Sonsoles Ónega estrena 'Las hijas de la criada': de la novela a Atresplayer

La autora del Premio Planeta vive la adaptación de su obra con humildad y emoción contagiosa ante el estreno del 30 de noviembre

Sonsoles Ónega vive estos días una experiencia que pocos autores conocen: ver cómo su obra literaria cobra vida en pantalla. La presentadora, conocida por su dominio de las tardes televisivas, dio un giro a su carrera en noviembre de 2023 con 'Las hijas de la criada', novela que la catapultó al Olimpio de las letras españolas al ganar el Premio Planeta. La obra narra el destino de dos niñas intercambiadas al nacer en la Galicia rural de principios del siglo XX, resonando por explorar temas como identidad, pobreza y lucha por el reconocimiento.

Lo que comenzó como proyecto literario ambientado en una Galicia que ya no existe y en una Cuba colonial desaparecida, ha evolucionado hasta convertirse en una de las apuestas más sólidas de Atresmedia. La serie, que ve la luz este domingo 30 de noviembre en Atresplayer, llega de la mano de un elenco de lujo encabezado por Verónica Sánchez, Carlota Baró y Alain Hernández, quienes dan vida a personajes que ya han conquistado el corazón de miles de lectores.

La fecha escogida para el estreno no es arbitraria. Coincide precisamente con el cumpleaños de la autora, un detalle que convierte la jornada en una celebración doble. Sin embargo, pese al éxito cosechado, Ónega se muestra sorprendentemente modesta. "Me siento como una impostora", confiesa durante una conversación en la que repasamos los detalles de esta adaptación que tanto expectación ha generado. Esta humildad contrasta con el éxito arrollador de la novela, que se ha convertido en uno de los títulos más vendidos del año pasado.

Los nervios, una emoción contagiosa. La tranquilidad inicial de la periodista se vio alterada cuando compartió momentos con el equipo actoral. "Estaba bastante serena hasta que ayer me reuní con Verónica Sánchez y Carlota Baró. Las vi nerviosas y pensé: 'Dios mío, me vais a contagiar'. Soy muy receptiva a las emociones ajenas", reconoce entre risas. Esa permeabilidad emocional, que tanto la caracteriza en su faceta comunicadora, se ha convertido ahora en su principal debilidad ante un estreno que considera crucial para su carrera como escritora.

La expectativa no es baladí. La ficción promete captar la esencia de la novela mientras introduce los giros necesarios para seducir al público seriéfilo. Ónega, que aún no ha visionado los dos últimos capítulos, se muestra "fascinada" con lo visto hasta el momento. "Es una superproducción con numerosos giros argumentales. Algunos respetan fielmente la novela; otros son creaciones exclusivas para la serie", explica con entusiasmo. La autora admite que ha disfrutado enormemente del proceso de descubrimiento, viendo cómo sus personajes adquirían dimensiones nuevas bajo la interpretación de los actores.

La libertad creativa, una elección sabia. Uno de los aspectos más destacados de este proceso ha sido la distancia deliberada que la autora mantuvo respecto al rodaje. "No entiendo de adaptaciones audiovisuales, así que no me quedó otra opción que entregar las riendas al equipo y aprender de su expertise", argumenta con rotundidad. Su visita al set de grabación se limitó a una única jornada, una decisión que demuestra su confianza en el equipo creativo y su respeto por las dinámicas profesionales del medio.

Esta postura, lejos de ser una renuncia, revela un profundo respeto por la naturaleza distinta de cada medio. "Las herramientas de un guionista no son las de un novelista. Cada disciplina tiene sus propias reglas y exigencias. He sido consciente de que debía ser generosa y comprensiva con el trabajo ajeno", reflexiona. La autora enfatiza que la adaptación requiere una mirada fresca, capaz de reinterpretar la historia para un formato visual sin perder su esencia narrativa.

La adaptación televisiva ha incorporado elementos que no existen en la versión literaria, un movimiento estratégico para mantener el ritmo y la tensión narrativa que el formato episódico demanda. "Son decisiones necesarias para atrapar al espectador moderno, acostumbrado a historias con dinámicas diferentes a las de la lectura", justifica Ónega, quien no duda en defender estas modificaciones como enriquecedoras. La autora comprende que la televisión necesita cliffhangers, subtramas adicionales y un ritmo más acelerado que la prosa literaria.

