta extremadamente complicado, el balonmano ha demostrado en múltiples ocasiones que los pronósticos no siempre se cumplen. La victoria de Portugal ante Dinamarca es el ejemplo más reciente de que en el deporte de alto nivel cualquier cosa puede suceder. España cuenta con la calidad individual y el carácter colectivo necesarios para competir contra cualquier selección.
El hecho de que Noruega también arranque sin puntos ofrece una oportunidad de oro en el primer partido. Una victoria en ese duelo directo no solo sumaría dos puntos vitales, sino que daría un impulso anímico enorme de cara a los siguientes compromisos. Además, la derrota danesa ante Portugal demuestra que incluso los favoritos tienen sus puntos débiles y pueden ser vulnerables cuando se les presiona adecuadamente.
El duelo contra Francia, aunque aparentemente el más difícil, podría llegar en un momento interesante si los galos ya tienen asegurada su clasificación. En ese caso, podrían rotar jugadores y dar oportunidades a su segunda unidad, lo que nivelaría las opciones. Por último, el partido contra Portugal podría convertirse en una auténtica final si ambos equipos llegan con opciones matemáticas de pasar.
Conclusión: una oportunidad para la historia
La ronda principal del Europeo de balonmano 2026 se presenta como una de las pruebas más duras para la selección española en los últimos años. Sin embargo, también es una oportunidad única para que un grupo en plena transición demuestre su valía y escriba una página gloriosa en la historia del balonmano nacional. Los jugadores tienen la ocasión de demostrar que España sigue siendo una potencia mundial del deporte, capaz de competir contra los mejores incluso en las circunstancias más adversas.
El camino es claro: cuatro partidos, cuatro finales. Cada minuto será decisivo, cada gol contará doble. La afición española espera ver a sus jugadores dejar el alma en la pista, luchando por cada balón como si fuera el último. Si logran superar esta criba de campeones, el premio no serán solo las semifinales, sino la confirmación de que el relevo generacional ha llegado con garantías.
El reloj ya corre y el jueves 22 de enero, cuando el balón se ponga en juego contra Noruega, comenzará una de las aventuras más emocionantes para el balonmano español. La pregunta no es si son capaces, sino si serán capaces de demostrarlo cuando más importa. El escenario está montado, los rivales son de élite y la oportunidad es de oro. Ahora solo falta que los Hispanos escriban su propio destino.