El sorteo celebrado este viernes en Washington ha puesto en marcha la cuenta atrás para el Mundial de fútbol más ambicioso de la historia. El torneo, que se desarrollará del 11 de junio al 19 de julio de 2026, reunirá por primera vez a 48 selecciones nacionales en su fase final, lo que supone un salto cualitativo y cuantitativo respecto a ediciones anteriores. Esta expansión convierte a la edición de 2026 en la más grande jamás organizada, superando con creces los 32 equipos de torneos anteriores.
La competición, que se celebrará de forma conjunta en Estados Unidos, México y Canadá, distribuirá un total de 104 encuentros entre 16 estadios de igual número de ciudades. La mayoría de las sedes, once en concreto, se ubicarán en territorio estadounidense, mientras que México acogerá tres ciudades anfitrionas y Canadá completará el mapa con dos destinos más. Esta distribución refleja la capacidad de cada país para organizar eventos de esta magnitud y garantiza una cobertura geográfica amplia que beneficiará a millones de seguidores.
El partido inaugural, que tendrá lugar el 11 de junio, se disputará en un escenario de leyenda: el Estadio Azteca de la Ciudad de México. Este coliseo, testigo de dos finales mundialistas anteriores, volverá a ser el centro de atención del planeta fútbol en el arranque de la fiesta. Su capacidad de más de 87.000 espectadores y su historia inigualable lo convierten en el lugar perfecto para dar inicio a esta nueva era del fútbol mundial. Por su parte, la gran final del 19 de julio se celebrará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, una instalación moderna que ya ha acogido eventos de máximo nivel como la Super Bowl y que cuenta con tecnología de vanguardia.
Este viernes se conocieron los cruces y el formato de competición, aunque los detalles finales sobre horarios y asignación de estadios para cada encuentro se harán públicos mañana sábado. La organización ha trabajado durante meses para coordinar una logística sin precedentes, dada la extensión geográfica de los tres países anfitriones y el aumento del número de participantes. La coordinación entre las diferentes zonas horarias, la movilidad de equipos y aficionados, y la seguridad en cada sede representan desafíos de gran complejidad.
Los aficionados tendrán la oportunidad de disfrutar de partidos en ciudades emblemáticas como Los Ángeles, Nueva York, Toronto o Ciudad de México, con estadios que combinan instalaciones históricas con recintos de última generación. La distribución equilibrada busca maximizar la experiencia de los seguidores y garantizar un desarrollo óptimo del torneo. Ciudades como Seattle, San Francisco, Dallas, Miami y Boston también forman parte del selecto grupo de sedes estadounidenses, cada una con instalaciones de primer nivel.
La FIFA ha diseñado un sistema de grupos que, con la expansión a 48 equipos, presenta novedades significativas en el formato competitivo. Esta estructura modificará el desarrollo de la fase inicial y los cruces posteriores, aunque los detalles específicos se conocerán con la publicación del calendario completo. Se espera que el nuevo formato incluya fase de grupos con 16 grupos de tres equipos cada uno, aunque esta configuración ha generado debate en el mundo del fútbol.
La elección de las sedes ha priorizado infraestructuras de primer nivel, capacidad hotelera adecuada y conectividad entre las diferentes ciudades. Cada estadio seleccionado cumple con los estándares técnicos más exigentes y ha superado rigurosas inspecciones para garantizar la seguridad y el confort de jugadores y espectadores. La sostenibilidad ambiental también ha sido un criterio clave, con medidas para reducir el impacto ecológico de un evento de esta magnitud.
El legado de este Mundial trascenderá lo deportivo, dejando una huella económica y social en las comunidades anfitrionas. Las inversiones en infraestructuras y la promoción turística de las ciudades participantes generarán beneficios a largo plazo, consolidando el crecimiento del fútbol en la región. Se estima que el evento generará miles de millones de dólares en ingresos y creará numerosos puestos de trabajo en los sectores de hostelería, transporte y servicios.
Con menos de dos años para el inicio, la expectativa crece entre las selecciones clasificadas y los millones de seguidores que seguirán la competición. El Mundial 2026 promete ser un evento histórico que redefinirá los parámetros de los torneos de fútbol a nivel mundial. La combinación de tradición y modernidad, representada por sedes como el histórico Azteca y el tecnológico MetLife, simboliza la evolución del deporte rey en el siglo XXI.