La tranquilidad que suele preceder a los encuentros dominicales se ha visto alterada en las instalaciones de Valdebebas. A menos de veinticuatro horas del compromiso que enfrentará al Real Madrid contra el Betis, el cuerpo técnico dirigido por Xabi Alonso ha recibido una noticia que obligará a modificar sus esquemas defensivos. Dean Huijsen, uno de los pilares de la zaga blanca, ha trabajado de forma diferenciada durante la sesión preparatoria del sábado, generando serias dudas sobre su presencia en el once inicial.
El entrenamiento matutino, que arrancó con cuarenta minutos de retraso respecto a su horario habitual, dejó entrever las complicaciones que atraviesa el plantel madridista. Mientras la mayoría de los futbolistas saltaban a los campos uno y dos de la ciudad deportiva, Huijsen permanecía en el interior del gimnasio, completando una rutina de trabajo específica que no incluía ejercicios con balón ni tareas tácticas colectivas. Esta circunstancia, lejos de ser un mero gesto precautorio, apunta a una situación física que compromete su participación en el choque del domingo a las 16.15 horas.
La posible ausencia del central español se suma a una lista de bajas que ya era considerable de por sí. El técnico vasco tendrá que prescindir con toda probabilidad de Huijsen, pero tampoco contará con otros pesos pesados como Éder Militao, cuyo proceso de recuperación sigue su curso, ni con Trent Alexander-Arnold, que continúa en el dique seco. A estas ausencias se une la de Brahim Díaz, comprometido con la selección de Marruecos en la Copa de África, y la de Kylian Mbappé, que no ha aparecido por las instalaciones deportivas en esta jornada previa al partido.
La situación obliga a Xabi Alonso a replantearse la configuración de su línea defensiva prácticamente de urgencia. La centralización de Huijsen en el eje de la zaga había sido uno de los puntos estables del equipo en las últimas jornadas, y su eventual sustituto deberá adaptarse rápidamente a las exigencias de un encuentro de máxima exigencia contra un rival entrenado por Manuel Pellegrini, conocedor a la perfección de la idiosincrasia del Santiago Bernabéu.
En paralelo a estas incertidumbres, la sesión de entrenamiento ofreció una novedad positiva para la afición madridista. Dani Carvajal, quien el viernes ya participó parcialmente en la dinámica de grupo, ha intensificado su carga de trabajo con vistas a un regreso inminente. El lateral derecho, clave en los esquemas de Alonso, tiene marcado en rojo el próximo ocho de enero en su calendario, fecha en la que el Real Madrid disputará la Supercopa de España. Su presencia en el terreno de juego, aunque todavía limitada, representa un alivio para un equipo que sufre en el apartado de las lesiones.
Para paliar las múltiples ausencias, el preparador blanco ha decidido echar mano de la cantera. Cuatro jóvenes promesas han completado la plantilla durante la sesión de este sábado: el lateral David Jiménez, el centrocampista Thiago Pitarch y los dos porteros Mestre y Álvaro. Esta medida, habitual en momentos de crisis de efectivos, permite mantener el ritmo de entrenamiento y ofrece una oportunidad de oro para que estos canteranos demuestren su valía a las órdenes del primer entrenador.
El retraso en el inicio de la sesión, motivado por un análisis en vídeo del rival que se prolongó más de lo previsto, refleja la meticulosidad con la que Alonso está preparando el duelo contra el Betis. El equipo verdiblanco llega en un buen momento de forma, y el técnico madridista sabe que cualquier error defensivo puede resultar caro. Por ello, el estudio minucioso de los movimientos ofensivos de los andaluces ha sido prioridad absoluta antes incluso de pisar el césped.
La posible alineación que presente el Real Madrid el domingo en el Bernabéu dependerá en gran medida de la evolución de Huijsen en las próximas horas. Si finalmente el central no recibe el alta médica, Alonso tendrá que decidir entre retrasar a un jugador con perfil más ofensivo o dar entrada a uno de los suplentes habituales que han tenido menos minutos en lo que va de temporada. La decisión no es baladí, ya que el Betis posee un ataque veloz y bien estructurado que castiga con dureza los espacios entre líneas.
La enfermería del conjunto blanco ha sido uno de los temas recurrentes en esta primera mitad de la campaña. La cantidad de bajas simultáneas ha obligado a rotar más de lo deseado y ha dificultado la consolidación de un once tipo. Jugadores clave han ido cayendo de forma consecutiva, rompiendo la continuidad que tanto busca un cuerpo técnico cuando implementa nuevas ideas tácticas. La situación actual, con cinco futbolistas en el dique seco más las ausencias por compromisos internacionales, representa un auténtico quebradero de cabeza para el staff médico y deportivo.
El contexto del partido tampoco ayuda a la calma. Enfrentarse al Betis en el propio feudo siempre supone un examen exigente, pero hacerlo con la zaga tocada eleva el nivel de dificultad exponencialmente. Los de Pellegrini llegan con la confianza de haber sumado puntos importantes en sus últimas salidas y con la intención de aprovechar cualquier titubeo defensivo de los locales. La presión sobre la portería de los madridistas podría ser constante si no se resuelven bien las transiciones defensivas.
La afición, mientras tanto, espera con expectación la lista de convocados que se dará a conocer en las próximas horas. El nombre de Huijsen será el más esperado, pero también habrá interés por saber si Carvajal entra por primera vez en una convocatoria oficial después de su lesión. El ambiente en las redes sociales ya refleja la preocupación por el estado físico del plantel, aunque también la confianza en la capacidad de Alonso para encontrar soluciones con los recursos disponibles.
La temporada está en un momento delicado. Cada punto sumado en LaLiga resulta vital para mantenerse en la pelea por los objetivos marcados al inicio de la campaña, y una derrota ante un rival directo por las posiciones altas de la tabla complicaría seriamente las aspiraciones del equipo. Por eso, la gestión de estas bajas de última hora se convierte en una prueba de fuego para el cuerpo técnico, que debe demostrar su capacidad de adaptación sin renunciar a la identidad de juego que ha caracterizado al equipo en los últimos meses.
En definitiva, la sesión del sábado en Valdebebas ha dejado más interrogantes que certezas. La posible baja de Huijsen, unida a las ya confirmadas de otros compañeros, obliga a Xabi Alonso a dibujar un once de emergencia para un partido de máxima exigencia. La solvencia del equipo se pondrá a prueba una vez más, y la respuesta de los jugadores disponibles determinará el rumbo de un encuentro que se presenta como uno de los más complicados de lo que va de temporada. La capacidad de reacción del Real Madrid ante la adversidad será, sin duda, el factor clave para sumar los tres puntos en juego.