Marc Giró confiesa su alcoholismo y canta La Internacional en Late Xou

El presentador de RTVE denuncia la presión social para beber en un monólogo que ha generado debate en redes sociales

El último programa de Late Xou en RTVE se convirtió en un escenario para la cruda honestidad cuando Marc Giró, conductor del espacio, utilizó su monólogo final para hacer una revelación personal que ha conmocionado al público. Con un tono que mezclaba el humor ácido con la vulnerabilidad, Giró se declaró abiertamente alcohólico, aprovechando la plataforma televisiva para cuestionar las dinámicas sociales que normalizan el consumo excesivo de alcohol.

La confesión del presentador no fue un simple anuncio, sino una reflexión profunda sobre la naturaleza del alcoholismo y las dificultades que enfrentan quienes deciden dejar de beber en un contexto donde la presión por consumir es constante. Giró comenzó su intervención con una frase directa que dejó sin aliento al plató: "Además de maricón, soy alcohólico. Soy un partidito". Esta declaración, lejos de buscar el sensacionalismo, servía como puerta de entrada a un discurso más amplio sobre los prejuicios que rodean a esta enfermedad.

Uno de los puntos más controvertidos de su intervención fue la desmitificación de la frase que tantas veces escuchan las personas con problemas de alcohol: "pero si cuando bebías no se te notaba nada". Giró desmontó este argumento con contundencia: "Cariño, no lo notabas tú porque también ibas puesta hasta las trancas". Esta respuesta destapa una realidad incómoda: en muchos círculos sociales, el consumo problemático se vuelve invisible cuando está normalizado colectivamente.

El presentador introdujo una clasificación que invita a la reflexión: existen dos tipos de alcohólicos, "los que siguen bebiendo y los que ya no beben". Al situarse en el segundo grupo, Giró añadió un matiz importante: "De momento". Esta precisión refleja la naturaleza crónica del alcoholismo y la constante vigilancia que requiere la recuperación. Según su perspectiva, muchos de los que continúan consumiendo aún no han reconocido su condición, ocultándose tras eufemismos como tener "una gran vida social", ser "dicharacheros" o incluso "cowboys".

La crítica central del monólogo apuntaba a lo que Giró denominó "proselitismo alcohólico": esa insistencia social para que todos beban, sin considerar que la persona que rechaza una copa pueda tener motivos de salud o estar en proceso de recuperación. "Tengo la sensación de que en este país se cuestiona menos al evasor fiscal que al que brinda con zumo de maracuyá", afirmó, poniendo el dedo en la llaga de las prioridades sociales.

El argumento de la "mala suerte" al brindar con agua también recibió su dosis de sarcasmo. Giró respondió: "Cariño, la mala suerte la va a tener la persona que se cruce contigo si sales de aquí puestecita como vas de cava y, en lugar de transporte público, coges tu propio coche". Esta réplica pone en perspectiva los riesgos reales del consumo irresponsable versus las supersticiones sin fundamento.

El momento más viral del programa llegó cuando el presentador ilustró físicamente qué puede ocurrir tras aceptar "una copita". "Quizás yo me tomo esa copita que usted me está ofreciendo y acabo en pelota picada, encima de la mesa", dijo antes de subirse simbólicamente al mobiliario del plató y entonar La Internacional con el puño en alto. Esta performance teatral, que combinaba el humor con la cruda realidad de la pérdida de control, se ha convertido en el fragmento más compartido del monólogo.

Giró cerró su intervención recordando que en asociaciones como Alcohólicos Anónimos las personas se siguen definiendo como alcohólicas incluso después de años de sobriedad. Esto se debe a que el alcoholismo no tiene cura, sino que se mantiene a raya día a día. "Detrás de esa copita que usted insiste en que nos tomemos, los alcohólicos vemos otra copita. Y detrás de esa otra, y otra más", describió, evocando un "océano de ginebra, calimocho, vodka o ponche" en el que es fácil ahogarse.

El impacto del monólogo ha trascendido el ámbito televisivo, generando conversaciones en redes sociales sobre la necesidad de respetar las decisiones personales de no consumir alcohol. Muchos usuarios han aplaudido la valentía de Giró por visibilizar un problema que afecta a millones de personas pero que sigue estigmatizado. La intervención sirve como recordatorio de que detrás de cada rechazo a una bebida puede haber una historia de lucha y recuperación.

La intervención de Marc Giró en Late Xou representa un hito en el tratamiento mediático del alcoholismo. Al combinar la honestidad personal con el análisis social, el presentador ha logrado algo más que un momento viral: ha abierto un espacio para el diálogo sobre cómo nuestra cultura trata a quienes deciden no beber. Su mensaje es claro: la próxima vez que alguien rechace una copa, la respuesta adecuada no es la insistencia, sino el respeto.

Referencias