La actriz estadounidense Susan Sarandon, de 79 años, recibirá este sábado el prestigioso premio Goya Internacional 2026 en reconocimiento a su extensa trayectoria cinematográfica. Sin embargo, más allá de celebrar su carrera artística, Sarandon ha utilizado este momento para lanzar un potente mensaje político, elogiando la postura de España respecto al conflicto en Gaza y criticando duramente la industria de Hollywood por su falta de compromiso real con las causas sociales.
En un encuentro con medios de comunicación previo a la ceremonia de la 40ª edición de los Goya, la intérprete de clásicos como Thelma y Louise no pudo contener la emoción al referirse a lo que considera una "lucidez moral" por parte del país español. "Cuando vemos vuestra lucidez moral, esto significa mucho para nosotros", expresó con voz entrecortada, destacando que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se encuentra "en el lado correcto de la historia".
La actriz contrastó abiertamente la situación política en Estados Unidos con la española, señalando que en el país ibérico es posible alzar la voz sobre temas internacionales sin sufrir las consecuencias que ella misma ha experimentado. Como ejemplo, citó a figuras como Javier Bardem, quien también ha sido vocal sobre causas internacionales, demostrando que el activismo no está reñido con el éxito profesional en este contexto.
Uno de los momentos más críticos de sus declaraciones fue cuando abordó las consecuencias personales de su activismo. Sarandon recordó que sus públicas defensas de los derechos del pueblo palestino le costaron su relación con United Talent Agency, una de las principales agencias de talento de Hollywood, que decidió romper su contrato con ella. "El silencio es muy peligroso, deberíamos poder decir lo que pensamos sin que nos amenacen con no volver a trabajar jamás", afirmó contundentemente.
La actriz desmontó uno de los mitos más arraigados sobre la meca del cine, afirmando que "es un mito que Hollywood sea de izquierdas". Según su experiencia, la industria cinematográfica estadounidense no ofrece apoyo real ni se atreve a protestar "cuando las cosas se ponen difíciles". Esta afirmación cobra especial relevancia viniendo de alguien con más de cinco décadas de carrera en el sector.
Sarandon profundizó en su visión del cine como herramienta política, argumentando que "todas las películas son políticas", ya sea porque refuerzan el statu quo o porque lo cuestionan. Esta perspectiva la llevó a criticar abiertamente la decisión de la Berlinale de mantener una postura neutral respecto al conflicto palestino, considerando que tal neutralidad equivale a complicidad.
A pesar de las dificultades que ha enfrentado, la actriz no se arrepiente de su trayectoria activista. Durante la entrevista, compartió que los momentos más felices de su vida han sido los vividos junto a su familia, seguidos por los experiencias como actriz, no como activista. Sin embargo, esta distinción no le ha impedido estar presente en los lugares donde considera tener una obligación moral de actuar.
El premio Goya Internacional que recibirá este sábado representa no solo un reconocimiento a su trabajo en películas icónicas como Pena de muerte y Atlantic City, sino también una validación de su compromiso social en un contexto donde tales posicionamientos son cada vez más estigmatizados en su país de origen.
La ceremonia de entrega se enmarca en una edición especial de los premios, donde la Academia de Cine española ha querido destacar no solo el talento artístico, sino también la responsabilidad social de los creadores. La elección de Sarandon como premiada envía un mensaje claro sobre la importancia de la coherencia entre el trabajo artístico y los valores personales.
La actriz aprovechó la ocasión para hacer un llamamiento a sus colegas de la industria, instándoles a romper el silencio que considera tan dañino. "Necesitamos más voces que hablen claro, que no tengan miedo de las consecuencias", manifestó, subrayando que el miedo al boicot profesional no debería silenciar la conciencia ética.
En un momento en que el conflicto en Gaza continúa generando debate internacional, las palabras de Sarandon resuenan con particular fuerza. Su agradecimiento hacia España no solo se refiere a la posición oficial del gobierno, sino también a la sociedad civil que, según percibe, permite y celebra el activismo público.
La experiencia de la actriz ilustra una tendencia creciente en Hollywood, donde los artistas que adoptan posiciones políticas contundentes enfrentan represalias profesionales. Sin embargo, Sarandon representa una figura que ha decidido priorizar sus principios por encima de las conveniencias comerciales, estableciendo un precedente para generaciones más jóvenes de artistas.
El reconocimiento español llega en un momento simbólico para Sarandon, quien ha visto cómo sus opiniones le generaron problemas en su propia industria pero son valoradas en el extranjero. Esta contradicción refuerza su argumento sobre la hipocresía de Hollywood, que produce obras con mensajes progresistas pero se muestra reacia a apoyar a quienes los defienden en la vida real.
Durante el encuentro con la prensa, la actriz también reflexionó sobre la evolución del activismo en la era digital, donde las declaraciones públicas son inmediatamente amplificadas y pueden generar reacciones en cadena tanto positivas como negativas. A pesar de los riesgos, considera que nunca ha sido tan importante utilizar las plataformas disponibles para denunciar injusticias.
El premio Goya Internacional se suma a una larga lista de reconocimientos en la carrera de Sarandon, pero este tiene un significado especial por representar una forma de validación externa a Hollywood. La actriz interpreta este galardón como un apoyo a su doble rol como artista y ciudadana comprometida.
La ceremonia de este sábado será transmitida por televisión y contará con la presencia de numerosas figuras del cine español e internacional. Se espera que Sarandon aproveche su discurso de aceptación para reiterar sus mensajes sobre la responsabilidad social del cine y la importancia de la coherencia entre el arte y la acción.
En sus palabras finales ante los medios, la actriz volvió a agradecer a España por "no mirar hacia otro lado" y por ofrecer un ejemplo de cómo una nación puede posicionarse en temas de derechos humanos sin complejos. "Esto nos da esperanza", concluyó, "esperanza de que el arte y la conciencia pueden caminar juntos".
El impacto de sus declaraciones se extiende más allá de la ceremonia de los Goya, alimentando el debate sobre el papel del cineasta como activista y las presiones que enfrentan quienes deciden no mantenerse al margen de los conflictos globales. Su voz se suma a un coro creciente de artistas que demandan a la industria mayor integridad y compromiso con las causas que, según argumentan, muchas películas pretenden representar en la pantalla.