Isak Férriz ha consolidado su presencia en el panorama audiovisual español con una trayectoria que incluye títulos como 'Cites', 'Gigantes', 'El cuerpo en llamas', 'Feria' y 'Asalto al Banco Central'. Ahora, el actor vuelve a la carga con 'Ciudad de sombras', la nueva apuesta de Netflix que adapta la exitosa saga literaria de Aro Sainz de la Maza. En una conversación exclusiva, Férriz desgrana los entresijos de su personaje, Milo Malart, y reflexiona sobre la crítica social que vertebra la serie.
Aunque nació en Andorra, Férriz tiene las raíces bien asentadas en Barcelona. Su familia procede del emblemático barrio de Gràcia y, desde pequeño, veraneaba en la capital catalana. A los 18 años, decidió establecerse definitivamente en la ciudad condal, un lugar que considera suyo y donde se siente plenamente integrado. Esta conexión territorial resulta fundamental para entender su implicación en un proyecto que, en esencia, es una radiografía de la Barcelona preolímpica y sus consecuencias.
El personaje de Milo Malart, un mosso d'esquadra con un pasado tortuoso, representa el arquetipo perfecto del antihéroe de novela negra. "Es un personaje muy jugoso de interpretar", reconoce Férriz. Milo arrastra una carga emocional considerable, una sucesión de fantasmas personales que emergen paralelamente a la investigación que debe resolver. Esta dualidad entre el caso profesional y las heridas personales conforma el núcleo dramático de la ficción. "A medida que se adentra en la encrucijada del caso, sus propios fantasmas se van apoderando de su tiempo presente", explica el actor.
La descripción que los libros hacen de Milo es contundente: por su apariencia descuidada, es el tipo con el que nadie querría compartir asiento en el autobús, pero que, una vez conocido, resulta irresistiblemente atractivo. Férriz asiente a esta definición. "¿Y quién no querría tener un Milo cerca?", se pregunta retóricamente. "Alguien sin pelos en la lengua, que siendo él mismo se mete en muchos problemas, pero que también es el típico compañero que todo el mundo querría tener al lado". Esta autenticidad brutal es precisamente lo que hace al personaje tan cercano y humano.
Antes de enfrentarse al rodaje, Férriz se zambulló en las novelas originales. "Me leí las cuatro prácticamente del tirón", confiesa. El actor es partidario de bucear en el material fuente para construir los anclajes emocionales del personaje. "Uso esos anclajes como mapa para el personaje", asegura. Esta preparación minuciosa le permitió captar la esencia de Milo Malart y trasladarla fielmente a la pantalla.
La fidelidad a la obra original ha sido una prioridad para el equipo creativo. La primera temporada de 'Ciudad de sombras' adapta 'El verdugo de Gaudí', el primer libro de la saga. El propio Aro Sainz de la Maza, creador de la serie literaria, ha mostrado su entusiasmo por el resultado final. "Está encantadísimo con la serie", revela Férriz. Incluso en un pase privado para el equipo, los lectores más fieles de las novelas expresaron su satisfacción con la adaptación.
No obstante, Férriz es consciente de que toda transposición del papel al audiovisual requiere ajustes y podas narrativas. "Siempre que adaptas tienes que podar por un lado u otro, hay que ajustarse al nuevo medio, y eso se ha hecho", admite. Sin embargo, la esencia permanece intacta: la nostalgia por una Barcelona que desapareció, la crítica al progreso desmedido y el retrato de los damnificados que quedaron en el camino.
Precisamente, la crítica social constituye el pilar más sólido del proyecto. Férriz destaca el "clasismo inverso" de Milo, un personaje que "dispara siempre hacia arriba en la pirámide social y no entre nosotros". La serie pone el foco en quienes se lucraron con la transformación urbanística de Barcelona, en muchos casos de forma cuestionable. "Señala quién se ha lucrado con esa transformación de la Barcelona preolímpica", enfatiza el actor.
