La crisis inmobiliaria que atraviesa William Levy se ha convertido en un reflejo tangible de su reciente ruptura sentimental. A los 45 años, el actor cubano-americano continúa sin conseguir adquirente para la espectacular residencia que compartió durante dos décadas con Elizabeth Gutiérrez, situada en el exclusivo enclave de Southwest Ranches, Florida. La propiedad, que salió al mercado en julio de 2024 con un precio ambicioso de 9 millones de dólares, ha sufrido una drástica reducción que supera los 2,5 millones en tan solo cinco meses, situando su valor actual en 6,495 millones de dólares según información publicada por 'El Español'.
Esta significativa rebaja económica no ha logrado atraer a potenciales compradores, convirtiendo la transacción en un proceso más complejo de lo anticipado. La mansión, construida en 2020, representa el estilo de vida opulento que la pareja disfrutó durante sus años juntos, pero ahora se ha transformado en un símbolo involuntario de su desunión. La decisión de vender la vivienda no fue inmediata, ya que Levy inicialmente mostró resistencia a desprenderse de un activo que consideraba patrimonial para su descendencia.
La propiedad supera los 750 metros cuadrados construidos y se distribuye estratégicamente en dos plantas, diseñadas para maximizar el confort y el lujo. La planta baja alberga un imponente salón principal que conecta fluidamente con una cocina de alta gama equipada con acabados de última generación. Este nivel incluye además un despacho privado, un gimnasio completamente equipado y una sala de entretenimiento digital que el actor dedicaba específicamente a los videojuegos, con acceso directo al exterior. La planta superior concentra las zonas de descanso, con seis dormitorios y siete baños, además de un segundo salón con salida a una terraza panorámica y una sala de cine privada para proyecciones exclusivas.
El exterior de la finca constituye uno de sus principales atractivos comerciales. Un jardín extenso y meticulosamente ajardinado rodea la construcción, creando un oasis de privacidad en una de las comunidades más codiciadas del sur de Florida. Las instalaciones incluyen una piscina de generosas dimensiones, un solárium para el relax, una pista de baloncesto reglamentaria y amplias zonas verdes preparadas para entrenamientos al aire libre. Esta combinación de lujo y funcionalidad ha atraído a figuras internacionales del calibre de Gisele Bündchen, quienes han elegido esta misma área para establecer su residencia, lo que demuestra el prestigio de la ubicación.
El contexto personal que rodea esta venta añade complejidad emocional al proceso comercial. La ruptura definitiva entre Levy y Gutiérrez se materializó en abril de 2024, poniendo fin a una relación de veinte años caracterizada por constantes idas y venidas, reconciliaciones y crisis públicas. Los rumores de infidelidad comenzaron a circular poco después del nacimiento de su primer hijo, creando una dinámica de desconfianza que persistió durante años. La separación final se produjo en un clima especialmente tenso, con múltiples incidentes que requirieron la intervención de agentes policiales en la propiedad entre octubre de 2023 y marzo de 2024.
Según reveló el programa de Univisión 'El Gordo y La Flaca', el actor se mostró reacio a vender la propiedad porque su deseo principal era preservarla como legado para Christopher y Kailey, sus dos hijos fruto de la relación. Sin embargo, la imposibilidad de alcanzar un acuerdo económico y patrimonial con su expareja derivó en la inevitable decisión de ponerla en el mercado inmobiliario. La tensión vivida en los meses previos a la separación, con discusiones, acusaciones mutuas y una convivencia rota, desembocó en la salida de ambos de la vivienda y su posterior venta.
El mercado inmobiliario de lujo en Florida, particularmente en áreas como Southwest Ranches, ha mostrado cierta resistencia en los últimos meses, lo que podría explicar la falta de interés inicial. Las propiedades de este calibre requieren compradores con capacidad financiera específica y disposición a invertir en un segmento que, aunque exclusivo, no está exento de fluctuaciones económicas. La rebaja de más de 2,5 millones representa una estrategia agresiva para acelerar la venta, aunque también podría interpretarse como una señal de urgencia por parte del vendedor.
La situación legal del divorcio continúa en desarrollo, y la venta de este activo inmobiliario constituye uno de los puntos más complejos del acuerdo patrimonial. La mansión, que debería haber sido un refugio familiar, se ha convertido en un elemento negociable en medio de una separación mediática. Cada reducción de precio no solo representa una pérdida económica potencial, sino que también refuerza la narrativa de una ruptura que no ha sido sencilla ni amistosa.
El actor, conocido por sus roles en telenovelas y proyectos cinematográficos internacionales, ha mantenido una postura discreta respecto a los detalles de la separación, limitándose a comunicados oficiales y evitando declaraciones explosivas. Su carrera profesional, sin embargo, no parece verse afectada por esta situación personal, ya que continúa con compromisos laborales establecidos. La gestión de este activo inmobiliario se ha convertido en una prioridad paralela a sus obligaciones profesionales.
El futuro de esta propiedad sigue siendo incierto. La combinación de un precio ajustado, una ubicación privilegiada y características de lujo debería, en teoría, atraer a compradores rápidamente. Sin embargo, la publicidad mediática que rodea la venta, vinculada a una ruptura de alto perfil, podría estar influyendo en la percepción del mercado. Los posibles adquirentes, además de valorar la inversión, consideran el historial de la propiedad, y en este caso, la narrativa no es precisamente neutral.
Mientras tanto, Levy y Gutiérrez deben continuar negociando los términos finales de su separación, donde la liquidación de este inmueble será un componente esencial. La mansión de Southwest Ranches, testigo silencioso de dos décadas de historia familiar, espera un nuevo capítulo que le permita desvincularse de la controversia que la rodea. Hasta entonces, seguirá en el mercado como un recordatorio de que, incluso en el mundo del espectáculo, los finales complicados tienen consecuencias tangibles y costosas.