Susi Caramelo: la honesta confesión sobre dejar el trabajo

La reportera y humorista catalana sorprende al admitir que, a pesar de cumplir su sueño profesional, dejaría de trabajar hoy mismo si pudiera vivir de su pareja

La conocida reportera y humorista catalana Susi Caramelo ha vuelto a ser noticia por sus sinceras declaraciones en una entrevista radial. Durante su participación en el programa Transmite la SER junto a Juan Carlos Ortega, la profesional del espectáculo abrió su corazón y compartió una perspectiva sobre el trabajo que pocos se atreverían a expresar públicamente. Sus palabras han generado un intenso debate en redes sociales y en el mundo del entretenimiento español.

Caramelo, quien inició su trayectoria en la televisión con apariciones en espacios como Las que faltaban y se consolidó gracias a sus momentos virales y divertidos, ha alcanzado el sueño de vivir de su profesión. Sin embargo, lejos de mostrar una actitud ambiciosa o de perpetua búsqueda de éxito, la catalana ha preferido la honestidad radical sobre sus verdaderos deseos.

"No me voy a quejar de la vida, tengo mucha suerte", reconoció Caramelo durante la entrevista. Sus siguientes palabras dejaron a más de uno sin aliento: "La gente que trabajamos en medios tenemos mucha suerte. En mi caso no me pagan mal, estoy muy contenta, he cumplido mi sueño de vivir de mi profesión, pero rotundamente yo dejaría de trabajar hoy mismo". Esta confesión, lejos de sonar como una queja laboral, refleja una filosofía de vida que desafía los valores tradicionales sobre el éxito profesional.

La reportera no se detuvo ahí. Con su característico estilo directo y sin filtros, profundizó en lo que realmente desearía para su futuro. "Si pudiera vivir de alguien lo haría", admitió sin rubor, desmontando cualquier atisbo de vergüenza sobre la idea de depender económicamente de otra persona. Esta declaración, en una sociedad que premia la autosuficiencia y la independencia financiera, suena particularmente revolucionaria.

Cuando Ortega le preguntó qué haría con su tiempo si no tuviera que trabajar, la respuesta de Caramelo fue igualmente contundente: "Utilizaría el tiempo en no hacer absolutamente nada". La humorista detalló su particular paraíso particular: "Me pasaría todo el día viajando, estaría haciéndome masajes, porque yo no me canso de que me hagan masajes y me toquen el pelito". Una visión de la vida que prioriza el ocio, el cuidado personal y el placer sobre cualquier tipo de realización laboral.

El discurso de Caramelo adquirió un tono aún más personal cuando habló sobre su relación sentimental. Actualmente mantiene una pareja con un actor que, según sus palabras, "cree que está por reventarlo, que dará dentro de poco un salto, y está deseando que lo pete". La humorista no ocultó su deseo de que su compañero alcance el éxito profesional, pero el motivo resultó sorprendente para muchos.

"Que le den el Goya y vivir de él", expresó Caramelo refiriéndose a su pareja. Y añadió con su habitual franqueza: "Estoy hasta los cojones de trabajar, no quiero hacer nada". Estas palabras, aunque pueden sonar controvertidas, reflejan una sinceridad que pocos personajes públicos se permiten. La reportera no solo acepta la idea de ser mantenida, sino que la desea abiertamente como su proyecto de vida ideal.

Ante la posible crítica de promover el estereotipo de la mujer mantenida, Caramelo fue tajante: no siente ningún temor ni vergüenza al respecto. "Ni tengo ego ni tengo ilusión por la tele ni por nada", manifestó. Su prioridad ha cambiado radicalmente: "Me da exactamente igual ser conocida que no serlo. Yo solo quiero vivir de alguien". Una declaración que desmonta décadas de discurso feminista sobre la emancipación económica y que, paradójicamente, puede interpretarse como una forma extrema de autonomía: la libertad de elegir depender de otro.

El colaborador Sergio Picón, presente en la entrevista, destacó la valía de estas declaraciones. Según Picón, "es algo que compartimos muchas personas, pero que nos da pudor reconocerlo". Esta observación resulta fundamental para entender el impacto de las palabras de Caramelo: la humorista ha dado voz a un deseo silenciado, a una fantasía compartida pero tabú en nuestra cultura productivista.

La trayectoria profesional de Susi Caramelo la avala como una mujer que ha luchado por sus sueños. Desde sus inicios en programas de televisión hasta convertirse en una figura reconocida del humor y el periodismo de entretenimiento, ha demostrado talento y constancia. Precisamente por eso, sus declaraciones resultan más impactantes: no provienen de alguien frustrado o insatisfecho profesionalmente, sino de quien ha alcanzado la cima y ha decidido que no es tan importante como prometían.

El fenómeno Caramelo refleja una tendencia creciente entre las nuevas generaciones que cuestionan el culto al trabajo. En un momento histórico donde el burnout laboral alcanza niveles epidémicos y la búsqueda de equilibrio se ha convertido en una prioridad, sus palabras resuenan como un grito de liberación. No es tanto una renuncia al trabajo como una reivindicación de la vida más allá de él.

La honestidad de la humorista catalana ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos la critican por promover una actitud poco ambiciosa o dependiente, otros la celebran por romper con la hipocresía social que obliga a mostrarse siempre agradecido y motivado laboralmente. Lo cierto es que pocas veces un personaje público ha sido tan transparente sobre sus verdaderas aspiraciones.

La entrevista también ha puesto sobre la mesa el tema de las expectativas de género. Aunque históricamente se ha juzgado más duramente a las mujeres que optan por roles tradicionales de dependencia económica, Caramelo desafía esta doble moral con total despreocupación. Su actitud sugiere que la verdadera igualdad también incluye el derecho a elegir un camino diferente sin ser juzgado.

Desde el punto de vista psicológico, las declaraciones de la reportera revelan una madurez emocional notable. Reconocer que el trabajo no es el centro de la existencia, admitir que la fama no satisface todas las necesidades humanas y expresar deseos que van contra el discurso dominante requiere una fortaleza interior considerable. Caramelo no está buscando aprobación; simplemente está siendo fiel a sí misma.

El impacto mediático de estas declaraciones seguramente abrirá debates en programas de televisión, artículos de opinión y conversaciones privadas. La humorista ha tocado un nervio sensible de la sociedad moderna: la tensión entre el deber ser laboral y el querer ser personal. Su mensaje, aunque controvertido, invita a la reflexión sobre qué valor realmente le damos al tiempo y a la vida.

En definitiva, Susi Caramelo ha demostrado una vez más por qué se ha convertido en una voz única dentro del panorama mediático español. Su capacidad para mezclar humor, honestidad y provocación reflexiva la convierte en una figura indispensable para entender los cambios culturales actuales. Mientras tanto, ella seguirá trabajando, pero soñando con el día en que pueda dejarlo todo para dedicarse a "no hacer absolutamente nada".

Referencias