De la pluma a la cámara. El viaje desde la concepción original hasta la materialización en pantalla ha sido vertiginoso. En apenas dos años, la historia de esas dos niñas intercambiadas en una Galicia rural ha pasado de ser un manuscrito a convertirse en una producción de primer nivel. Este proceso de metamorfosis no ha sido exento de aprendizajes para la autora, acostumbrada al lenguaje periodístico pero neófita en el terreno de las adaptaciones literarias.

"Supervisar y poco más" ha sido su mantra durante este período. Una frase que, si bien puede sonar a modestia excesiva, esconde la realidad de un trabajo de tutela inteligente, donde la voz original se respeta sin coartar la creatividad de los nuevos artífices. Ese equilibrio, tan difícil de alcanzar en el mundo de las adaptaciones, parece haberse logrado gracias a la sensatez de Ónega y la profesionalidad del equipo de Atresmedia, que ha sabido captar la atmósfera de la época con precisión milimétrica.

El legado de una historia universal. Más allá de los tecnicismos y los procesos creativos, lo que realmente importa es la historia en sí. La novela, que ya ha conquistado a miles de lectores, narra el destino entrelazado de dos jóvenes en un contexto histórico convulso. La pobreza, la identidad y la lucha por el reconocimiento son temas que atraviesan toda la trama, convirtiéndola en un relato universal y atemporal que trasciende su marco geográfico y temporal.

La Galicia de principios del siglo XX, con su ruralidad y sus contrastes sociales, se convierte en el escenario perfecto para explorar estas dinámicas. La Cuba de la época, por su parte, aporta una dimensión exótica y lejana que enriquece la narrativa. Esta dualidad geográfica y temporal es uno de los activos más valiosos de la obra, y la serie ha sabido preservarla con mimo, recreando escenarios con un detalle que transporta al espectador a esa época.

Una nueva dimensión para la televisión española. La apuesta de Atresmedia por "Las hijas de la criada" refleja una tendencia creciente en el panorama audiovisual nacional: la búsqueda de historias con raíces literarias sólidas que puedan competir en calidad con las producciones internacionales. La serie se suma a un catálogo de ficciones históricas que están redefiniendo el estándar del género en España, siguiendo el éxito de otras adaptaciones de novelas premiadas.

Para Ónega, este reconocimiento supone un nuevo capítulo en una carrera ya de por sí exitosa. Desde sus inicios como cronista parlamentaria hasta convertirse en un referente de las tardes televisivas, la periodista ha demostrado una versatilidad poco común. Ahora, con este salto a la ficción dramática, consolida su status como figura polifacética del panorama cultural español, capaz de transitar entre géneros y formatos con naturalidad.

La mirada hacia el futuro. A medida que se acerca el estreno, la expectativa crece tanto entre los fans de la novela como entre los amantes del género histórico. La promesa de una producción cuidada, con un elenco de primer nivel y una historia poderosa, sitúa a "Las hijas de la criada" como una de las series más esperadas del año, con potencial para convertirse en fenómeno de masas.

Sonsoles Ónega, mientras tanto, continúa con su particular ritual previo al estreno. Visionar esos dos capítulos pendientes, contener la ansiedad contagiosa de las actrices y mantener la humildad de quien sabe que, una vez entregada la obra, esta adquiere vida propia. "Lo que he hecho es supervisar y aprender. El mérito es del equipo que ha sabido dar forma a algo que yo solo podía imaginar con palabras", reitera con genuina modestia.

En un mundo donde las adaptaciones a menudo generan polémica entre los lectores fieles, la actitud de Ónega representa un ejemplo de sabiduría creativa. Reconocer las limitaciones de cada formato, confiar en los profesionales y celebrar las diferencias como riqueza en lugar de traición. Esa es, quizás, la lección más valiosa que deja este proceso para otros autores que sueñan con ver sus obras adaptadas.

Este domingo, cuando los créditos comiencen en Atresplayer, miles de espectadores sumergirán en una historia que nació de la pluma de una periodista que decidió soñar despierta. Mientras, Sonsoles Ónega celebrará su cumpleaños de la mejor manera: viendo cómo sus palabras se transforman en imágenes, en emociones, en una nueva forma de contar una historia poderosa en su formato original. Una doble celebración que marca un antes y un después en su trayectoria.

Referencias