La cadena pública de Televisión Española ha tomado una decisión inédita respecto a su programación nocturna. Por primera vez desde su estreno, La revuelta, el formato presentado por David Broncano, no se emitirá tras la retransmisión de un partido de fútbol. Este cambio de rumbo rompe con una estrategia constante que la corporación había mantenido desde la llegada del programa de humor a la parrilla de La 1.
La noche del próximo miércoles 17 de diciembre, la cadena pública retransmitirá el encuentro de la Copa del Rey que enfrentará al Real Madrid contra el Talavera de la Reina. El choque, programado para comenzar a las 20:55 horas, se extenderá hasta aproximadamente las 23:00 horas, invadiendo así la franja horaria habitualmente ocupada por la segunda edición del Telediario y, posteriormente, por el espacio de Broncano.
Hasta ahora, en situaciones similares cuando el fútbol ocupaba esta franja, la dirección de TVE optaba por recolocar La revuelta justo tras la finalización del evento deportivo. Esta práctica permitía al programa beneficiarse del importante arrastre de audiencia que generan las retransmisiones futbolísticas, especialmente cuando en liza están equipos de la talla del conjunto blanco. Además, esta estrategia evitaba la competencia directa con El hormiguero, el talk show de Pablo Motos que domina las noches de Antena 3 en ese horario.
Sin embargo, según han confirmado fuentes de la industria televisiva al portal Vertele, la corporación pública ha decidido modificar sustancialmente este planteamiento. Tras el pitido final del encuentro copero, los espectadores de La 1 no encontrarán a Broncano en sus pantallas, sino una nueva entrega de Hasta el fin del mundo, el reality de aventuras presentado por Paula Vázquez.
Esta decisión responde a una lógica de máxima prioridad para la cadena. En las últimas semanas, Hasta el fin del mundo ha experimentado una notable erosión en sus datos de audiencia, perdiendo fuelle en la lucha por el liderazgo de la franja nocturna. La competencia feroz de otros formatos del prime time ha mermado su capacidad de retención de espectadores, lo que ha alarmado a los responsables de programación de la corporación pública.
El ejemplo más reciente de esta tendencia se produjo en la pasada jornada del miércoles, cuando El 1%, el concurso de Antena 3, superó por primera vez en varias semanas a Hasta el fin del mundo. El formato de Atresmedia no solo le arrebató el liderazgo en la franja, sino que consiguió su tercera subida consecutiva en ratings, consolidando una tendencia ascendente que preocupa en los estudios de Prado del Rey.
Ante este escenario, TVE ha optado por una solución drástica: aprovechar el potencial del fútbol para inyectar audiencia a su reality decaído. La estrategia es clara: captar a los millones de telespectadores que seguirán el partido del Real Madrid y retenerlos con una nueva entrega de Hasta el fin del mundo, que precisamente ese día emitirá su séptima etapa.
Esta movida, sin embargo, deja a La revuelta en una posición incómoda. El programa de Broncano, que ha funcionado como un comodín de lujo para la cadena, ve cómo su espacio se ve sacrificado en aras de salvar un formato que atraviesa dificultades. Aunque oficialmente se trata de una "jornada de descanso", la decisión marca un precedente importante en la relación de la cadena con uno de sus programas estrella.
La confianza histórica de TVE en La revuelta ha sido indiscutible. Desde su incorporación a la parrilla, el formato ha disfrutado de un trato preferencial, siendo considerado una pieza clave en la reconquista del público juvenil. La costumbre de reubicarlo tras el fútbol evidenciaba esta consideración, permitiéndole escapar de la batalla directa con El hormiguero y beneficiarse de una audiencia masiva captada por el deporte rey.
Con este viraje, los responsables de la corporación envían un mensaje claro: la prioridad absoluta es revertir la caída de Hasta el fin del mundo, incluso si eso implica relegar temporalmente a un programa que hasta ahora había gozado de protección. La medida refleja la presión por los resultados de audiencia en un entorno televisivo cada vez más competitivo y fragmentado.
Para los seguidores de Broncano, esta ausencia será una muestra de la fragilidad de cualquier formato en la parrilla generalista, donde ni siquiera los programas con mejor consideración están exentos de ser desplazados cuando las necesidades de la cadena lo requieren. La cuestión ahora es si este cambio será una excepción puntual o si marca el inicio de una nueva política de programación donde La revuelta pierda su condición de intocable.
Mientras tanto, Paula Vázquez y el equipo de Hasta el fin del mundo tendrán la oportunidad de demostrar si son capaces de aprovechar este impulso extraordinario para reconducir su trayectoria. El reto es mayúsculo: retener al público futbolero y convertirlo en fiel del reality, una tarea que históricamente ha resultado compleja para muchos formatos.
La noche del 17 de diciembre será, por tanto, un test crucial para ambos programas y una demostración de las nuevas prioridades de una TVE que no duda en alterar sus esquemas cuando los indicadores lo exigen. El prime time de la cadena pública vive un momento de redefinición donde la audiencia, más que nunca, dicta las reglas del juego.