Iker Jiménez, reacio al cambio de Horizonte en access prime time

El presentador no oculta su malestar por competir diariamente con Pablo Motos y David Broncano en la nueva apuesta de Mediaset

Mediaset ha anunciado una reestructuración significativa en su parrilla de programación que afecta directamente a la franja del access prime time. La decisión, orientada a revertir la tendencia de pérdida de audiencia, implica el desplazamiento de First dates a Telecinco y la conversión del programa Horizonte, hasta ahora espacio semanal, en un contenido diario en Cuatro. Esta medida, calificada como temporal por la compañía, situará a Iker Jiménez y Carmen Porter en competencia directa con los principales referentes de la franja nocturna: Pablo Motos, David Broncano y el Gran Wyoming.

La nueva configuración establece que Horizonte se emitirá de lunes a miércoles en horario de 21:40 a 23:00 horas, mientras que los jueves ofrecerá una versión extendida que se prolongará hasta la madrugada. Este cambio supone un salto cualitativo para el formato, que hasta ahora ocupaba una sola noche a la semana en prime time, convirtiéndose ahora en la apuesta diaria de Cuatro para captar espectadores antes de la franja estelar de la noche.

La reacción de Iker Jiménez no se ha hecho esperar y ha generado considerable expectación en el sector. A través de un vídeo compartido por su compañera Carmen Porter en su cuenta privada de X, el presentador ha expresado abiertamente su descontento con la nueva situación. «No saben en esta casa lo que hacen. ¿Aguantaremos el tirón un mes?», se cuestiona Jiménez, mostrando evidentes dudas sobre la viabilidad de la propuesta a largo plazo. La sinceridad del comunicador ha llamado la atención por su rareza en un medio donde normalmente se priorizan los mensajes institucionales.

En la conversación captada, Jiménez confiesa a su pareja y colaboradora: «Vamos a darnos una paliza buena, pero todo por vosotros. Tú sabes que yo no quería...». Esta declaración revela la presión interna que supone para el equipo pasar de una emisión semanal a una competencia diaria contra formatos consolidados y con audiencias fieles. Carmen Porter, con un perfil más arriesgado según reconoce ella misma, responde: «Lo sé, lo sé», admitiendo que es «más lanzada y enseguida digo sí a todo», lo que contrasta con la postura más conservadora y reflexiva de Jiménez.

El presentador matiza su postura: «Yo no es que no sea lanzado, es que vivo muy a gusto. Entonces decía, joé...», dejando claro que su modelo ideal seguía siendo la emisión exclusiva de los jueves. Esta franqueza ha resonado en la industria televisiva, donde los cambios de programación suelen generar tensiones no siempre visibles para el público general.

La decisión de Mediaset responde a una estrategia comercial clara. El access prime time representa una de las franjas más valiosas para la publicidad, actuando como puente entre la programación de tarde y el prime time estricto. En este espacio compiten habitualmente El Hormiguero de Pablo Motos en Antena 3, La Resistencia de David Broncano en Movistar Plus+, y El Intermedio del Gran Wyoming en La Sexta. Todos ellos cuentan con seguidores leales y datos de audiencia sólidos, lo que convierte la apuesta de Cuatro en un movimiento de alto riesgo.

Los datos justifican, en parte, la confianza de Mediaset. First dates alcanzó recientemente su máximo histórico con un 9,3% de share y casi 1.200.000 espectadores, mientras que Horizonte en su última emisión semanal registró un destacado 11,3% de cuota de pantalla y 711.000 seguidores. Estas cifras, aunque positivas, no garantizan el éxito en una competencia diaria donde la fidelización del público se convierte en el factor determinante.

El sector televisivo observa con atención este experimento. La temporalidad anunciada por Mediaset sugiere que se trata de una prueba piloto para evaluar la respuesta del público y los anunciantes. Si los resultados no son los esperados, la compañía podría revertir la decisión o buscar alternativas diferentes. Sin embargo, el coste de producir contenido diario de calidad supone una inversión considerable que debe justificarse con retornos publicitarios equivalentes.

La situación pone de manifiesto los desafíos actuales de las televisiones tradicionales, que deben reinventar constantemente sus parrillas para retener audiencias fragmentadas por la oferta de plataformas digitales. La presión por los ingresos publicitarios empuja a asumir riesgos que no siempre coinciden con las preferencias creativas de los talentos del medio.

Iker Jiménez, conocido por su rigor y su enfoque en temas de misterio y actualidad, se enfrenta ahora a un reto profesional que exigirá una producción acelerada y una adaptación a nuevas dinámicas de trabajo. La conversación con Carmen Porter revela una tensión entre la lealtad a la audiencia y la satisfacción personal con el formato original, más pausado y elaborado.

El público de Horizonte, habituado a un contenido más reflexivo y documentado, deberá acostumbrarse a una frecuencia mayor que podría afectar a la calidad investigativa que caracteriza al programa. La clave estará en mantener la esencia del formato mientras se genera suficiente material para cubrir cinco emisiones semanales, una tarea nada sencilla en el panorama actual.

La competencia con Pablo Motos, David Broncano y el Gran Wyoming no solo es una cuestión de audiencia, sino de estilo y identidad. Cada uno de estos presentadores ha construido un universo propio: el humor y las entrevistas en El Hormiguero, la irreverencia en La Resistencia, y el sarcasmo político en El Intermedio. Horizonte, por su parte, se ha posicionado como un espacio de análisis profundo sobre fenómenos inexplicables y conspiraciones, un nicho específico que ahora debe luchar por su espacio en una arena más amplia.

La respuesta de Iker Jiménez, aunque sincera, también puede interpretarse como una estrategia de gestión de expectativas. Al mostrar sus dudas públicamente, prepara al público para un posible resultado no óptimo, al tiempo que genera empatía y curiosidad que podría traducirse en mayor seguimiento inicial. Es una forma de humanizar la marca y conectar con una audiencia que valora la autenticidad por encima de los discursos corporativos.

El futuro inmediato de esta decisión dependerá de múltiples variables: la capacidad de producción del equipo, la respuesta de los espectadores, y la evolución de los datos de audiencia en las primeras semanas. Mediaset ha dejado la puerta abierta a revisiones, pero el daño potencial a la marca si el experimento fracasa es un riesgo calculado que la compañía parece dispuesta a asumir.

Para Iker Jiménez y Carmen Porter, este mes se convertirá en una prueba de resistencia tanto profesional como personal. La dinámica de pareja y colaboradores se verá sometida a una presión mayor, y su capacidad para mantener la cohesión del programa será decisiva. La confianza que el presentador ha depositado en su audiencia, pidiéndoles que les acompañen en esta transición, será fundamental para el éxito de la iniciativa.

La industria televisiva española vive así un momento de reconfiguración estratégica donde las apuestas seguras conviven con experimentos arriesgados. La supervivencia en un ecosistema mediático saturado exige audacia, pero también exige escuchar las voces de los profesionales que conocen mejor que nadie los límites y posibilidades de sus propios formatos. La voz de Iker Jiménez, por primera vez tan crítica y visible, puede marcar un antes y un después en cómo se gestionan los cambios de programación en las grandes cadenas.

Referencias