Kevin Costner enfrenta nueva demanda por impago de 440.000 dólares

La empresa Western Costume acusa al actor de no pagar servicios de vestuario para 'Horizon 2', mientras el futuro de su ambiciosa saga wéstern permanece en entredicho

Los contratiempos se multiplican para Kevin Costner. Después de abandonar el éxito televisivo de 'Yellowstone' para dedicarse por completo a su proyecto cinematográfico más personal, el actor y director se encuentra en el centro de una nueva polémica legal que amenaza con hundir aún más su ambiciosa saga wéstern. La empresa Western Costume ha presentado una demanda en un tribunal de California que podría costarle a Costner hasta 440.000 dólares.

La compañía especializada en vestuario cinematográfico asegura que ni el intérprete ni su productora Territory Pictures han cumplido con las obligaciones económicas pactadas por los servicios prestados durante la producción de 'Horizon: An American Saga Chapter 2'. Según los documentos judiciales, la deuda no es el único problema: los trajes históricos alquilados para la película no fueron devueltos en las condiciones acordadas inicialmente.

Este nuevo escándalo se suma a una serie de reveses que han convertido el sueño wéstern de Costner en una pesadilla financiera. La primera entrega de la saga, estrenada en cines el pasado verano, fracasó estrepitosamente en taquilla pese a la expectación generada por el proyecto. Con un presupuesto descomunal y pretensiones de convertirse en la nueva gran epopeya del género, 'Horizon' no logró conectar con el público masivo, lo que ha puesto en jaque toda la franquicia.

El proyecto, concebido originalmente como una tetrarquía de largometrajes que narrarían la conquista del Oeste americano desde múltiples perspectivas, ya ve comprometida su continuidad. La segunda parte, aunque terminada, carece de fecha de estreno confirmada, mientras que los rodajes de las tercera y cuarta entregas permanecen en un limbo sin financiación garantizada.

La situación ha forzado a Costner a explorar vías de financiación alternativas. Según publicaciones especializadas, el actor mantuvo reuniones con altos funcionarios saudíes para solicitar inversión que permitiera rescatar el proyecto. Sin embargo, estas negociaciones no han fructificado en ningún acuerdo tangible, dejando a Territory Pictures en una situación de incertidumbre crítica.

El portal The Hollywood Reporter ha confirmado que las conversaciones con inversores del Medio Oriente no han dado los resultados esperados, lo que deja a Costner sin el respaldo económico necesario para completar su visión artística. Esta falta de apoyo financiero externo, combinada con los problemas legales internos, dibuja un panorama cada vez más complicado para el futuro de la saga.

La demanda de Western Costume no es un incidente aislado en la industria, pero sí resulta particularmente dañina para un proyecto ya debilitado. Las compañías de vestuario histórico operan con márgenes ajustados y dependen del cumplimiento estricto de los contratos para mantener sus colecciones, a menudo irreemplazables. El deterioro de las piezas y el impago de los servicios representan una doble pérdida para estas empresas especializadas.

Para Costner, este nuevo frente judicial supone un golpe adicional a su reputación profesional. El actor, que invirtió una fortuna personal en el proyecto y renunció a uno de los roles televisivos más populares de la década, ve ahora cómo su apuesta creativa se convierte en un caso de estudio sobre los riesgos de la ambición desmedida en Hollywood.

El futuro de 'Horizon: An American Saga' depende ahora de múltiples factores: la resolución de las demandas pendientes, la búsqueda desesperada de nuevos inversores y la posibilidad de que algún distribuidor muestre interés en una segunda parte que ya está en el limbo. Mientras tanto, los fans del género wéstern contemplan con decepción cómo uno de los proyectos más prometedores de los últimos años se desmorona bajo el peso de sus propias expectativas.

La lección es clara: ni el talento consolidado ni la pasión artística garantizan el éxito comercial. En una industria donde las finanzas dictan las reglas del juego, la visión de Costner choca contra la cruda realidad de los números rojos. La pregunta ya no es cuándo se estrenará la segunda parte, sino si el proyecto sobrevivirá a esta tormenta perfecta de contratiempos legales y económicos.

El tiempo juega en contra de Territory Pictures. Cada día que pasa sin resolver estas cuestiones aumenta el coste de oportunidad y debilita la viabilidad de una saga que prometía revitalizar el wéstern clásico para las nuevas generaciones. Costner, que dedicó años de su vida a este sueño, ahora debe luchar no solo por su legado artístico, sino por la supervivencia financiera de su empresa productora.

La industria observa con atención este caso, que podría sentar precedentes sobre las responsabilidades de los productores independientes con sus proveedores. Mientras tanto, los aficionados al cine wéstern esperan una resolución que permita ver, al menos, la segunda entrega de una saga que ya forma parte de la historia por razones que su creador nunca imaginó.

Referencias