John Davidson se disculpa: polémica por síndrome de Tourette en BAFTA

El activista con síndrome de Tourette pide disculpas por insultos racistas involuntarios durante la gala, mientras la BBC enfrenta duras críticas por su censura selectiva

La ceremonia de entrega de los premios BAFTA del pasado domingo debería haber sido una celebración del cine británico e internacional, pero terminó envuelta en una controversia que ha desatado un intenso debate sobre censura mediática, discapacidad y doble rasero. En el centro de la polémica se encuentra John Davidson, activista escocés con síndrome de Tourette, cuya presencia en la gala como protagonista del documental ganador 'I Swear' expuso las contradicciones de la cadena BBC en su cobertura del evento.

John Davidson, de 52 años, ha vivido toda su vida con síndrome de Tourette, un trastorno neurológico caracterizado por tics motores y vocales involuntarios. Su historia, capturada en el documental dirigido por Carolina Giammetta, ha sido reconocida por su valentía al mostrar abiertamente las complejidades de vivir con una condición que a menudo es malinterpretada por la sociedad. Sin embargo, su participación en la ceremonia de los BAFTA reveló los desafíos que persisten cuando la inclusión real choca con las políticas editoriales de los medios de comunicación.

Durante la transmisión en diferido del evento, Davidson experimentó varios episodios de tics verbales que incluyeron la pronunciación de términos raciales altamente ofensivos, conocidos en inglés como la "N-word". Estos ocurrieron en momentos críticos de la ceremonia, incluyendo la presentación de un premio por parte de Michael B. Jordan y Delroy Lindo, y durante el discurso de agradecimiento de Hannah Beachler, ganadora del premio a mejor diseño de producción. Lo que hizo excepcionalmente problemático el incidente fue la decisión editorial de la BBC.

La cadena pública británica optó por censurar completamente un mensaje político pronunciado por uno de los premiados, quien gritó "Free Palestine" (Palestina Libre) desde el escenario. Curiosamente, este mensaje fue eliminado tanto de la emisión televisada como de la versión disponible en su plataforma de streaming iPlayer. Sin embargo, los insultos raciales involuntarios de Davidson permanecieron intactos en ambas versiones, generando una reacción de estupor y críticas generalizadas.

La respuesta tardía de la BBC, que solo llegó después de que la polémica estallara en redes sociales, no logró apaciguar los ánimos. La corporación emitió un comunicado en el que reconocía el "error" y prometía revisar sus protocolos, pero evitó abordar directamente la aparente contradicción en su política de censura. Fue entonces cuando John Davidson decidió romper su silencio.

En un comunicado personal difundido a través de sus representantes, Davidson expresó: "Quiero dejar claro que mis tics son completamente involuntarios. Si alguien interpretó mis palabras como intencionales, me siento profundamente mortificado". El activista, conocido por su trabajo en educación sobre el síndrome de Tourette en Escocia, enfatizó que su presencia en la gala tenía como objetivo visibilizar su condición, no generar controversia.

La explicación de Davidson resulta fundamental para entender la complejidad del síndrome de Tourette. A diferencia de lo que comúnmente se cree, los tics verbales no reflejan los pensamientos o creencias de la persona. Son manifestaciones neurológicas incontrolables que pueden incluir palabras tabú, frases sociales inapropiadas o incluso sonidos sin sentido. El coprolalia, término técnico para los tics verbales obscenos, afecta solo a un 10-15% de las personas con Tourette, pero se ha convertido en el síntoma más estigmatizante.

El documental 'I Swear', que obtuvo dos BAFTA en la misma noche, explora precisamente este estigma. A lo largo de 90 minutos, Giammetta acompaña a Davidson en su día a día, mostrando cómo su condición afecta sus relaciones, su trabajo como voluntario y su participación en la comunidad. El premio reconoció no solo su valentía, sino también la necesidad de un discurso más informado sobre trastornos neurológicos invisibles.

Sin embargo, la decisión de la BBC ha opacado este logro. Al censurar un mensaje político mientras mantenía contenido que podría considerarse ofensivo, la cadena demostró una falta de criterio coherente que va más allá de un simple error editorial. Los críticos señalan que esta actitud refleja una priorización de intereses geopolíticos sobre la sensibilidad hacia comunidades racializadas.

