El Samsung Galaxy Z TriFold no se limita a abrirse: se despliega con un gesto deliberado que convierte un terminal compacto en una experiencia visual inmersiva. Tras una década perfeccionando la tecnología plegable con modelos como el Galaxy Fold7, Samsung da un salto cualitativo con su creación más audaz: un dispositivo que se expande dos veces hasta alcanzar una diagonal de 10 pulgadas. En ese momento, el término "móvil" resulta insuficiente y "pantalla" adquiere una dimensión literalmente mayor. Una sola manipulación basta para comprender que no estamos ante una mera evolución, sino ante una categoría completamente nueva que desafía las convenciones del mercado.
La sensación de despliegue genera un impacto visual inmediato. En fracciones de segundo, lo que parecía un smartphone de élite se transforma en un lienzo expansivo que demanda toda la atención del usuario. Precisamente en esa transición entre lo portátil y lo cinematográfico reside su principal valor: la capacidad radical de mostrar contenido con una claridad, luminosidad e inmersión sin precedentes en el mercado telefónico. Los bordes casi inexistentes y la ausencia de notch maximizan la superficie útil, creando una experiencia sin interrupciones.
La experiencia no se limita a observar la pantalla; consiste en adentrarse en ella.
Lo más sorprendente del TriFold es cómo su doble sistema de plegado se integra de forma natural en una superficie continua. Las líneas de unión desaparecen cuando el contenido toma el control, y la tecnología Dynamic AMOLED 2X —complementada con refresco de 120 Hz y Vision Booster— confiere a series, películas, transmisiones en directo e imágenes fijas un contraste próximo al cinematográfico. Las diez pulgadas, una vez extendidas, no representan un mero logro técnico: implican un cambio de paradigma. YouTube adquiere una nueva dimensión. El visionado de películas se transforma. Hasta la acción más simple de desplaz por necesidad, sino una elección deliberada. Los colores son más vivos, los negros más, y Vision Booster—hacen que series, con una claridad sin interrupciones. La carga, con una nueva forma de la experiencia. Los colores son más viva, los negros más profundos y los detalles más nítidos gracias a la compatibilidad con HDR10+.
El verdadero logro técnico radica en que, a pesar de su expansión, el TriFold se retrae hasta formar un equipo delgado y sofisticado. Con solo 3,9 milímetros en su sección más fina, este grosor obliga a reconfigurar completamente el interior. Samsung ha rediseñado el mecanismo de bisagra, reforzado la estructura con Advanced Armor Aluminum, incorporado protección contra impactos y revestido el chasis con titanio para minimizar el desgaste diario. El sistema de bisagra de doble articulación soporta más de 200.000 pliegues sin perder tensión, garantizando cinco años de uso intensivo.
El resultado es un objeto que, cerrado, funciona como un smartphone de gama alta; abierto, supera en tamaño a una tablet compacta. Constituye un híbrido que no oculta su complejidad, pero sí la hace transparente para el usuario. El peso, distribuido de forma inteligente, no supera los 280 gramos, lo que lo hace manejable a pesar de sus capacidades.
La pantalla amplia no se limita al entretenimiento: redefine el concepto de multitarea. El TriFold opera como si fusionara tres smartphones de 6,5 pulgadas en una única superficie. Permite mantener múltiples aplicaciones activas sin sensación de saturación, reorganizar ventanas con fluidez, atender llamadas sin interrumpir el flujo de trabajo y retomar la tarea exacta donde se dejó, con la barra de tareas permanentemente visible. Todo el sistema parece diseñado para emular la naturalidad de un entorno de escritorio, pero en formato portátil. La función App Continuity garantiza que las aplicaciones se adapten instantáneamente al cambio de formato sin interrupciones.
El avance definitivo se materializa con la integración nativa de Samsung DeX. Por primera vez, un dispositivo móvil permite trabajar con cuatro aplicaciones simultáneas en pantalla completa, conectarse a un monitor externo sin necesidad de dock adicional y alternar entre interfaz móvil y escritorio con un simple gesto. La productividad ya no requiere compromisos. Los profesionales creativos pueden editar video en una ventana, revisar referencias en otra, mantener activa la comunicación por chat en una tercera y controlar el timeline en la cuarta, todo sin cambiar de dispositivo.
La cámara, por su parte, se ha reconfigurado para aprovechar el formato. El sistema triple de 200 megapíxeles con teleobjetivo periscópico y ultra gran angular utiliza la pantalla plegada como visor profesional, permitiendo encuadrar con precisión cinematográfica y editar en tiempo real con herramientas avanzadas. La flexibilidad del dispositivo permite posiciones de disparo únicas, convirtiéndolo en un estudio de creación portátil. El modo Flex permite usar el dispositivo semi-plegado como si fuera un ordenador portátil, con la parte inferior como teclado táctil y la superior como visor.
La batería de doble celda de 5.500 mAh con carga rápida de 65W garantiza una jornada completa de uso intensivo, mientras que el procesador Snapdragon 8 Gen 4 optimizado para dispositivos plegados gestiona la eficiencia energética sin sacrificar rendimiento. El sistema de refrigeración con vapor mejora el disipamiento térmico en un 40% respecto a generaciones anteriores, evitando el sobrecalentamiento durante tareas exigentes. La carga inalámbrica reversible permite alimentar otros dispositivos directamente desde el TriFold.
En el terreno del software, One UI 6.5 para dispositivos plegados introduce gestos específicos para el despliegue dual, atajos de teclado adaptados y una reprogramación completa de la experiencia táctil. Las aplicaciones principales ya se han optimizado para el formato, y el resto se escalan inteligentemente mediante tecnología de machine learning. El sistema operativo reconoce automáticamente el ángulo de apertura y adapta la interfaz en consecuencia, ofreciendo modos diferenciados para lectura, productividad y consumo multimedia.
El precio, situado en el segmento premium absoluto, refleja la revolución tecnológica que representa. No es un dispositivo para todos, sino una declaración de intenciones sobre hacia dónde evoluciona la movilidad. Samsung no solo ha creado un nuevo producto; ha establecido un nuevo estándar que competidores como Huawei y Xiaomi intentarán replicar en los próximos ciclos de producto.
Con el Galaxy Z TriFold, la pregunta ya no es si los smartphones plegables tienen futuro, sino cuántos pliegues necesitamos para alcanzarlo. La respuesta, al menos por ahora, es dos. Y ese doble despliegue abre más que un dispositivo: abre una nueva forma de entender la tecnología personal, donde la movilidad y la productividad coexisten sin fronteras.