El ácido monólogo de Samantha Hudson en los Premios Feroz que arrasa en redes

La artista deslumbra con un discurso irónico de cuatro minutos sobre política, sociedad y la famosa frase 'con Franco no había Temu'

La XIII edición de los Premios Feroz celebrada este sábado en Pontevedra trascendió el ámbito cinematográfico para convertirse en un escenario de crítica social y activismo, gracias al memorable monólogo de Samantha Hudson. Mientras la cinta Los Domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, se alzaba como la gran triunfadora de la noche, fue el discurso de la polifacética artista el auténtico protagonista de una gala que, por lo demás, transcurrió con la corrección que caracteriza a estos eventos.

La ceremonia, organizada por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), comenzó puntualmente en el Pazo da Cultura de Pontevedra con un cartel de lujo: Antonio Durán 'Morris', Petra Martínez, Samantha Hudson y Elisabet Casanova como conductores. Durante dos horas y media, el evento siguió estrictamente el guion establecido, con tiempos limitados para los discursos y una entrega de premios que reconoció lo mejor del cine y las series españolas de 2025, dejando fuera de las principales categorías a favoritas como Sirat, del gallego Oliver Laxe.

Sin embargo, cuando la noche parecía encaminarse a su fin sin sorpresas, Samantha Hudson subió al escenario para presentar el premio a mejor serie dramática y decidió romper con el protocolo. Durante cuatro minutos que ya forman parte de la historia reciente de estos galardones, la artista desplegó un monólogo cargado de ironía y crítica mordaz que ha generado una ola de reacciones en redes sociales.

El discurso comenzó con una reflexión personal que rápidamente se convirtió en un alegato político: "Para muchísima gente yo soy una tragedia, aunque para tragedia el año que llevamos". Con esta frase, Hudson establecía el tono de un intervención que no dejaría indiferente a nadie. La artista procedió a enumerar una serie de crisis globales y nacionales que, según su perspectiva, definen el momento actual: el genocidio en Palestina, la barbarie en Sudán, Irán y el Congo, el auge de la ultraderecha, la crisis climática, la especulación inmobiliaria perpetrada por fondos buitre, y el desorbitado aumento de los alquileres.

Fue en este punto donde la ironía alcanzó su punto más álgido. Hudson se refirió al temor a la okupación con una frase que ha resonado especialmente: "Ojalá tener miedo de que me okupen la casa porque significaría que me puedo permitir una". Esta declaración, que cuestiona directamente los discursos dominantes sobre la propiedad inmobiliaria, fue recibida con aplausos entusiastas del público presente en el Pazo da Cultura.

La artista no se detuvo ahí. Con su característico estilo, procedió a desmontar las narrativas que culpabilizan a los colectivos más vulnerables de los problemas sociales. "¿Quién tendrá la culpa de todo esto?", se preguntaba retóricamente, para inmediatamente responder: "Los colectivos vulnerables, los pensionistas, las malvadas feministas que como histéricas amenazan con ejercer su derecho al aborto". La sátira política alcanzó su clímax cuando Hudson descartó las responsabilidades de "los millonarios, los tecnócratas o un presidente imperialista" para concluir que, evidentemente, "la culpa es de los inmigrantes ilegales que vienen a quitarnos el trabajo" y de "las personas trans, esos malvados seres que hacen cosas horribles como ir al baño o participar en el deporte".

El momento más viral del monólogo llegó cuando la artista abordó el revisionismo histórico que idealiza el pasado dictatorial en España. "Para colmo esta oleada de jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor", denunció Hudson, antes de añadir con su punzante humor: "A ver cómo íbamos a subir el Lip Combo a TikTok si nos hacía falta un marido hasta para ir a mear". Fue entonces cuando pronunció la frase que se ha convertido en trending topic: "Con Franco no había Temu", una referencia irónica tanto a la falta de libertades del franquismo como a la globalización consumista actual.

Este discurso, lejos de ser un simple momento de entretenimiento, representa una intervención cultural significativa en el contexto de la industria audiovisual española. Los Premios Feroz, que se posicionan como una antesala de los Goya y los Oscar, han proporcionado una plataforma a una voz que cuestiona abiertamente el statu quo. La repercusión inmediata en plataformas digitales demuestra el hambre de discursos auténticos y críticos en un panorama mediático a menudo caracterizado por la cautela.

La gala, como mencionábamos, tuvo como gran vencedora a Los Domingos, una película que explora las dinámicas familiares con la sensibilidad que caracteriza a Alauda Ruiz de Azúa. Sin embargo, en las horas posteriores a la ceremonia, el foco mediático se ha desplazado casi exclusivamente hacia el monólogo de Hudson. Las redes sociales se han inundado de clips, transcripciones y análisis del discurso, convirtiendo a la artista en el centro de debate cultural del momento.

Este fenómeno no es aislado. En los últimos años, hemos asistido a una creciente politización de los espacios culturales, donde las galas de premios se convierten en plataformas para la protesta y la concienciación. Desde los discursos de Meryl Streep en los Golden Globes hasta las intervenciones de Joaquin Phoenix en los Oscar, los artistas aprovechan su visibilidad para abordar temas que consideran urgentes. El monólogo de Hudson se enmarca en esta tradición, pero con la particularidad de su estilo directo, irónico y profundamente arraigado en la realidad española contemporánea.

La respuesta del público y la industria ha sido mayoritariamente positiva, aunque inevitablemente ha generado cierta polarización. Mientras muchos celebran la valentía de Hudson de hablar sin filtros sobre temas tabú, otros critican que un evento cinematográfico se convierta en un escenario político. Esta tensión refleja un debate más amplio sobre el papel del arte y los artistas en la sociedad: ¿deben limitarse a entretener o tienen la responsabilidad de usar su plataforma para el cambio social?

Lo cierto es que el monólogo ha logrado lo que muchos discursos políticos no consiguen: conectar con la ciudadanía de forma directa y memorable. Las frases de Hudson, especialmente la referencia a Franco y Temu, han trascendido el ámbito de la gala para convertirse en códigos culturales que resumen una época. En un momento de desinformación y discursos simplistas, la capacidad de la artista para condensar complejas realidades en mensajes accesibles y poderosos demuestra su compromiso social y su agudeza comunicativa.

Los Premios Feroz 2025 quedarán en la memoria no solo por los galardones entregados, sino por este momento de crítica descarnada y humor corrosivo. Samantha Hudson ha demostrado que el activismo puede ser tan efectivo como entretenido, y que las plataformas culturales pueden ser espacios legítimos para la protesta. Su discurso, que ya se estudia como ejemplo de oratoria contemporánea, invita a reflexionar sobre la responsabilidad de los creadores y el poder transformador del arte en tiempos de crisis.

En definitiva, la noche de los Feroz nos regaló una lección valiosa: la cultura no existe en un vacío, sino que está inevitablemente conectada con los debates sociales más apremiantes. Y a veces, solo hace falta cuatro minutos de valentía para que un mensaje resuene más fuerte que cualquier otro premio.

Referencias