Una decisión judicial en Miami ha marcado un punto de inflexión en la prolongada disputa por la custodia del hijo de Paulina Rubio y Nicolás Vallejo-Nágera, conocido como Colate. La jueza Marlene Fernandez-Karavetsos determinó que Andrea Nicolás, de 15 años, prestará declaración personal para expresar sus razones de querer establecerse permanentemente en España con su padre, poniendo fin a más de una década de silencio forzado sobre su voluntad.
El pasado 16 de julio de 2025, el Tribunal de Familia de Miami-Dade County concedió a Colate la custodia temporal del adolescente durante aproximadamente dos meses, permitiéndole disfrutar del verano en España sin supervisión materna. Esta medida, inicialmente temporal, ha evolucionado hacia una situación que podría redefinir el régimen de custodia de forma permanente. La audiencia definitiva, prevista para el 20 de enero, fue suspendida para abrir una nueva vía procesal que considera fundamental el testimonio directo del menor.
El informe presentado por la asistente social Amber B. Glasper ha sido determinante en este giro judicial. Según documentación recogida por medios como Milenio y El Heraldo de México, el adolescente ha manifestado claramente su preferencia por residir con su padre. Glasper, especialista en derecho familiar, ha trabajado en el caso evaluando el entorno emocional y psicológico del menor, concluyendo que su estabilidad pasaría por escuchar su voz en el proceso.
Un incidente ocurrido semanas antes del cambio de custodia del verano pasado habría acelerado esta decisión. Según versiones de la prensa latina, una discusión intensa entre madre e hijo por la retirada del teléfono móvil al adolescente escaló hasta el punto de requerir la intervención de emergencias, alertada por una empleada doméstica. Este episodio, reflejado en el informe de la asistente social, habría evidenciado tensiones en el hogar que afectaban el bienestar del joven.
Durante más de diez años, la batalla legal ha estado marcada por un desequilibrio mediático favorable a la cantante mexicana, quien goza de considerable influencia en los medios latinoamericanos y en Florida. Sin embargo, la narrativa ha comenzado a cambiar. Programas de alto impacto como América Despierta de Univisión, líder en audiencia hispana en Norteamérica, han mostrado una perspectiva más equilibrada, dando visibilidad a la postura de Colate y, lo más importante, a la voz del propio adolescente.
La estrategia legal del padre siempre ha sido clara: centrar el debate en la voluntad del menor. Aunque podría haber aprovechado para exponer supuestas conductas que perjudicarían a la madre, Colate ha mantenido una postura elegante, limitándose a insistir en que su hijo debe ser escuchado. Esta discreción ha contrastado con la imagen pública de una Paulina Rubio que, según algunos medios, habría intentado reiteradamente impedir que el joven se expresara ante la justicia.
La cadena TV Azteca, tan mexicana como la propia 'Chica Dorada', ha sido uno de los espacios donde se ha discutido abiertamente la posible "conducta errática" de la cantante y otros comportamientos que, según fuentes cercanas al caso, habrían dificultado la relación madre-hijo. Estas discusiones públicas marcan un cambio significativo en un ecosistema mediático que tradicionalmente protegía la imagen de la artista.
El hecho de que la jueza haya ordenado la declaración del menor representa un reconocimiento legal de su capacidad para opinar sobre su propio futuro. A sus 15 años, Andrea Nicolás podrá exponer directamente sus motivaciones, experiencias y expectativas, rompiendo el patrón de años anteriores donde su voz quedaba filtrada por representantes legales e informes terceros.
Este desarrollo legal no solo afecta la dinámica familiar, sino que establece un precedente en casos de custodia internacional donde la opinión del adolescente ha sido sistemáticamente omitida. La decisión de la juez Fernandez-Karavetsos refuerza el principio de que el interés superior del menor incluye su derecho a ser oído, especialmente cuando alcanza una edad donde puede razonar y expresar preferencias fundadas.
Para Paulina Rubio, esta nueva fase del proceso representa un desafío considerable. No solo debe enfrentar la posibilidad de perder la custodia primaria, sino que debe hacerlo en un escenario donde su hijo podrá testificar sin intermediarios. La presión mediática, que antes trabajaba a su favor, ahora muestra una crítica más escrutadora de sus acciones como madre.
Mientras tanto, Colate Vallejo-Nágera mantiene su postura de padre que busca simplemente cumplir la voluntad de su hijo. Su paciencia durante años de litigios y su decisión de no politizar el conflicto parecen haber dado sus frutos en el momento decisivo. La declaración de Andrea Nicolás no garantiza un resultado favorable para él, pero sí asegura que la decisión final se tomará con toda la información relevante, incluyendo la perspectiva del más afectado.
El caso continúa abierto y la próxima audiencia, donde el menor finalmente hablará, será crucial. Lo que está en juego no es solo con quién vive un adolescente, sino cómo el sistema legal protege los derechos de los menores en conflictos familiares complejos. La voz de Andrea Nicolás, silenciada durante años, finalmente tendrá el peso que la ley y su edad le otorgan.