El Gran Derbi sevillano dejó este fin de semana un sabor amargo para la afición nervionense y un festín para los seguidores del Real Betis. El conjunto verdiblanco se impuso por 0-2 en el mítico estadio Ramón Sánchez-Pizjuán en un duelo donde la efectividad, el orden táctico y la capacidad de aprovechar los errores rivales marcaron la diferencia. La figura indiscutible fue Pablo Fornals, autor de un gol que desatascó un encuentro complejo y que demostró una vez más su calidad en los momentos decisivos.
El partido, correspondiente a una nueva jornada de LaLiga EA Sports, comenzó con la intensidad propia de un derbi de esta magnitud. Ambos equipos salieron al césped conscientes de que más allá de los tres puntos en juego, estaba en liza el orgullo de toda una ciudad. El Sevilla, con el apoyo de su grada, intentó imponer su ritmo desde el inicio, pero pronto se encontró con un Betis bien plantado en el terreno de juego, dispuesto a esperar su momento.
Una primera parte de tanteo y precaución
Los primeros cuarenta y cinco minutos transcurrieron sin demasiadas ocasiones claras, con un dominio territorial alterno y un juego trabado en el centro del campo. El miedo al error, tan común en estos encuentros, pesó más que la ambición por el riesgo. Los defensas de ambos conjuntos se mostraron sólidos, los medios se anulaban mutuamente y los delanteros apenas contaron con espacios para crear peligro.
El Betis, bajo las órdenes de Manuel Pellegrini, mostró una organización defensiva impecable, cerrando los espacios por donde el Sevilla intentaba generar su fútbol. Por su parte, el conjunto local, dirigido por García Pimienta, buscaba la profundidad por las bandas, pero se topó una y otra vez con un rival bien posicionado que neutralizó cualquier intentona ofensiva.
El público del Sánchez-Pizjuán animaba sin descanso, consciente de que el derbi exigía su máximo apoyo, pero el fútbol, en esta primera mitad, no respondía a las expectativas de emoción. El 0-0 al descanso era un reflejo fiel de lo visto sobre el terreno de juego: equilibrio, respeto mutuo y pocas ocasiones de gol.
La segunda mitad: el despertar verdiblanco
Tras el paso por los vestuarios, el guion del encuentro cambió radicalmente. El Betis salió con otra actitud, más agresivo en la presión y más decidido a llevar la iniciativa. El Sevilla, por su parte, pareció perder la compostura que había mantenido en la primera parte, y un error en la salida de balón le costaría caro.
Fue precisamente de un fallo en la construcción desde atrás del conjunto nervionense que nació el primer gol del encuentro. Los hombres de Pellegrini no perdonaron. Un robo en zona peligrosa, una combinación rápida y la pelota llegó a los pies de Pablo Fornals, quien con un disparo de clase y colocación superó al portero local, inaugurando el marcador y desatando la euforia en la grada visitante.
El gol dejó visiblemente tocado al Sevilla, que intentó reaccionar pero se encontró con un Betis crecido y convencido de su superioridad. Los minutos siguientes fueron de dominio verdiblanco, con un conjunto visitante que administraba el balón con criterio y que buscaba el segundo tanto que sentenciara el duelo.
El punto culminante y los incidentes
El segundo gol del Betis llegó en una jugada a balón parado, uno de los aspectos que el equipo de Pellegrini había trabajado con mimo durante la semana. Un saque de esquina, una mala cobertura defensiva del Sevilla y el 0-2 se hizo realidad, dejando prácticamente sentenciado el derbi a falta de bastante tiempo por delante.
La situación se complicó aún más para el conjunto local cuando Isaac Romero vio la cartulina roja por una entrada dura, dejando a su equipo con diez hombres. La expulsión fue el punto de inflexión emocional del encuentro, y cuando parecía que el partido entraba en su fase final, ocurrió algo inesperado.
El árbitro decidió suspender el partido durante trece minutos por incidentes en la grada. Los jugadores de ambos equipos se quedaron en el césped, realizando ejercicios de calentamiento mientras la seguridad actuaba en las gradas. La situación, calificada por muchos como surrealista, cortó el ritmo del juego y enfrió un encuentro que ya había perdido intensidad tras la expulsión y el segundo gol.
Tras la reanudación, Pellegrini aprovechó para realizar un triple cambio: entraron Ricardo, Chimy y Riquelme por Ruibal, Cucho y el ya mencionado Fornals, autor del gol que había desatascado el derbi. Los minutos finales transcurrieron sin demasiada historia, con un Sevilla que intentó maquillar el resultado pero sin la efectividad necesaria para ello.
Las notas de los protagonistas
El rendimiento individual también dejó titulares. En el bando del Sevilla, la actuación de Carmona y Peque fue destacada, aunque insuficiente para evitar la derrota. Ambos jugadores mostraron entrega y calidad en momentos puntuales, pero el conjunto en general careció de la solidez necesaria para competir con un Betis que se mostró superior en la segunda mitad.
Por parte del Betis, la figura de Pablo Fornals fue indiscutible, pero también hubo que destacar la labor de Isco y Antony, quienes delegaron en el exjugador del West Ham la responsabilidad ofensiva. La combinación entre estos tres futbolistas resultó letal para una defensa sevillista que no supo contener sus desmarques ni sus combinaciones en espacios reducidos.
Conclusiones de El Gran Derbi
El Sevilla 0-2 Betis refleja una victoria merecida del conjunto verdiblanco, que supo leer mejor las necesidades del encuentro y que tuvo la capacidad de castigar los errores de su rival. La suspensión, la expulsión y los cambios tácticos marcaron un derbi atípico, pero al final, los tres puntos viajaron al Heliópolis.
Para el Sevilla, la derrota supone un revés importante en su objetivo de escalar posiciones en LaLiga. El equipo de García Pimienta deberá analizar los fallos defensivos y la falta de efectividad ofensiva que le condenaron en un partido tan trascendental. La expulsión de Isaac Romero, además, deja un problema de disciplina que el cuerpo técnico deberá resolver de inmediato.
El Betis, por su parte, se lleva no solo los tres puntos, sino también la moral alta de haber ganado en casa de su eterno rival. La victoria refuerza la confianza en el proyecto de Pellegrini y deja claro que el equipo tiene argumentos suficientes para pelear por los objetivos marcados al inicio de la temporada. El derbi se queda en Heliópolis, y la ciudad de Sevilla ya piensa en el próximo enfrentamiento entre estos dos gigantes del fútbol español.