El Betis conquista Nervión: victoria 0-2 en el derbi sevillano

Los verdiblancos se impusieron en el Sánchez-Pizjuán con goles de Fornals y Altimira, aprovechando la expulsión de Isaac Romero y los incidentes en la grada

El derbi sevillano de la jornada 14 de LaLiga EA Sports dejó un sabor amargo en Nervión y una dulce sensación en las filas béticas. El Real Betis logró una victoria contundente por 0-2 en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, un triunfo que sienta a los verdiblancos en la quinta posición de la tabla con 24 puntos, consolidando sus aspiraciones europeas. El encuentro, que transcurrió con cierta cautela en sus primeros compases, estalló en la segunda mitad con una actuación memorable de Pablo Fornals, autor del primer tanto y asistente en el segundo.

Desde el pitido inicial, el Sevilla FC intentó imponer el ritmo ante su afición, buscando inyectar intensidad y aprovechar el factor casa. Los nervionenses salieron con la intención de presionar alto, pero pronto se encontraron con un Betis ordenado, que prefería construir sus jugadas con paciencia desde la retaguardia. Los primeros minutos transcurrieron sin ocasiones claras, con ambos equipos estudiándose mutuamente, conscientes de la trascendencia del duelo.

La primera aproximación verdaderamente peligrosa llegó en el minuto 32, cuando el centrocampista Sow recibió el balón en la frontal del área bética. El jugador sevillista armó un disparo seco y preciso que parecía dirigirse hacia la escuadra, pero el esférico se elevó ligeramente y acabó desviándose por encima del larguero. Fue un aviso serio que hizo reaccionar al conjunto visitante, que apenas unos instantes después respondió con una ocasión clarísima. El extremo Abde se filtró entre la defensa local y se plantó solo ante el portero Vlachodimos. El guardameta griego, con una intervención felina y rápida, desvió el balón evitando el gol con una mano salvadora que mantenía el empate a cero.

El resto de la primera mitaje se desarrolló sin mayores sobresaltos. Ambos equipos mostraban respeto mutuo, conscientes de que un error podría resultar fatal. El Betis seguía tejiendo su fútbol combinativo, mientras que el Sevilla buscaba espacios para la contra. Al descanso, el marcador reflejaba un justo empate sin goles, pero la sensación era que el partido estaba a punto de romperse.

Y así fue. La segunda parte comenzó con un ritmo más vertiginoso y, en el minuto 54, llegó la jugada que cambió el signo del encuentro. Mendy, defensor sevillista, recibió el balón en una zona comprometida y, en un instante de distracción, vio cómo Pablo Fornals le arrebató el esférico con una presión inteligente. Lo que siguió fue una demostración de clase y sangre fría. Fornals inició una carrera en solitario, sorteando a tres rivales con una combinación de regates y cambios de ritmo que dejó estáticos a los defensas locales. Cuando llegó a la frontal, el centrocampista catalán definió con un disparo raso y cruzado que se coló junto al palo, lejos del alcance de Vlachodimos. El 0-1 cayó como un jarro de agua fría en Nervión.

El gol desestabilizó por completo al Sevilla, que perdió la compostura y el orden táctico. El Betis, olfateando la sangre, se creció y comenzó a dominar el encuentro con autoridad. Los de Pellegrini manejaban el balón con soltura, mientras los nervionenses se mostraban imprecisos y nerviosos. La presión visitante dio sus frutos en el minuto 68, cuando el equipo verdiblanco ejecutó un saque de esquina. Fornals, una vez más protagonista, sirvió un balón medido al segundo palo, donde apareció completamente solo Altimira. El centrocampista, con un remate potente y colocado, fusiló la portería de Odysseas, estableciendo el 0-2 que prácticamente sentenciaba el duelo.

La situación se complicó aún más para el Sevilla cuando, en una acción aislada, Isaac Romero vio la tarjeta roja directa. El delantero se levantó de una entrada y, en un gesto de frustración, propinó una patada a Valentín Gómez. El árbitro Munuera Montero no dudó en expulsarle, dejando a su equipo con diez hombres y sin opciones de remontada. La tensión se palpaba en el ambiente y, cuando el encuentro agonizaba, la grada perdió los nervios. Varios espectadores lanzaron objetos al terreno de juego, lo que obligó al colegiado a ordenar el abandono temporal del campo.

Sin embargo, los jugadores, conscientes de la gravedad de la situación, decidieron permanecer en el césped, dialogando entre ellos y con los cuerpos técnicos sobre la inusual circunstancia. Tras unos minutos de suspensión, el partido se reanudó sin mayores incidentes. El Betis administró cómodamente el resultado hasta el pitido final, celebrando una victoria que sabe a gloria en su eterna rivalidad.

Con este triunfo, el Real Betis demuestra su solidez en los partidos complicados y refuerza su candidatura a puestos europeos. Por su parte, el Sevilla deberá reflexionar sobre su irregularidad y los problemas de disciplina que lastraron sus opciones en un duelo tan trascendental.

Referencias