La ficción incorpora abundante material de archivo que documenta esa metamorfosis urbanística "casi de manera sangrienta", como la califica Férriz. Imágenes que evidencian cómo la ciudad se abrió al mundo a costa de destruir barrios enteros y expulsar a sus habitantes. Esta denuncia visual refuerza el discurso crítico que ya permeaba las novelas y que ahora cobra nueva vida en formato serie.
El trabajo junto a Verónica Echegui, coprotagonista de la ficción, ha sido otra de las gratificaciones del proyecto. Aunque la entrevista no profundiza en detalles específicos de su relación profesional, Férriz la recuerda con evidente emoción. La química entre ambos intérpretes promete ser uno de los atractivos de la trama, aunque el actor se muestra reacio a desvelar demasiado para no desvelar sorpresas.
El contexto de la serie, además, resulta especialmente relevante en el momento actual. Barcelona vive una tensión constante entre el turismo masificado y la identidad local, entre la especulación inmobiliaria y la necesidad de vivienda digna. 'Ciudad de sombras' no solo retrata el pasado, sino que funciona como un espejo en el que la ciudad actual puede reconocer sus propias contradicciones.
Férriz también reflexiona sobre la evolución del audiovisual español. La proliferación de plataformas globales como Netflix ha permitido que proyectos con una fuerte identidad local alcancen audiencias masivas. "Es una oportunidad para contar nuestras historias desde nuestra propia voz", opina. Sin embargo, advierte de la necesidad de mantener la autenticidad en ese proceso de internacionalización.
El actor destaca la importancia de que las adaptaciones respeten el espíritu del material original. En este sentido, la colaboración con Sainz de la Maza ha sido fluida y enriquecedora. El escritor ha participado activamente en el desarrollo de la serie, asegurando que la transposición mantuviera la esencia de sus novelas. Este nivel de implicación del autor resulta cada vez más infrecuente en el panorama actual.
Respecto al futuro de la saga, Férriz muestra cautela. "Dependerá del recibimiento del público", apunta. Sin embargo, la existencia de cuatro novelas publicadas sugiere un potencial considerable para múltiples temporadas. El actor confiesa que le encantaría seguir explorando las capas de Milo Malart, un personaje que, como él mismo admite, "tiene mucho recorrido".
La preparación física y psicológica para el rol ha sido intensa. Férriz trabajó estrechamente con el director de la serie para construir la particular psicología de Milo, un hombre que camina por la delgada línea entre la justicia y la venganza personal. El actor investigó sobre casos reales de policías que han desarrollado métodos poco convencionales, así como sobre el impacto psicológico de trabajar en casos de alto perfil.
La ciudad de Barcelona, en este contexto, deja de ser un mero escenario para convertirse en un personaje más. Los barrios que aparecen en la serie no son escogidos al azar; cada uno representa una faceta de la transformación urbanística. Desde el barrio Gótico hasta los antiguos espacios industriales del Poblenou, la geografía de la ficción dibuja un mapa emocional de la ciudad.
Férriz también comenta la recepción crítica que espera para la serie. Consciente de que las adaptaciones literarias suelen generar debate entre los lectores más puristas, confía en que el respeto por la obra de Sainz de la Maza calará entre el público. "Hemos hecho un trabajo honesto", defiende.
El actor concluye la conversación reflexionando sobre el papel del cine y la televisión como herramientas de concienciación social. Para él, 'Ciudad de sombras' no es solo entretenimiento, sino una invitación a mirar críticamente nuestro entorno y a cuestionar los procesos de transformación urbana que, en muchas ocasiones, se realizan sin tener en cuenta a las personas.
Con esta serie, Isak Férriz no solo da vida a uno de los detectives más complejos de la ficción española reciente, sino que también participa en un proyecto que cuestiona la memoria colectiva de una ciudad y sus habitantes. La combinación de una trama policíaca sólida, una crítica social afilada y un retrato fiel de Barcelona convierte a 'Ciudad de sombras' en una de las apuestas más interesantes del catálogo de Netflix para este año.