Doncic anota 41 puntos pero los Lakers caen: la maldición del último minuto continúa

El esloveno brilló con 41 puntos ante Phoenix, pero volvió a quedarse sin el tiro decisivo. Los Suns ganaron 113-110 con un triple de O'Neale a 0,9 segundos del final.

Los Angeles Lakers cayeron ante Phoenix Suns por 113-110 en un duelo que volvió a dejar a Luka Doncic en el centro de la polémica. El esloveno firmó una actuación espectacular con 41 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias, pero una vez más no tuvo la oportunidad de ejecutar el tiro decisivo en los momentos finales. La victoria de los Suns llegó gracias a un triple de Royce O'Neale a tan solo 0,9 segundos del final, dejando a los angelinos con su tercera derrota consecutiva. El partido, disputado en el Mortgage Matchup Center de Phoenix, evidenció tanto el talento individual de Doncic como las dificultades colectivas de su nuevo equipo en momentos críticos.

El encuentro comenzó con los Lakers mostrando una notable dependencia de su nueva estrella. Doncic asumió la responsabilidad ofensiva desde el primer cuarto, demostrando por qué se le considera uno de los jugadores más talentosos de la liga. Su efectividad desde la línea de tres puntos fue excepcional, con 6 aciertos en 11 intentos, manteniendo a su equipo en el partido pese a las dificultades colectivas. La capacidad del esloveno para crear sus propios tiros y generar oportunidades para sus compañeros se convirtió en la única constante ofensiva para un equipo que mostró irregularidad en otros aspectos del juego.

Los Suns, a pesar de las ausencias significativas de Devin Booker y Dillon Brooks, construyeron una ventaja de 13 puntos durante el tercer periodo. La ventaja llegó a ser de 12 en el último cuarto, pero los Lakers protagonizaron una remontada que parecía destinada a culminar en una victoria épica. La defensa angelina se intensificó, forzando pérdidas de balón y consiguiendo canastas en transición que acercaron el marcador. LeBron James, con 15 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, anotó la cesta que empató el marcador a 110 con 23 segundos por jugar, generando la ilusión de un desenlace favorable para los visitantes.

Sin embargo, la alegría duró poco en el bando angelino. Con menos de un segundo en el reloj, Royce O'Neale, ex jugador del Gran Canaria, recibió el balón y ejecutó un triple perfecto que volvió a poner a los Suns por delante. La jugada dejó a los Lakers sin tiempo para reaccionar adecuadamente, ya que los 0,9 segundos restantes resultaron insuficientes para generar una ocasión clara. Austin Reaves recibió la responsabilidad del último lanzamiento, pero su intento desde más allá del arco no encontró el aro, sellando así la derrota para su equipo.

Este desenlace ha reavivado el debate en Los Ángeles sobre las decisiones en los momentos críticos. Al igual que ocurrió en la derrota anterior contra Orlando Magic, la afición y los analistas se preguntan por qué el jugador más determinante del equipo no recibe el balón cuando el partido está en juego. La secuencia final ha generado interrogantes sobre la estrategia ofensiva y la jerarquía establecida en los instantes finales, especialmente cuando se cuenta con un talento excepcional como Doncic.

El analista de Yahoo, Tom Haberstroh, aportó un dato revelador que alimenta esta controversia. Según Stathead, en las últimas dos temporadas han sido 207 jugadores de la NBA los que han conseguido anotar para empatar o adelantar su equipo en el último minuto de partido. Luka Doncic no figura en esa lista, una estadística que resulta sorprendente para un jugador de su calibre y que lidera el ataque de su equipo. Este hecho refleja un patrón de decisiones tácticas en los momentos finales que, hasta ahora, no ha producido los resultados deseados.

Más allá de la actuación estelar de Doncic, los Lakers contaron con varios jugadores que aportaron en ataque. Austin Reaves finalizó con 14 puntos, asumiendo responsabilidades en momentos importantes del encuentro. Marcus Smart añadió 13 unidades, aportando su característica intensidad defensiva. Jake LaRavia también alcanzó dígitos dobles, demostrando que el equipo tiene opciones ofensivas más allá de su estrella eslovena. LeBron James, aunque con una actuación discreta, fue crucial en el cierre con la canasta del empate a 110.

Del lado de Phoenix, la victoria fue obra de un esfuerzo colectivo excepcional. Grayson Allen lideró el ataque con 28 puntos y 6 asistencias, mostrando una intensidad que caracteriza su juego. Su contribución desde el banquillo resultó vital para mantener el ritmo ofensivo de su equipo. Royce O'Neale, además de su heroico triple final, terminó con 13 puntos, consolidándose como el héroe de la noche. Ryan Dunn aportó 10 puntos, mientras que Collin Gillespie brilló con 21 puntos y 6 triples, demostrando la profundidad del roster de Phoenix.

La clave del triunfo estuvo en la superioridad desde el perímetro. Los Suns convirtieron 22 de 50 triples (44% de efectividad), prácticamente duplicando la producción de los Lakers, que anotaron 11 de 29 (38%). Esta diferencia resultó determinante en un partido definido por detalles mínimos, donde cada posesión adquirió mayor importancia en el cierre.

La tercera derrota consecutiva deja a los Lakers en una posición incómoda en la tabla. Aunque la integración de Doncic sigue mostrando destellos de su enorme potencial, la incapacidad para cerrar partidos igualados se está convirtiendo en un patrón preocupante. El equipo ha demostrado capacidad para remontar desventajas significativas, pero falla en la ejecución final, lo que sugiere problemas de concentración o de diseño táctico en los momentos decisivos.

Los Lakers deberán resolver rápidamente esta dinámica si aspiran a competir por los objetivos importantes esta temporada. La calidad individual de Doncic es indiscutible, pero el baloncesto moderno exige eficacia colectiva en los instantes finales. La capacidad de LeBron para asumir responsabilidades sigue siendo un activo valioso, pero la integración de ambas estrellas en la toma de decisiones requiere ajustes tácticos y una comunicación más efectiva. El calendario no espera, y cada derrota en partidos que podrían haberse ganado tiene implicaciones en la clasificación final.

Por su parte, los Suns demostraron que pueden competir y vencer incluso con ausencias significativas. La profundidad de su plantilla y la capacidad de diferentes jugadores para asumir roles protagonistas los convierte en un rival peligroso para cualquier equipo de la conferencia. Su sistema ofensivo, basado en la generación de tiros abiertos desde el perímetro, resultó altamente efectivo y les permitió superar la actuación individual de Doncic.

La noche de Phoenix dejó en evidencia el talento individual de Luka Doncic y las limitaciones colectivas actuales de los Lakers. Mientras el esloveno continúa acumulando actuaciones de élite, la maldición del último minuto parece perseguirle en su nueva franquicia. Hasta que no se resuelva la dinámica ofensiva en los momentos críticos, los Lakers seguirán siendo vulnerables en partidos igualados, regalando victorias que podrían ser suyas. La victoria de los Suns refuerza la idea de que el baloncesto efectivo y colectivo supera a las individualidades desconectadas cuando el reloj marca el final.

Referencias