La temporada 2025 del tenis masculino acaba de comenzar y ya las voces críticas contra el calendario extenso del circuito vuelven a hacerse escuchar. Esta vez ha sido Taylor Fritz, uno de los principales referentes del tenis estadounidense, quien ha encendido la polémica tras su debut en el Open de Australia. A pesar de haber logrado una victoria complicada en su primer partido, el número nueve del mundo aprovechó su comparecencia ante los medios para señalar un problema sistémico que, según su percepción, está afectando a gran parte del pelotón.
El californiano superó un exigente estreno ante el checo Vit Kopriva con un marcador final de 6-7(5), 7-5, 1-6 y 3-6, demostrando una notable mejoría en las dos últimas mangas. Sin embargo, lo que realmente captó la atención de la prensa especializada fueron sus declaraciones sobre la estructura temporal del circuito profesional. Fritz no dudó en afirmar que la pretemporada es demasiado breve para permitir una recuperación óptima de los jugadores, lo que genera una epidemia de lesiones en las primeras semanas de competición.
"Si analizas el circuito actual, no soy el único caso. Hay mucha gente empezando el año con lesiones", declaró el tenista de 27 años. Esta afirmación no es baladí, ya que refleja una realidad palpable en los torneos previos al primer Grand Slam de la temporada. La concentración de jugadores con problemas físicos en las primeras competiciones del año se ha convertido en una constante que, según Fritz, tiene su origen en un calendario desproporcionadamente largo y una preparación insuficiente.
El estadounidense cuestionó abiertamente si "cuatro semanas son suficientes para recuperarse por completo", planteando una duda que muchos de sus colegas comparten pero pocas veces expresan con tanta claridad. El periodo entre las Nitto ATP Finals de noviembre y el comienzo de la temporada en enero representa prácticamente la única ventana de descanso y preparación para los tenistas de élite, un tiempo que Fritz considera insuficiente para sanar las dolencias acumuladas y construir una base física sólida.
La problemática se agrava por el dilema inherente al entrenamiento previo a la temporada. Como explicó el propio Fritz, "la pretemporada es tan corta que necesitas entrenar duro o, de lo contrario, llegas al año sintiendo que no has jugado suficientes partidos". Esta contradicción entre la necesidad de descansar y la exigencia de prepararse competitivamente crea un círculo vicioso del que es difícil escapar. Los jugadores se ven obligados a elegir entre recuperar sus cuerpos o alcanzar el ritmo de competición necesario, sin poder satisfacer ambas demandas adecuadamente.
El caso personal de Fritz ilustra perfectamente esta problemática. El tenista arrastra desde finales de 2024 una tendinitis grave en la rodilla, una dolencia que surgió durante las ATP Finals y que ha condicionado seriamente su preparación para el nuevo año. "He notado mejoras bastante importantes en mi rodilla", reconoció, "pero al mismo tiempo, la pretemporada es tan corta que necesitas entrenar duro". Esta declaración refleja la tensión constante entre la rehabilitación médica y las exigencias deportivas.
A pesar de las molestias, Fritz mostró una actitud positiva respecto a su evolución física. "Estoy mucho mejor de lo que esperaba después de cómo me sentí durante la primera semana en Australia", admitió. El hecho de haber podido soportar la demanda física y la duración de su partido de debut sin que la rodilla empeorara significativamente le resulta "muy prometedor" para las rondas siguientes del torneo.
Sin embargo, el tenista también reveló que su recuperación no ha estado exenta de contratiempos. "Por desgracia, esta semana surgieron otras lesiones mientras me preparaba", confesó, aunque prefirió no especificar detalles sobre estas nuevas molestias. Esta admisión refuerza su tesis sobre la imposibilidad de prepararse adecuadamente en tan poco tiempo sin poner en riesgo la integridad física.
Las palabras de Fritz se suman a un coro de críticas que ya habían iniciado otros pesos pesados del circuito. Tanto Carlos Alcaraz como Jannik Sinner habían expresado previamente su malestar con el calendario, considerándolo excesivamente demandante. La coincidencia de estas voces entre los tenistas mejor clasificados del mundo sugiere que el problema trasciende las excusas individuales y apunta a una estructura organizativa que necesita revisión.
El impacto de esta situación se hace evidente en el propio desarrollo del partido de Fritz. El estadounidense reconoció que en las dos primeras sets "pasó un poco mal", mostrando un nivel irregular que atribuyó directamente a su falta de rodaje competitivo. No obstante, su remontada en los dos últimos parciales, donde "me sentí realmente yo mismo en la pista", le generó una sensación de alivio y optimismo.
"Me sentí genial, así que eso es bueno, al menos", reflexionó Fritz, destacando la importancia de encontrar sensaciones positivas en medio de la adversidad física. Su capacidad para procesar el partido y mantener la mente enfocada le permitió superar las limitaciones de su cuerpo y cerrar el encuentro con autoridad.
La situación actual del tenis profesional presenta un paradójico contraste. Mientras la ATP ha implementado medidas para proteger la salud de los jugadores, como la reducción de torneos obligatorios, la esencia del calendario sigue generando tensiones. La temporada prácticamente no tiene fin, y la breve ventana de descanso invernal se ha convertido en un periodo de ansiedad donde los deportistas deben equilibrar la recuperación, la preparación física y la búsqueda de ritmo competitivo.
El debate sobre la longitud del calendario no es nuevo, pero la perspectiva de Fritz añade un matiz importante: la necesidad de una pretemporada más extensa y flexible que permita a los jugadores recuperarse completamente sin sacrificar su preparación. La solución no parece simple, ya que implicaría reestructurar todo el circuito, posiblemente reduciendo el número de torneos o extendiendo el periodo de descanso obligatorio.
Mientras tanto, los tenistas continúan adaptándose a una realidad que muchos consideran insostenible a largo plazo. La concentración de lesiones al inicio de la temporada no solo afecta el rendimiento individual, sino que también impacta la calidad del espectáculo y la competitividad de los torneos. Un pelotón mermado físicamente no puede ofrecer su mejor versión, y el público termina viendo partidos donde los jugadores luchan más contra sus propios cuerpos que contra sus rivales.
La reflexión de Fritz sobre su propia experiencia resume el dilema de toda una generación: "Tienes que estar sano para entrenar; de lo contrario, estarás en una mala situación para empezar la temporada". Esta verdad evidente choca contra la realidad de un calendario que no da margen para la salud, obligando a los deportistas a competir con el freno de mano puesto.
A medida que avanza el Open de Australia, todas las miradas estarán puestas no solo en el rendimiento de los favoritos, sino también en cómo responden sus cuerpos a la exigencia de un Grand Slam tan temprano en la temporada. Las declaraciones de Fritz han abierto una conversación necesaria sobre el bienestar de los jugadores y la sostenibilidad de un modelo competitivo que parece diseñado para el desgaste prematuro de sus principales protagonistas.
La victoria del estadounidense en Melbourne, por tanto, trasciende el simple resultado deportivo. Se convierte en un testimonio de la resiliencia de los tenistas modernos, capaces de competir al más alto nivel pese a las limitaciones impuestas por un sistema que, según sus propias palabras, necesita urgentemente una revisión en profundidad. Mientras la ATP no tome medidas contundentes, las voces de los jugadores seguirán siendo el único recordatorio de una realidad que cada año se hace más insostenible.