Polémica arbitral: ¿Está justificado el malestar del Real Madrid?

Analizamos el debate sobre las decisiones arbitrales tras el penalti no señalado a Rodrygo y las reacciones en el mundo del fútbol

La polémica vuelve a rodear al Real Madrid. Esta vez, el foco está puesto en una jugada concreta: un posible penalti sobre Rodrygo Goes que el colegiado Bengoetxea no señaló en el último compromiso liguero. La decisión ha reavivado un debate recurrente en el panorama futbolístico español: ¿tiene fundamento la percepción de que el conjunto blanco es sistemáticamente perjudicado por los árbitros?

El entrenador Xabi Alonso, en rueda de prensa, lanzó un mensaje que muchos interpretaron como una defensa implícita de la postura madridista. Sus palabras sobre "intensidades" en las faltas no tardaron en generar reacciones encontradas. Para algunos, evidenciaban la complejidad de aplicar un reglamento que, en teoría, debería ser igual para todos. Para otros, representaban una justificación más en la cultura de la queja que, según críticos, caracteriza al club de la capital.

El argumento de la persecución arbitral

Entre los seguidores del Real Madrid, la sensación de desventaja es palpable. Numerosos aficionados argumentan que, al menos en los últimos quince años, el equipo ha sufrido decisiones arbitrables que han influido negativamente en su rendimiento. No se trata únicamente de penaltis no pitados, sino de un patrón más amplio: faltas sancionadas con tarjeta amarilla cuando en situaciones similares el rival no ve ni siquiera la cartulina.

Un lector de AS resume esta postura: "En los partidos arbitrados por Bengoetxea, el Real Madrid siempre ha salido perjudicado en su gran mayoría. Luego, si el Real Madrid es perjudicado, sí es perjudicado gravemente". Esta percepción de parcialidad en ciertos colegiados alimenta la teoría de un sesgo sistemático.

El VAR, lejos de calmar los ánimos, se ha convertido en otro foco de discordia. La pregunta es obligada: ¿por qué el árbitro de video no interviene en jugadas como la de Rodrygo? "Debería de llamar el VAR al árbitro en esa jugada y que juzgue el que manda en el campo, que parece que sólo llaman cuando se equivocan", señala otro seguidor. La sensación es que la tecnología, diseñada para corregir errores evidentes, se aplica de forma selectiva.

La crítica a la cultura de la queja

No todos comparten esta visión. Una corriente de opinión contrapone que el Real Madrid es el único equipo que atribuye sistemáticamente sus malos resultados a errores arbitrales, mientras silencia aquellas decisiones que le favorecen. "La imagen que da el Madrid quejándose de los árbitros es lamentable, solo se quejan cuando les interesa, no les he visto quejándose del gol que le validaron previa falta la semana pasada", apunta un lector crítico.

Este grupo recuerda que el club blanco también se ha beneficiado de decisiones polémicas. La doble vara de medir sería, según ellos, evidente: "Los mismos que defienden que no hay penalti sobre Lamine contra el Alavés se rasgan las vestiduras con el de Rodrygo… y así cada semana, llorar por llorar".

El argumento central es que el fútbol está lleno de errores humanos que afectan a todos por igual. Centrar el debate únicamente en los supuestos perjuicios propios distorsiona la realidad y genera una narrativa de victimismo que, a la larga, perjudica la institución.

El análisis objetivo vs. la percepción emocional

Intentar objetivar la polémica es complejo. Quienes defienden la tesis del perjuicio aseguran tener datos que la respaldan: "Repasando objetivamente los datos, en lo que llevamos de Liga ha sido perjudicado en varios partidos. No hablo de percepciones personales sino de datos objetivos". Sin embargo, estos "datos" rara vez se presentan de forma pública y verificable.

La subjetividad es inevitable. Cada aficionado ve el partido con los colores de su equipo. Una entrada que para unos es tarjeta amarilla, para otros es jugada a balón dividido. Un penalti que unos consideran claro, otros lo ven como contacto mínimo dentro del área.

La clave está en el reglamento. Como apunta un seguidor: "A mí me hace gracia lo de las intensidades. Una zancadilla en el área es penalti sí o sí, independientemente de la intensidad". La normativa es clara, pero su interpretación deja margen al criterio arbitral. Y ese margen es donde nace la controversia.

El contexto deportivo importa

Más allá de la polémica arbitral, hay un consenso generalizado: el rendimiento del Real Madrid en el campo no ha sido el esperado. "El penalti a Rodrygo es clarísimo. Ahora bien, el partido del Real Madrid fue lamentable una vez más", reconoce un lector. La crítica al juego del equipo es transversal.

Esto introduce un matiz importante: ¿hasta qué punto las quejas arbitrales sirven como cortina de humo para distraer de problemas deportivos reales? Cuando el juego no fluye, cuando las ocasiones no llegan, cuando la defensa falla, es más fácil culpar al árbitro que asumir las propias carencias.

El debate más allá del Madrid

La polémica trasciende al Real Madrid. Es un reflejo de la salud del arbitraje español en general. Los errores, reales o percibidos, erosionan la credibilidad del sistema. El VAR, lejos de ser la solución definitiva, ha introducido nuevas dudas sobre su uso correcto.

La comparación con otras ligas es inevitable. En la Premier League, por ejemplo, el VAR se aplica con criterios diferentes. En Italia, las polémicas también existen, pero la percepción de parcialidad hacia un club concreto es menor.

Conclusiones: un debate sin fin

La polémica arbitral en torno al Real Madrid no tiene visos de resolverse. Es un ciclo que se repite cada vez que surge una decisión polémica. Las posturas están tan enfrentadas que el diálogo resulta casi imposible.

Lo cierto es que el arbitraje es humano y, por tanto, imperfecto. Los errores existen y afectan a todos. Lo que distingue al Real Madrid es la capacidad de convertir cada decisión en un debate de estado, algo que pocos clubes consiguen.

Para el aficionado neutral, el consejo es desentenderse del ruido y centrarse en el fútbol. Para el madridista, la reivindicación de supuestos perjuicios es una forma de defender su escudo. Para el crítico, es una manifestación de un victimismo institucionalizado.

Mientras tanto, el fútbol continúa. Y con él, las polémicas. Porque al final, el debate arbitral es también parte del espectáculo. Aunque quizás no debería serlo.

Referencias