El Celta de Vigo logró clasificarse para la siguiente ronda de la Copa del Rey tras un duelo memorable contra el Sant Andreu que se resolvió en una agonizante tanda de penaltis que alcanzó la histórica cifra de catorce lanzamientos por bando. El encuentro, celebrado en el campo del equipo barcelonés, mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último segundo y evidenció la magia del torneo del KO, donde los equipos modestos pueden plantar cara a los gigantes de Primera División.
El partido concluyó con un empate a cero goles en el tiempo reglamentario, resultado que obligó a disputar una prórroga igualmente intensa. Durante los noventa minutos iniciales, ambos conjuntos tuvieron sus oportunidades, pero la falta de acierto en los metros finales y la excelente actuación de los guardametas impidieron que el marcador se moviera. La tensión era palpable en cada acción, con un Sant Andreu bien organizado que complicó enormemente el juego de los vigueses.
En la prórroga, el guión no cambió sustancialmente. El Celta intentó imponer su superioridad técnica y física, pero se encontró con un rival que defendió con uñas y dientes su portería. La ocasión más clara llegó mediante un centro preciso de Mingueza que no encontró rematador, mientras que el Sant Andreu aprovechaba los espacios dejados atrás para generar peligro mediante contragolpes. La fatiga comenzaba a hacer mella en ambos planteles, y el temor a cometer un error fatal rondaba en cada intervención.
El momento decisivo llegó cuando el árbitro decretó la finalización de la prórroga sin goles, mandando el encuentro a la tanda de penaltis. Lo que vino a continuación pasará a la historia de la competición como una de las rondas de lanzamientos más largas y emocionantes de los últimos años. Los primeros disparos fueron impecables por ambas partes, con Alexis inaugurando la serie para el Sant Andreu y Mingueza respondiendo para el Celta. La igualdad se mantuvo durante las primeras cinco rondas, con goles de Borja Iglesias, Marcet, Iago Aspas, Blanco y Hugo Álvarez por parte del conjunto gallego, mientras que el Sant Andreu no fallaba gracias a las ejecuciones de Naranjo, Beltrán, Viña y Durán.
La tensión se incrementó cuando comenzaron las rondas de muerte súbita. Torices anotó para el Sant Andreu, pero Yoel respondió para el Celta. En el lanzamiento número trece, Serrano del Sant Andreu estrelló el balón en el larguero, lo que daba una ventaja crucial al Celta. Sin embargo, el conjunto vigués no pudo aprovechar la ocasión y la tanda continuó con más nervios y emoción.
Finalmente, tras catorce lanzamientos por cada equipo, el Celta logró la clasificación con un resultado global de 7-6 en la tanda de penaltis. La figura de Iago Aspas resultó fundamental, tanto por su liderazgo en el campo como por su acierto desde los once metros. Por su parte, Borja Iglesias también demostró su calidad en los momentos decisivos, anotando su penalti con la frialdad que le caracteriza.
El encuentro no estuvo exento de polémica. El defensa Carlos Domínguez vio la tarjeta roja en la prórroga tras una segunda amarilla que dejó al Celta con diez hombres durante los minutos finales. La decisión del colegiado generó protestas en el banquillo celeste, pero no impidió que el equipo de Rafael Benítez mantuviera la compostura y lograra el objetivo.
El Sant Andreu, por su parte, se marcha de la competición con la cabeza bien alta. El cuadro catalán, que milita en Tercera División, demostró que puede competir de tú a tú con los equipos de élite. Su entrenador diseñó un plan de juego perfecto que casi da la campanada, y sus jugadores cumplieron al pie de la letra. La afición local disfrutó de una noche mágica y vio cómo su equipo estuvo a un paso de eliminar a un rival de entidad.
El Celta de Vigo, a pesar de la clasificación, debe reflexionar sobre su rendimiento. Enfrentarse a un equipo de categoría inferior y necesitar de catorce penaltis para resolver el encuentro evidencia problemas en la efectividad ofensiva y en la gestión del partido. El técnico tendrá trabajo por delante para corregir errores y mejorar la puntería de sus delanteros, especialmente en partidos donde se espera un dominio claro.
La Copa del Rey vuelve a demostrar su encanto. Estos duelos entre equipos de diferentes categorías son los que le dan vida al torneo y generan pasión entre los aficionados. El Sant Andreu se rinde con honor, mientras que el Celta celebra una victoria que sabe a poco pero que le mantiene con vida en una competición que tanto ilusiona a la entidad gallega.
El sorteo de la siguiente ronda ya espera al conjunto vigués, que deberá mejorar sustancialmente si quiere seguir avanzando en un torneo donde cada partido es una batalla. Por ahora, la plantilla celeste puede disfrutar de la victoria, aunque con la certeza de que el rendimiento debe ser superior en los próximos compromisos. La noche del Sant Andreu quedará en la memoria de todos como un ejemplo de lucha, entrega y pasión por el fútbol.