El periodista de medios Alex Farber, especializado en cobertura de eventos en vivo, comentó: "La BBC tenía tres opciones válidas: transmitir todo sin censura, editar ambos elementos por igual, o aplicar un filtro contextual en ambos casos. Lo que hicieron fue precisamente lo contrario: una censura selectiva que revela sesgos editoriales".

La comunidad de activistas por la discapacidad ha reaccionado con preocupación. Sarah Johnson, directora de la organización Tourette Scotland, declaró: "Este incidente demuestra cuánto trabajo nos queda por hacer. John fue invitado como representante de nuestra comunidad, pero las políticas de los medios aún no están preparadas para la verdadera inclusión".

El debate se ha extendido a las redes sociales, donde el hashtag #BBCBias ha tendido durante días. Usuarios han comparado la cobertura de la BBC con la de otras cadenas como Channel 4, que optó por mantener ambos elementos con una advertencia previa sobre contenido sensible. Esta alternativa, según expertos, habría respetado tanto la integridad del evento como la sensibilidad de la audiencia.

Desde el punto de vista del derecho mediático, la BBC opera bajo un estatuto que le exige imparcialidad. Sin embargo, sus decisiones editoriales en este caso sugieren una interpretación flexible de este principio. El regulador Ofcom ha confirmado que está analizando múltiples quejas presentadas por espectadores, aunque no ha anunciado una investigación formal.

Para John Davidson, las consecuencias personales han sido significativas. En su comunicado, mencionó haber recibido mensajes de apoyo, pero también críticas duras de quienes desconocen su condición. "Cada vez que algo así ocurre, retrocedemos en la lucha contra el estigma", afirmó el activista, quien ha dedicado los últimos 15 años a dar charlas en escuelas y centros comunitarios.

El documental 'I Swear' no solo retrata su vida, sino que también cuestiona cómo la sociedad define la "normalidad". En una escena particularmente conmovedora, Davidson explica a un grupo de niños que sus tics son como "toser palabras", una metáfora que ha resonado en el mundo académico sobre discapacidad.

La polémica de los BAFTA plantea preguntas más amplias sobre la responsabilidad de los medios al cubrir eventos en vivo con participantes diversos. ¿Deben las cadenas tener protocolos específicos para discapacidades neurológicas? ¿Cómo se balancea la autenticidad con la protección de la audiencia? Estas son interrogantes que la industria televisiva no puede seguir ignorando.

Expertos en accesibilidad mediática sugieren que soluciones técnicas como el retraso de transmisión con supervisión de especialistas, o el uso de advertencias contextuales, podrían prevenir futuras controversias. "La tecnología existe, lo que falta es la voluntad política", señaló el consultor de medios David Monteith.

Mientras tanto, el legado de la noche de los BAFTA para John Davidson permanece complejo. Por un lado, su historia alcanzó una plataforma global que valida su trabajo como activista. Por otro, la gestión mediática de su condición ha reforzado estereotipos que él ha combatido durante décadas.

La BBC ha anunciado que revisará sus protocolos para futuros eventos, pero no ha ofrecido detalles específicos. Fuentes internas de la cadena sugieren que se está considerando la creación de una unidad de accesibilidad editorial, aunque los activistas consideran que estas medidas llegan tarde y mal.

Para la comunidad de personas con síndrome de Tourette, este incidente sirve como recordatorio de que la visibilidad no equivale a comprensión. Mientras organizaciones como Tourette Action demandan una disculpa pública más contundente de la BBC, John Davidson continúa su trabajo en Escocia, enfocado en educar a la próxima generación sobre la diferencia neurológica.

La lección de esta polémica trasciende el entretenimiento. Revela cómo las instituciones mediáticas, incluso aquellas con mandato público, pueden perpetuar exclusiones mediante decisiones aparentemente técnicas. La verdadera inclusión requiere no solo invitar a personas diversas al escenario, sino también garantizar que sus voces sean representadas con dignidad y contexto.

En un mundo donde el contenido en vivo se consume y analiza instantáneamente, la responsabilidad editorial se vuelve más crítica que nunca. El caso de John Davidson y los BAFTA quedará como ejemplo de cómo no gestionar la complejidad humana en el siglo XXI, pero también como testimonio de la resiliencia de quienes, pese a todo, continúan alzando la voz por un entendimiento más profundo de la diversidad neurológica.

Referencias