Comesaña, expulsado en su noche de centenario: una celebración que se convirtió en pesadilla

El centrocampista del Villarreal alcanzó los 100 partidos con el club, pero una expulsión en la segunda mitad y la derrota ante el Betis ensombrecieron su noche especial en Sevilla

La noche del miércoles en el estadio de La Cartuja debía ser una celebración para Santi Comesaña. El centrocampista gallego del Villarreal cumplía su partido número cien vistiendo la camiseta amarilla, una cifra que simboliza consolidación y compromiso en la élite del fútbol español. Sin embargo, el destino tenía preparado un guión cruel que convertiría esa fecha memorable en una experiencia para el olvido. La derrota por 2-0 ante el Real Betis y una tarjeta roja que le obligó a abandonar el terreno de juego antes de tiempo ensombrecieron por completo lo que debía ser una jornada de festejo personal.

El encuentro ante el conjunto verdiblanco, válido para la competición doméstica, representaba mucho más que tres puntos en juego para Comesaña. Cada uno de esos cien encuentros oficiales con el Villarreal CF refleja una trayectoria ascendente, un crecimiento constante desde su llegada al club. Los números hablan por sí solos: 80 partidos en LALIGA EA Sports, donde se ha consolidado como uno de los pilares del mediocampo amarillo, acompañados de 7 encuentros en Copa del Rey, 7 en Europa League y 6 en la prestigiosa Champions League. Esta distribución demuestra que Comesaña no solo ha sido un jugador de presente en el campeonato nacional, sino que también ha tenido protagonismo en las competiciones europeas, donde el Villarreal ha buscado mantener su estatus continental.

La proyección del ex jugador del Rayo Vallecano en el club de La Plana ha sido meteórica. Desde su debut, el técnico de la casa ha confiado en sus capacidades para aportar equilibrio, recuperación de balones y salida limpia desde el centro del campo. Su polivalencia y su compromiso defensivo lo han convertido en un fijo en los esquemas de diferentes entrenadores, pero especialmente en la era actual, donde su madurez futbolística brilla con luz propia. No es casualidad que, a pesar de su corta trayectoria en el club comparada con otros históricos, ya haya alcanzado esta cifra centenaria.

Con este hito, Santi Comesaña se une a una selecta lista de futbolistas que han superado los cien encuentros oficiales con el Villarreal CF. El gallego se convierte en el quinto jugador con más presencias en la historia reciente del club, un logro significativo si consideramos la calidad y el nivel de los nombres que le preceden. La lista la encabeza Gerard Moreno con 308 partidos, el delantero referencia y capitán emblema de la entidad. Le sigue el maestro del mediocampo Dani Parejo con 252 encuentros, quien representa la experiencia y la visión de juego. El tercer puesto lo ocupa Alfonso Pedraza con 222 partidos, un futbolista de casa, formado en la cantera, que ha defendido la camiseta amarilla con pasión y entrega. En cuarto lugar se encuentra Juan Foyth con 152 presencias, el defensa argentino que ha sido pieza clave en la zaga amarilla.

El contexto hace aún más valiosa la gesta de Comesaña. Alcanzar los cien partidos en un club de Primera División, que compite en Europa y que exige el máximo nivel cada semana, no es tarea sencilla. Requiere constancia, rendimiento constante y, sobre todo, mantenerse alejado de las lesiones. El gallego ha demostrado tener esa capacidad de resistencia y adaptación, características que le han valido la confianza de cuerpo técnico y afición.

Sin embargo, la noche de Sevilla no sonrió al mediocampista. La primera mitad transcurrió con dominio alterno, pero sin que el Villarreal lograra traducir su posesión en ocasiones claras de gol. El Betis, más efectivo, aprovechó sus oportunidades y se adelantó en el marcador. La frustración comenzó a apoderarse del conjunto visitante, que veía cómo los tres puntos se escapaban de sus manos. En la reanudación, el guión no mejoró para los de Marcelino García Toral. La necesidad de remontar llevó a los jugadores amarillos a intensificar su juego, pero la falta de acierto y la fortaleza defensiva del rival mantuvieron el resultado adverso.

Fue en este contexto de desesperación deportiva cuando llegó el momento que Comesaña recordará con amargura. En una acción disputada en el centro del campo, el gallego vio la segunda tarjeta amarilla y, consecuentemente, la roja que le obligaba a abandonar el terreno de juego. La decisión del colegiado dejó al Villarreal con diez hombres en un momento crítico del encuentro, cuando aún quedaba tiempo para intentar la remontada. La expulsión, cuestionada por algunos observadores, representó un golpe anímico adicional para un equipo que ya atravesaba por momentos complicados en el partido.

Esta tarjeta roja tiene un significado especial para Comesaña, ya que constituye la segunda expulsión directa que sufre con la camiseta del Villarreal. La primera ocurrió en la temporada 2023/24, durante un derbi regional ante el Celta de Vigo. En aquella ocasión, la tecnología del VAR intervino para corregir la decisión inicial del árbitro, quien había mostrado únicamente la cartulina amarilla por una entrada considerada peligrosa. Tras la revisión en el monitor, el colegiado decidió elevar la sanción a la tarjeta roja, dejando al Villarreal con inferioridad numérica en aquel compromiso. La repetición de esta situación genera preocupación en el cuerpo técnico sobre la disciplina y el control emocional en momentos de presión.

