Sergio Mur se ha consolidado como uno de los actores más valorados del panorama audiovisual español. Su recorrido profesional, marcado por la versatilidad y el talento, le ha permitido ganarse la admiración del público y el respeto de la crítica. Desde sus humildes comienzos hasta su proyección internacional, la historia de este madrileño es un ejemplo de perseverancia y pasión por el arte de la interpretación. En un sector donde la constante renovación es la norma, Mur ha demostrado una longevidad excepcional, manteniéndose relevante durante más de dos décadas.
Nacido en la capital española en mayo de 1977, Sergio Mur descubrió su vocación artística durante su infancia. Aunque la información sobre sus primeros años es escasa—característica que define su discreción personal—, se sabe que desde joven sintió una atracción irresistible hacia las tablas. Esta pasión lo llevó a formarse en diversas escuelas de arte dramático mientras simultaneaba estudios académicos, demostrando así un compromiso temprano con su futuro profesional. Su formación, aunque no documentada extensamente, refleja la dedicación metódica que caracteriza a los intérpretes que construyen su carrera sobre bases sólidas.
Los inicios de su carrera se remontan a principios del siglo XXI, cuando comenzó a aparecer en programas y series dirigidas al público juvenil. Esta etapa, común para muchos actores de su generación, le permitió adquirir experiencia frente a cámara y desarrollar la disciplina profesional necesaria para un oficio exigente. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó con su incorporación al elenco de SMS (Sin miedo a soñar), producción juvenil de la cadena Antena 3 que se convirtió en fenómeno generacional. Fue precisamente este proyecto el que le abrió las puertas de la industria y le permitió dar el salto a Física o Química, la emblemática ficción que cambiaría para siempre su trayectoria.
En Física o Química, Sergio Mur interpretó a Jorge, un profesor del Instituto Zurbarán que se ganó el cariño de los espectadores. La serie, que abordaba temas tabú para la época como las drogas, el sexo y la violencia juvenil, se convirtió en un referente cultural de la década de 2000. Su interpretación no pasó desapercibida: el personaje se convirtió en uno de los favoritos del público y le valió el Premio Shangay Express a Mejor Interpretación en Televisión. Este reconocimiento marcó el inicio de una etapa de éxito constante en la pequeña pantalla española, consolidándolo como un actor capaz de dar profundidad emocional a personajes complejos.
Tras este hito, su carrera experimentó una consolidación meteórica. Participó en series de gran repercusión como Sin tetas no hay paraíso, adaptación de la novela de Gustavo Bolívar que exploraba el mundo de la prostitución en Colombia. Su paso por Cuéntame cómo pasó, la serie histórica más longeva de TVE, demostró su capacidad para integrarse en eléctores establecidos. En El Comisario y Las chicas del cable, mostró versatilidad interpretativa, adaptándose a géneros policiales y dramáticos con igual solvencia. Cada uno de estos proyectos demostró su capacidad para adaptarse a géneros y personajes diversos, desde dramas intensos hasta comedias ligeras. Además, su presencia en Amar es para siempre y Servir y proteger lo convirtió en un rostro familiar para millones de hogares, gracias a la continuidad que ofrecen las series diarias. Esta constancia en la programación diaria requiere una resistencia interpretativa que pocos actores logran mantener.
El talento de Sergio Mur no conoció fronteras. Su proyección internacional llegó de la mano de México, donde participó en Reina de corazones, una de las telenovelas más exitosas de las últimas décadas. Esta producción, que combinaba romance, intriga y suspenso, le permitió conectar con un público completamente diferente y demostrar que su versatilidad trascendía el contexto cultural. Posteriormente, se integró a otros proyectos mexicanos de renombre como El señor de los cielos, donde compartió créditos con algunas de las estrellas más importantes de la televisión hispana, y Papá a toda madre, comedia que mostró su faceta más ligera. Esta conquista del mercado latinoamericano consolidó su estatus como actor de alcance iberoamericano y demostró su capacidad para adaptarse a diferentes formatos narrativos.
Más allá de la actuación frente a cámara, Mur ha explorado el doblaje, prestando su voz a diversos personajes de animación y producciones extranjeras. Esta faceta, a menudo ignorada por el gran público, requiere una destreza técnica específica y una capacidad de modulación vocal que revela una dimensión adicional de su talento. Su compromiso con el mundo del entretenimiento en todas sus vertientes demuestra una vocación integral del oficio actoral.
En cuanto a su vida personal, Sergio Mur se ha caracterizado por una discreción extrema que resulta casi anacrónica en la era de las redes sociales. A pesar de su exposición mediática, ha logrado mantener un perfil bajo en aspectos íntimos, compartiendo solo lo estrictamente necesario. Lo que sí es público es su relación con la actriz Olivia Molina, con quien inició un romance en 2010 durante el rodaje de Física o Química. Esta unión profesional que derivó en amor ha perdurado más de una década, convirtiéndose en una de las parejas más estables del mundo del espectáculo español. La conexión con la familia Molina, una de las dinastías más respetadas del cine español, le vincula a una tradición interpretativa de gran peso histórico.
De su relación con Olivia Molina, hija de la legendaria Ángela Molina, nacieron dos hijos: Vera (2012) y Eric (2015). La pareja ha compartido ocasionalmente momentos familiares en redes sociales, pero siempre con una clara intención de proteger la privacidad de sus descendientes. Esta postura refleja una conciencia consciente sobre los efectos de la fama en la infancia y una responsabilidad parental que prioriza el bienestar de los niños por encima de la exposición pública. En una industria donde los hijos de famosos son constantemente expuestos, su actitud resulta ejemplar.
La filosofía profesional de Sergio Mur parece basarse en la constancia y la calidad. No ha buscado la fama efímera ni los titulares sensacionalistas, sino construir una carrera sólida basada en el trabajo bien hecho. Su capacidad para mantenerse relevante sin caer en el exceso de exposición demuestra una madurez artística poco común. Ha sabido elegir proyectos que desafían su talento sin comprometer sus valores personales, manteniendo una coherencia profesional que muchos envidian.
La trayectoria de Sergio Mur representa el arquetipo del actor completo: formado, versátil, constante y respetuoso con su oficio. Su capacidad para navegar entre producciones nacionales e internacionales, sumada a su habilidad para mantener el equilibrio entre vida pública y privada, lo convierte en un referente para las nuevas generaciones de intérpretes. Con más de veinte años de carrera, su legado ya está escrito en la historia reciente del entretenimiento hispano, y su futuro promete nuevos y emocionantes capítulos. La evolución constante de su trabajo asegura que seguirá siendo una figura relevante en los años por venir.