La vida de Chenoa ha dado un giro completo en los últimos años. A sus 50 años, la cantante y presentadora vive una etapa de plenitud profesional y disfrute personal, lejos de las ataduras que marcaban su rutina anterior. Mientras antes coordinaba su mañana para compartir el desayuno con su pareja antes de su jornada hospitalaria, hoy la artista mallorquina ha encontrado su propio ritmo, más autónomo y centrado en sus proyectos. Este cambio vital no ha alterado, sin embargo, sus pilares fundamentales: una rutina matutina estricta y el café como elemento sagrado.
El despertar de Chenoa es casi un ejercicio de precisión. "Estoy acostumbrada a despertarme justo un minuto antes de que suene el despertador", confesaba en una entrevista reciente. Este curioso fenómeno, que ella misma no logra explicar, la ha llevado a buscar formas de suavizar ese momento de transición entre el sueño y la vigilia. La solución la encontró en la música clásica, un detalle que transforma su despertar en una experiencia más armónica y menos abrupta. Las melodías de compositores clásicos se han convertido en su banda sonora preferida para iniciar el día, alejándose de los estridentes timbres convencionales que pueden generar estrés innecesario.
El café no es simplemente una bebida para Chenoa; es un ritual, una necesidad vital que marca el ritmo de sus mañanas. "El café es importantísimo", repite en cada ocasión que le preguntan sobre sus hábitos diarios. Su relación con esta bebida va más allá de la mera ingesta: la artista llega a afirmar que su sonrisa es "consecuencia de tomar, al menos, dos tazas" cada mañana. Esta declaración, hecha hace una década en su canal de YouTube, sigue vigente hoy en día. El aroma, el sabor y el calor del café son elementos que disfruta con verdadera devoción, tanto que bromea con la idea de "bañarse y ducharse con café", simplemente por el placer de verlo y olerlo.
La filosofía de Chenoa respecto al despertar se basa en la gradualidad. Le gusta hacerlo "poco a poco", sin prisas ni sobresaltos que puedan condicionar negativamente el resto de su jornada. Esto explica por qué evita alarmas bruscas y prefiere un ambiente más sereno. Para ella, un despertar traumático puede desencadenar una mala jornada, por lo que invierte tiempo en crear las condiciones perfectas para ese momento. Este enfoque pausado contrasta con la vorágine habitual del mundo del espectáculo, donde las agendas suelen ser implacables y el tiempo escasea.
El desayuno fundamental ocupa un lugar prioritario en su rutina. Chenoa no se conforma con un café rápido o una tostada escueta. Sus preferencias incluyen alimentos nutritivos y energéticos como el aguacate y el lacón, opciones que le aportan los nutrientes necesarios para afrontar una jornada intensa. Esta elección gastronómica refleja su compromiso con una alimentación equilibrada que sustente tanto su actividad física como sus demandas profesionales. La cantante entiende que la primera comida del día es la gasolina que necesita su cuerpo y su mente.
La disciplina de Chenoa no termina en la mesa del desayuno. El ejercicio físico forma parte indispensable de su mañana, un hábito que le permite mantenerse en forma y con la energía necesaria para sus compromisos. Aunque no especifica el tipo de entrenamiento, su constancia habla de una dedicación seria al cuidado corporal. Complementa esta actividad con una ducha que incluye agua fría, una práctica conocida por sus beneficios para la circulación y el sistema inmunológico. Estos detalles revelan una personalidad que no deja nada al azar cuando se trata de su bienestar.
La organización es otra de las señas de identidad de la artista. Chenoa confiesa que elige su ropa la noche anterior siempre que tiene un compromiso importante al día siguiente. Esta costumbre responde a su naturaleza puntual, no solo con los demás sino consigo misma. "Soy muy puntual en todo, inclusive conmigo misma", afirma. Este nivel de planificación le permite optimizar sus mañanas y evitar decisiones precipitadas que puedan generar estrés innecesario. Su mente parece funcionar como un reloj suizo, donde cada minuto tiene su utilidad.
La conexión con la actualidad también tiene su espacio reservado. Tras su indispensable café, Chenoa dedica tiempo a revisar las redes sociales y mantenerse al tanto de las noticias. En el pasado, seguía el "informativo matutino" de Ángel Martín, un resumen de noticias en formato ágil y entretenido. Aunque este programa ya no existe, la necesidad de estar informada sigue siendo una constante en su día a día. Esta práctica la mantiene conectada con el mundo y con su audiencia, fundamental para alguien cuya carrera depende de la actualidad y las tendencias.
El contraste entre su vida actual y la que llevaba hace unos años es evidente. Mientras que antes adaptaba su reloj biológico a la agenda de su pareja, hoy su tiempo es completamente suyo. Esta libertad le ha permitido profundizar en sus proyectos profesionales y disfrutar de su soltería sin ataduras. No obstante, algunas cosas permanecen inalterables: su devoción por el café, su método de despertar con música clásica y su necesidad de aprovechar al máximo las mañanas. Estos pilares han sobrevivido a los cambios personales y se han consolidado como verdaderos talismanes de su día a día.
Chenoa ha aprendido a valorar las mañanas después de años trabajando mayormente de noche. "Generalmente, trabajo de noche y la mañana la he vivido poco", reconocía en alguna ocasión. Esta experiencia le ha enseñado a aprovechar cada rayo de sol, cada minuto de luz diurna. Su rutina actual es el resultado de años de experimentación, de probar qué funciona y qué no para su cuerpo y su mente. No se trata de imponerse disciplina por disciplina, sino de encontrar aquello que genuinamente le hace sentir bien y funcionar mejor.
La artista representa un modelo de vida equilibrado en una industria que muchas veces premia el caos. Su enfoque metódico pero natural demuestra que es posible mantener la salud mental y física sin renunciar al éxito profesional. Los detalles que comparte, desde la música clásica hasta el aguacate en su desayuno, no son simples anécdotas, sino piezas de un rompecabezas más grande: la construcción de una vida consciente y deliberada. Cada elección, por mínima que parezca, está alineada con su bienestar integral.
A los 50 años, Chenoa demuestra que la madurez no es sinónimo de rigidez, sino de sabiduría para elegir lo que realmente importa. Su rutina matutina es un reflejo de su personalidad: organizada, sensible y con un toque artístico. La música clásica, el café, el desayuno nutritivo, el ejercicio y la planificación no son tareas en una lista, sino rituales que le dan sentido a su día. En un mundo acelerado, su ejemplo invita a pausar, a disfrutar de los pequeños placeres y a construir la jornada sobre bases sólidas y conscientes. La artista ha encontrado su fórmula, y parece funcionar a la perfección.