Álex Clavero desmonta las palabras del año en El Francotirarock

El humorista de RockFM analiza con ironía los términos 'parasocial' y 'rage bait' elegidos por los diccionarios Cambridge y Oxford

Cada enero, los principales diccionarios de la lengua inglesa anuncian su palabra del año, un reflejo de las tendencias sociales y digitales que han marcado los últimos meses. En 2026, los términos seleccionados han sido parasocial y rage bait, dos conceptos que definen comportamientos muy actuales en las redes sociales. Sin embargo, nadie podía imaginar que el análisis más hilarante y perspicaz llegaría desde la ondas de RockFM, donde el cómico Álex Clavero ha desplegado todo su ingenio en su sección El Francotirarock. Dentro del programa El Pirata y su banda, Clavero ha transformado lo que podría ser una simple explicación lexicográfica en un monólogo lleno de referencias cotidianas, fútbol y, cómo no, rock. Su particular visión de estos neologismos ha resonado entre los oyentes, demostrando que el humor puede ser la mejor herramienta para entender la complejidad de las relaciones digitales actuales. El primer término, parasocial, definido por el diccionario de Cambridge como las relaciones que mantienen las personas con individuos que no conocen personalmente, recibió un tratamiento inmediatamente familiar por parte del humorista. Sin necesidad de profundizar en teorías sociológicas, Clavero encontró el ejemplo perfecto en su propio entorno familiar: su cuñado. "¡ParaSOCIAL mi cuñado!", exclamó, jugando con la fonética del término. La explicación continuaba con una descripción que cualquier oyente podría identificar: alguien que habla con todo el mundo en el bar, estableciendo conexiones efímeras pero constantes. "Eso son redes... ¡pero de pescador!", concluía con su característica puntería cómica. La segunda palabra, rage bait, seleccionada por Oxford, se refiere al contenido diseñado específicamente para provocar ira o indignación en el usuario. La traducción literal como "cebo de ira" no tardó en despertar la creatividad del monologuista. De nuevo, su cuñado sirvió de referente: "En redes no sé, pero si entras en el bar y no te apetece hablar con nadie, ¡eso es lo que provoca mi cuñado!". La analogía resulta demoledora por su sencillez: el rage bait no es más que aquello que nos genera rechazo o irritación cuando menos lo deseamos. Pero Clavero no se detuvo ahí. El concepto de "cebo de ira" le llevó a una de las reflexiones más compartidas del programa: la tragedia del jamón. "Que eso te pasa cuando has comprado un jamón y te crees que es ibérico pero no, es de cebo... ¡Decebo de ira!", bromeó, fusionando con maestría el término académico con una experiencia cotidiana y dolorosamente española. Este juego lingüístico, típico de su estilo, convirtió una palabra compleja en algo inmediatamente comprensible para cualquier amante de la gastronomía nacional. La nostalgia futbolística también tuvo su papel en el análisis. Clavero confesó que las relaciones parasociales no son un fenómeno nuevo para él, remontándose a su infancia y a una leyenda del Real Madrid. "A mí ya me pasaba con Butragueño... Yo le escribía para que me mandase una postal firmada y él me la mandaba, cada año", recordaba. La ilusión de un niño manteniendo una correspondencia unidireccional con su ídolo deportivo es, precisamente, la esencia de la relación parasocial: una conexión emocional con alguien que no nos conoce. La decepción llegó cuando, años después, el cómico pudo comparar la autografía recibida con la firma real del futbolista en televisión. La conclusión fue demoledora: "Vi su firma... ¡Y mis postales las debía haber firmado Buyo! Porque sólo se parecía el borratajo en la B". El descubrimiento de que quizás su ídolo no había sido quien respondía a sus cartas generó en el joven Clavero lo que él mismo define como un "cultivo de ira" infantil. "Yo no sé de aquellas si teníamos una relación Parasocial pero yo tenía un Cultivo de Ira", sentenciaba, fusionando ambos términos en una experiencia personal que resume décadas de evolución digital. Este "rage bait" temprano estuvo a punto de marcar su carrera artística. "Por la tocada de huevos digo tenía que haber escrito a Michel", reflexionaba, sugiriendo que otros ídolos habrían sido más fiables. El cabreo fue tal que el humorista llegó a considerar cambiar su nombre artístico a "Postales Clavero", un guiño irónico a su desilusión infantil. La conexión con el rock no podía faltar: "Digo esto no es un Rage Bait, esto es un Rage Bait Against de Machine", jugando con el nombre de la mítica banda Rage Against the Machine. El análisis de Clavero trascendió lo personal para abordar la naturaleza de los medios de comunicación. Extendió el concepto de relación parasocial a su propia profesión, reconociendo que los locutores de radio generan vínculos similares con su audiencia. "Esto pasa mucho con nosotros, con la gente de la radio... Que se creen que son nuestros colegas, pero no nos conocen... ¡Y gracias a eso quieren ser nuestros colegas!", reflexionaba junto a sus compañeros El Pirata, Sayago y Raquel. La autocrítica llegaba con una advertencia humorística: "Si nos conocieran les pasaría como a mi con Butragueño, todo cultivo de odio!!". Lejos de considerarse un influencer, Clavero prefiere definirse como parte de un colectivo de "malas influencers". Con esta etiqueta autodescriptiva, el humorista cierra el círculo de su análisis: los medios tradicionales también crean relaciones parasociales, pero con la honestidad de no prometer una amistad real. Su ingenio final fusiona ambos conceptos con una última ocurrencia: "Nos gusta lo Paranormal que el Pirata ha ido a Cuarto Milenio...", dejando la frase en el aire como solo él sabe hacer. El segmento de El Francotirarock demuestra que el humor es un vehículo poderoso para la comprensión de fenómenos sociales complejos. A través de ejemplos cotidianos, referencias futbolísticas y juegos lingüísticos, Álex Clavero ha conseguido que términos académicos como parasocial y rage bait no solo sean comprensibles, sino también memorables. Su capacidad para encontrar lo universal en lo personal, y lo hilarante en lo cotidiano, convierte cada intervención en una lección de conexión auténtica con la audiencia. En un mundo donde las redes sociales redefinen constantemente cómo nos relacionamos, el análisis de Clavero sirve como recordatorio de que, al final, todas estas dinámicas tienen su eco en experiencias humanas reales. Ya sea en el bar con un cuñado hablador, frente a un jamón decepcionante o escribiendo cartas a un ídolo infantil, las emociones que generan los rage bait y las relaciones parasociales son tan antiguas como la humanidad misma. Solo les faltaba nombre.

Referencias

Contenido Similar