La ciudad de Albacete vive un momento de euforia futbolística inigualable. El pasado domingo, el Albacete Balompié sumó una victoria de gran importancia ante el Cádiz que no solo le permite respirar en la clasificación de LaLiga Hypermotion, sino que también consolida la confianza de un equipo que vive su mejor momento de la temporada. La consecución de tres puntos vitales en el Carlos Belmonte ha sido el preludio perfecto para una semana decisiva en la que los manchegos conocerán su destino en la Copa del Rey.
Este lunes a partir de las 13:00 horas, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, se llevará a cabo el sorteo de los cuartos de final del torneo del KO. El Albacete será el único equipo de LaLiga Hypermotion que participará en esta ronda, un logro que ya de por sí representa un hito histórico para la entidad. La presencia del conjunto albaceteño en esta fase tan avanzada de la competición no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria épica que ha dejado en el camino a dos gigantes del fútbol español.
El camino hacia los cuartos ha estado marcado por la gesta heroica del Albacete. En la eliminatoria anterior, los manchegos se enfrentaron al Celta de Vigo en un duelo que se decidió en los instantes finales. Un gol de Vallejo en el tiempo añadido forzó la prórroga y, posteriormente, la tanda de penaltis donde el Albacete demostró una fortaleza mental inquebrantable. Pero si esa hazaña ya era memorable, la eliminación del Real Madrid en la ronda anterior superó todas las expectativas.
Bajo las órdenes de Arbeloa en el banquillo merengue, el Real Madrid visitó el Carlos Belmonte con la expectativa de un pase tranquilo a la siguiente ronda. Sin embargo, se encontró con un Albacete entregado, liderado por un Jefté inspirado que se convirtió en la pesadilla de la defensa blanca. El 3-2 final fue un resultado que sacudió el panorama futbolístico nacional y que colocó al Albacete en el centro de todas las miradas. La victoria fue tan contundente que incluso Carvajal, capitán del Madrid, tuvo que pedir perdón a la afición antes de abandonar el terreno de juego.
La recompensa por estas gestas es doble. Por un lado, el Albacete tendrá la ventaja de disputar el partido de cuartos como local, un factor que puede resultar decisivo en una competición donde la presión y la motivación juegan un papel fundamental. El Estadio Carlos Belmonte se ha convertido en una auténtica fortaleza donde la conexión entre jugadores y aficionados alcanza niveles extraordinarios. Esta sinergia es, precisamente, uno de los activos más valiosos del equipo.
El entrenador Alberto González ha sido el artífice de esta transformación, tanto en lo táctico como en lo emocional. En declaraciones tras el partido ante el Cádiz, el técnico andaluz destacó la importancia de la conexión con la afición: "Hemos conseguido conectar y creo que el partido ante el Madrid nos ofreció esto, que es de las cosas más importantes. Esa avalancha de ilusión, de personas conectadas y empujando, hoy ha seguido la ola y ojalá la mantengamos. Es lo que le da sentido a todo". Estas palabras reflejan la filosofía de un equipo que entiende el fútbol como un acto de comunión colectiva.
La victoria ante el Cádiz ha permitido al Albacete situarse en la posición 14 de LaLiga Hypermotion con 27 puntos, a cuatro unidades de los puestos de descenso. Este colchón de puntos es fundamental para afrontar con tranquilidad los próximos compromisos ligueros sin que la Copa reste atención a la principal competición. Alberto González había advertido precisamente de este peligro en la previa del encuentro ante el Cádiz, instando a sus jugadores a cambiar el chip de la Copa a la Liga. El mensaje caló hondo y el equipo respondió con una actuación seria y comprometida.
El calendario no da tregua y el Albacete deberá demostrar su capacidad de gestionar la ilusión copera con la exigencia liguera. El próximo compromiso será el Real Valladolid en el estadio José Zorrilla, correspondiente a la jornada 23. Posteriormente, el último día de enero recibirá al Real Zaragoza en el Carlos Belmonte en un duelo directo que puede marcar el rumbo de la segunda vuelta del campeonato. Estos dos partidos son cruciales para consolidar la posición en la tabla y llegar al duelo de Copa en la mejor situación posible.
