El Granada CF ha conseguido una importante victoria a domicilio ante el CD Tenerife en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El encuentro, disputado en el estadio del conjunto canario, finalizó con un marcador de 0-1 favorable a los visitantes gracias a un tanto de Rubén Alcaraz que decantó la eliminatoria. El partido estuvo caracterizado por una gran intensidad, múltiples interrupciones y una notable cantidad de tarjetas amarillas mostradas por el colegiado.
Desde el inicio del compromiso, ambos equipos mostraron sus intenciones claras. El Tenerife, jugando como local, buscaba imponer su ritmo y aprovechar la ventaja del factor cancha para llevarse el triunfo. Por su parte, el Granada se presentó con una estrategia bien definida, centrada en mantener la solidez defensiva y aprovechar las ocasiones de contraataque. Las alineaciones confirmadas por ambos cuerpos técnicos reflejaban el respeto mutuo entre los contendientes, con once iniciales que saltaron al terreno de juego tras completar la rutina de calentamiento habitual.
La primera mitad transcurrió sin goles, pero no exenta de emoción. El árbitro tuvo que emplearse a fondo para mantener el orden ante las duras entradas que se sucedían en el centro del campo. En los primeros compases, el jugador Oscar Naasei Oppong, integrante del conjunto granadino, fue amonestado con tarjeta amarilla por una entrada considerada peligrosa. Esta acción marcó el tono de un primer tiempo donde las interrupciones constantes impidieron que el juego fluyera con naturalidad.
El conjunto tinerfeño también vio cómo uno de sus futbolistas, Jeremy Jorge, recibía la correspondiente amonestación por conducta antirreglamentaria. El colegiado, estricto en su criterio, no dudó en sancionar las faltas que entrañaban riesgo para la integridad de los jugadores. Al término de los primeros cuarenta y cinco minutos, el marcador reflejaba un empate a cero que no hacía justicia a las ocasiones creadas por ambos bandos. El cuarto árbitro anunció un minuto de tiempo adicional antes del descanso, período en el que ningún equipo logró batir las redes contrarias.
Tras la reanudación, el guion del encuentro experimentó modificaciones sustanciales. Los técnicos de ambos equipos realizaron ajustes en sus esquemas con el objetivo de desequilibrar la balanza. El Granada introdujo modificaciones en su once, dando entrada a Loïc Williams en sustitución de Oscar Naasei Oppong, mientras que José Arnáiz relevaba a Mohamed Bouldini en la línea ofensiva. Estos cambios demostraban la intención visitante de refrescar el equipo y buscar la victoria con nuevas energías.
El Tenerife no se quedó atrás en las modificaciones tácticas. El entrenador local decidió alterar su dispositivo introduciendo a Alassán Manjam en lugar de Jeremy Jorge, y poco después daba paso a Noel López, que sustituía a Mahamadou Balde. Estas alteraciones buscaban aportar mayor profundidad al ataque tinerfeño y generar peligro en la portería defendida por el meta granadino. Sin embargo, la efectividad no acompañó a los locales en los primeros compases de la segunda mitad.
El momento decisivo del encuentro llegó cuando Rubén Alcaraz, centrocampista del Granada, se elevó por encima de la defensa rival para conectar un potente remate de cabeza que se coló en la portería local. La asistencia provino de Pablo Sáenz, quien había sido introducido minutos antes en el terreno de juego. Este golpe de efecto situaba el 0-1 en el luminoso y obligaba al Tenerife a reaccionar con urgencia si quería mantener vivas sus opciones en la competición del KO.
La alegría granadina fue seguida de una serie de incidentes que complicaron el tramo final del encuentro. Diego Hormigo, defensa del conjunto visitante, recibía tarjeta amarilla por una dura entrada, mientras que el colegiado también mostraba la cartulina amarilla a Juanjo, futbolista del Granada, por juego peligroso. La tensión se palpaba en el ambiente y las interrupciones se sucedían con mayor frecuencia.
El entrenador del Granada decidió refrescar su equipo con nuevos cambios. Manu Lama entraba al campo sustituyendo a Juanjo, mientras que Álex Sola hacía lo propio con Pablo Sáenz. Estas modificaciones buscaban reforzar el centro del campo y mantener la ventaja en el marcador ante la presión creciente del conjunto local. Por su parte, el Tenerife continuó con sus alteraciones introduciendo a Jesús de Miguel por Maikel Mesa, y poco después daba entrada a Enric Gallego en lugar de Fran Sabina.
El partido entraba en su fase más dramática cuando el colegiado anunciaba seis minutos de tiempo añadido. Esta decisión generó cierta polémica entre los jugadores visitantes, que veían cómo la victoria se les escapaba por los pelos. En los instantes finales, el Tenerife lo intentó todo, incluso con la entrada de Guillem Trilla, que sustituía a Ander Zoilo tras una lesión. Sin embargo, la defensa granadina se mostró sólida y bien organizada, resistiendo los embates finales del conjunto canario.
Enric Gallego, delantero del Tenerife, también vio la tarjeta amarilla en los últimos compases por una entrada que el árbitro consideró temeraria. Esta acción reflejaba la desesperación del equipo local por conseguir el empate que le permitiera prolongar su participación en el torneo. No obstante, el Granada supo administrar su ventaja y cerrar los espacios, evitando que los tinerfeños crearan ocasiones claras de gol.
Al pitido final, el conjunto granadino celebró una victoria que le permite seguir adelante en la Copa del Rey. El 0-1 reflejaba la efectividad visitante frente a la falta de puntería local. El encuentro dejó sensaciones encontradas para ambos equipos: por un lado, la satisfacción granadina por superar una eliminatoria complicada; por el otro, la frustración tinerfeña por no haber materializado las ocasiones generadas durante los noventa minutos.
El análisis del partido pone de manifiesto la importancia de la efectividad en el fútbol. Mientras el Granada capitalizó una de sus pocas ocasiones claras, el Tenerife careció de la puntería necesaria para batir la meta rival. La estrategia defensiva del conjunto visitante resultó exitosa, neutralizando las armas ofensivas del equipo local y aprovechando los espacios dejados atrás. La clasificación granadina refuerza su presencia en una competición que aspira a disputar con ilusión y ambición.
La Copa del Rey continúa su curso con este resultado, que deja al Granada en el bombo de los siguientes enfrentamientos. La victoria en territorio canario demuestra la capacidad del equipo para competir lejos de su estadio y superar adversidades. El gol de Rubén Alcaraz pasará a la historia de esta eliminatoria como el momento decisivo que separó a ambos contendientes. El fútbol, una vez más, dejó claro que los detalles marcan la diferencia entre la continuidad y la eliminación.