Las reacciones no se hicieron esperar. El entrenador del Villarreal, Marcelino García Toral, mostró su evidente disgusto en la rueda de prensa posterior al encuentro. El asturiano, conocido por su carácter directo y su defensa a ultranza de sus jugadores, no dudó en cuestionar la coherencia arbitral en sus declaraciones: "La acción es evitable, luego es la decisión del árbitro", comentó en referencia a la expulsión de Comesaña. Marcelino dejó claro que, aunque respeta las decisiones de los colegiados, considera que su jugador podría haber evitado la situación que desembocó en la tarjeta.

Pero el técnico amarillo no se quedó ahí. Aprovechó para poner de manifiesto lo que considera una falta de criterio consistente en el arbitraje: "En un codazo le partieron la nariz a Pedraza y no fue ni falta", denunció Marcelino, refiriéndose a una acción que tuvo lugar durante el mismo encuentro y que, según su percepción, fue mucho más grave que la que costó la expulsión de Comesaña. El entrenador confirmó que Alfonso Pedraza sufrió una rotura en el tabique nasal producto de ese impacto, lesión que le obligó a abandonar el campo de juego antes de tiempo y que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego durante un periodo de tiempo que se estima significativo.

La comparación que establece Marcelino entre ambas acciones refleja la frustración de un cuerpo técnico que ve cómo sus jugadores sufren lesiones graves sin que el colegiado intervenga, mientras que otras acciones menos dañinas son castigadas con máxima severidad. Esta percepción de falta de equidad en la aplicación del reglamento es una constante en el discurso de muchos entrenadores del fútbol español, quienes demandan mayor consistencia en las decisiones arbitrales.

El incidente con Pedraza añade una capa adicional de preocupación para el Villarreal. La rotura del tabique nasal es una lesión dolorosa que requiere tratamiento médico específico y un periodo de recuperación que puede variar según la gravedad. Para un futbolista profesional, además del dolor físico, implica adaptarse a entrenamientos especiales y utilizar protecciones especiales cuando regrese a la competición. La pérdida de Pedraza, sumada a la posible sanción que pueda recaer sobre Comesaña por su expulsión, complica el panorama deportivo del equipo amarillo en las próximas jornadas.

El contexto de la temporada hace estos incidentes aún más relevantes. El Villarreal CF se encuentra en una fase crucial de la competición, donde cada punto es vital para alcanzar los objetivos europeos. La irregularidad en los resultados ha mantenido al equipo en una posición incómoda en la tabla, lejos de las plazas de Champions pero con aspiraciones de asegurar al menos un puesto en competiciones continentales para la próxima campaña. En este escenario, perder a jugadores clave como Comesaña y Pedraza por sanción y lesión respectivamente, representa un contratiempo significativo para Marcelino García Toral.

La expulsión del gallego también plantea interrogantes sobre la disciplina colectiva del equipo. El hecho de que esta sea la cuarta ocasión en la temporada que el Villarreal se queda con diez jugadores en partidos de máxima exigencia, tal y como reconoció el propio Marcelino, evidencia un patrón preocupante. "Es la cuarta vez que nos quedamos con 10 futbolistas en partidos importantes y es una situación que debemos evitar", afirmó el entrenador, asumiendo su responsabilidad en la necesidad de corregir esta dinámica. Esta repetición de expulsiones sugiere problemas de concentración, control emocional o quizás decisiones arbitrales desfavorables, pero en cualquier caso, es un aspecto que el cuerpo técnico debe abordar de inmediato.

Para Santi Comesaña, el camino a seguir es claro. A pesar de la amargura de esta noche, los cien partidos con el Villarreal CF son un hito que nadie le puede quitar. Su trayectoria en el club está consolidada y su importancia en el esquema de Marcelino es indiscutible. La experiencia de esta expulsión debería servirle como lección para futuros compromisos, aprendiendo a gestionar mejor las situaciones de presión y evitar acciones que puedan ser interpretadas como merecedoras de sanción. El fútbol, en su esencia, es un deporte de aprendizaje constante, y los mejores jugadores son aquellos que saben convertir las adversidades en oportunidades de crecimiento.

El Villarreal CF, como institución, también debe reflexionar sobre lo sucedido. La temporada está en juego y los detalles marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso. La gestión de las emociones en el campo, la adaptación al criterio arbitral de cada jornada y la protección de los jugadores clave son aspectos fundamentales que pueden determinar el rumbo final de la campaña. La afición amarilla, que ha visto crecer a Comesaña desde su llegada, seguramente le brindará su apoyo incondicional, reconociendo que una mala noche no borra el esfuerzo y la entrega de cien partidos oficiales.

En definitiva, la noche sevillana quedará grabada en la memoria de Santi Comesaña por motivos equivocados. Lo que debía ser una celebración de su consolidación en el Villarreal CF se convirtió en una dura lección sobre las exigencias del fútbol de élite. La derrota, la expulsión y la lesión de un compañero conformaron un tríptico negativo que ensombreció su centenario. Sin embargo, en el deporte, como en la vida, las adversidades son temporales y los verdaderos profesionales saben levantarse. Los cien partidos son un hecho inmutable, un testimonio de su valía, y el futuro le ofrece la oportunidad de sumar muchos más, esta vez con la lección aprendida de que cada acción cuenta y que el control emocional es tan importante como la calidad técnica.

Referencias