El encuentro de cuartos de final se disputará entre el 3 y el 5 de febrero, una fecha que ya está marcada en rojo en el calendario de cualquier aficionado albaceteño. Sea cual sea el rival que salga del bombo, la ilusión será máxima. Las opciones incluyen a gigantes como el Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla o Athletic Club, pero también a otros equipos de Primera División que, a priori, podrían parecer más asequibles. Sin embargo, en una eliminatoria a partido único y con el factor campo a favor, cualquier adversario tendrá que sudar la gota gorda para superar al conjunto manchego.
La posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa del Rey es un sueño que se encuentra a solo 90 minutos de distancia. Un logro de tal magnitud no solo supondría un hito deportivo sin precedentes para el club, sino que también tendría un impacto económico y de proyección de marca inmenso. La repercusión mediática ya es notable, pero acceder a semifinales elevaría al Albacete a una dimensión completamente diferente.
Alberto González ha dejado claro que la semana que comienza es histórica para la entidad. La combinación de resultados positivos en ambas competiciones ha generado un clima de euforia controlada dentro del vestuario. El cuerpo técnico trabaja para mantener los pies en el suelo mientras la afición vuela con la imaginación. El equilibrio entre ambas realidades es la clave para que este sueño no se convierta en una pesadilla.
El Albacete ha demostrado que puede competir con los mejores. La eliminación del Real Madrid no fue un accidente, sino la confirmación de que este equipo tiene madera de grande. La solidez defensiva, la capacidad de sufrimiento y la efectividad en ataque son cualidades que han permitido al conjunto manchego superar obstáculos que parecían insalvables. Ahora, la prueba de fuego será mantener ese nivel de exigencia y competitividad ante cualquier rival que se cruce en su camino.
La afición del Albacete ha respondido con una entrega total. El Carlos Belmonte registró una entrada masiva ante el Cádiz y se espera que para el partido de Copa el ambiente sea aún más espectacular. La conexión entre la grada y el césped se ha convertido en el talismán del equipo, una fuente de energía inagotable que empuja a los jugadores a superar sus límites. En una noche mágica de Copa, esa conexión puede ser el factor decisivo.
Mientras tanto, el cuerpo técnico prepara el partido ante el Valladolid con la misma seriedad que si fuera una final. La experiencia ha enseñado que en LaLiga Hypermotion no hay rivales fáciles y que cada punto se consigue con sudor y sacrificio. La plantilla es consciente de que la prioridad es mantener la categoría, pero también sabe que una oportunidad como esta de Copa no se presenta todos los años.
El sorteo de este lunes definirá el futuro inmediato del Albacete en la Copa del Rey. Los nombres de los posibles rivales generan expectación, pero el vestuario mantiene la calma. La filosofía de Alberto González pasa por centrarse en lo que se puede controlar: la preparación, la actitud y la entrega. El rival será el que sea, pero la respuesta del Albacete ya está escrita: competir hasta el final con la misma intensidad que ha llevado al equipo hasta aquí.
La semana del 3 al 5 de febrero promete ser una de las más importantes en la historia reciente del club. El Carlos Belmonte se vestirá de gala para recibir a un rival de Primera División y para intentar escribir un nuevo capítulo de esta gesta copera. La ilusión es máxima, pero también la responsabilidad. El Albacete no solo representa a sus colores, sino que porta el estandarte de toda LaLiga Hypermotion en una competición dominada por los grandes.
El reto es mayúsculo, pero las credenciales del equipo son sólidas. La victoria ante el Cádiz ha demostrado que el Albacete puede alternar competiciones sin perder efectividad. La plantilla está ilusionada pero centrada, consciente de que el verdadero desafío comienza ahora. Las semifinales de la Copa del Rey están al alcance de la mano, pero solo el trabajo, la humildad y la conexión con la afición pueden convertir ese sueño en realidad.