La fase de grupos de la Champions League 2025-26 ha alcanzado su ecuador decisivo. Tras cinco jornadas disputadas y tan solo tres pendientes, el panorama comienza a definirse con mayor nitidez. Los equipos ya no tienen margen de error y cada punto se convierte en oro para asegurar el pasaporte a los octavos de final. Este nuevo formato de liga, que ha sustituido al tradicional sistema de grupos, ha demostrado generar aún más emoción e imprevisibilidad.
En este contexto, el Arsenal ha emergido como el gran dominador de la competición. El conjunto londinense no solo lidera con autoridad, sino que se ha convertido en el único equipo con pleno de victorias tras la derrota del Inter de Milán ante el Atlético de Madrid. Esta condición le ha valido el privilegio de ser el primer clasificado matemáticamente para la fase de eliminación directa, un hito que refuerza su condición de serio aspirante al título. La solidez defensiva combinada con un ataque letal ha sido la receta del éxito de los gunners.
La batalla por la supremacía europea parecía tener al Bayern Munich como principal rival de los gunners, pero el rendimiento impecable del conjunto inglés le ha otorgado una ventaja psicológica considerable. La regularidad demostrada por el Arsenal en estas primeras cinco jornadas establece un nuevo estándar de excelencia en la máxima competición continental. Los bávaros, a pesar de su potencial, no han podido mantener el ritmo frenético impuesto por el líder.
Por el contrario, la situación del Liverpool genera serias preocupaciones en Merseyside. La derrota contundente en Anfield ante el PSV Eindhoven ha desatado todas las alarmas en el seno de la entidad red. Lo que comenzó como una racha negativa se ha transformado en una auténtica crisis de resultados que pone en jaque la continuidad del equipo en la competición. La imagen ofrecida por los de Jürgen Klopp dista mucho de la que les ha hecho campeones en temporadas anteriores. La presión sobre el técnico alemán aumenta con cada resultado adverso.
El Barcelona tampoco atraviesa su mejor momento. La paliza encajada en Stamford Bridge ante el Chelsea (3-0) ha puesto de manifiesto las carencias defensivas y la falta de ideas del equipo culé. La derrota no solo supone un golpe moral importante, sino que complica seriamente sus opciones de clasificación para la siguiente ronda. El conjunto azulgrana necesita una reacción urgente si quiere evitar una temprana eliminación que sería considerada un fracaso histórico. Las dudas sobre el proyecto deportivo de Xavi Hernández se multiplican.
Precisamente, el Chelsea ha sido uno de los grandes beneficiados de esta jornada. La contundente victoria ante el Barcelona no solo les aporta tres puntos vitales, sino que les permite escalar posiciones en la clasificación moral de la competición. El rendimiento del equipo londinense demuestra que, cuando encuentra su ritmo, puede competir con los mejores equipos del continente. La juventud de su plantilla comienza a dar frutos en el escenario más exigente.
El Manchester City, por su parte, ha generado debate por su enfoque ante el Bayer Leverkusen. La decisión de Guardiola de alinear un once alternativo en el Etihad Stadium podría salirle caro. Aunque la rotación es comprensible en una temporada tan cargada de compromisos, menospreciar a un rival alemán siempre conlleva riesgos. Los citizens deberán ahora luchar para no pagar las consecuencias de esa elección en las jornadas decisivas. La derrota inesperada ha reabierto el debate sobre la gestión de plantilla en competiciones múltiples.
Entre las grandes decepciones de esta edición destaca el Ajax. El club neerlandés, con su rica historia en competiciones europeas, ha firmado un registro de cero puntos en cinco encuentros. Aunque matemáticamente aún no está eliminado, la realidad es que su continuidad en la Champions es una quimera. La derrota por 2-0 ante el Benfica, otro equipo en horas bajas, confirma que los problemas del conjunto de Ámsterdam son estructurales y difíciles de solucionar a corto plazo. La crisis institucional del club se refleja en el terreno de juego.
La situación del Ajax resulta particularmente dolorosa para los amantes del fútbol que recuerdan su legado en la Copa de Europa. La institución que brilló bajo la dirección de Johan Cruyff parece ahora completamente desdibujada en el mapa continental, sin rumbo ni identidad en un torneo que dominaron en múltiples ocasiones. La comparación entre el Ajax de los años 70 y el actual resulta demoledora.
En el otro extremo del continente, el fútbol kazajo también tiene su representación en esta edición. El Kairat protagonizó un duelo vibrante ante el Copenhague, donde el joven Dastan Satpaev, promesa que ya ha firmado por el Chelsea, anotó un gol que ilusionó a su afición. Sin embargo, los dos tantos encajados en los últimos diez minutos dejaron a los kazajos con las manos vacías (3-2). Aunque su sueño de estar entre los 24 mejores parece irrealizable, el objetivo de lograr su primera victoria histórica en la fase de liga sigue vigente. Los partidos ante Olympiacos o Club Brugge en el Estadio Central se presentan como finales anticipadas.
El Bodø/Glimt noruego, por su parte, merece una mención especial. A pesar de contar con recursos mucho más limitados que los gigantes del continente, el conjunto de Kjetil Knutsen ha demostrado una competitividad admirable. Su estilo de juego ofensivo y valiente les ha valido el respeto de rivales y expertos, convirtiéndoles en el cencerro de esta edición del torneo. La capacidad de los escandinavos para competir de tú a tú con presupuestos multimillonarios es una lección de humildad y trabajo.
A medida que se acercan las jornadas finales, la tensión aumenta exponencialmente. Los equipos que aún no han asegurado su clasificación deberán jugarse el todo por el todo en cada partido. La diferencia entre pasar a octavos o quedar eliminado puede depender de un solo gol, una tarjeta o un error arbitral. La presión psicológica será un factor determinante.
Los favoritos tendrán que demostrar su jerarquía, mientras que los aspirantes buscarán la sorpresa que les catapulte a la gloria. La Champions League, en su nueva fase de liga, ha demostrado ser tan impredecible como emocionante, con resultados que desafían las estadísticas y los pronósticos. La igualdad competitiva nunca había sido tan marcada.
En las próximas semanas, veremos si el Arsenal mantiene su racha perfecta, si el Liverpool logra revertir su crisis, si el Barcelona encuentra la reacción necesaria y si equipos como el Ajax pueden al menos despedirse con dignidad. Lo que está claro es que la carrera hacia la final de Múnich ya ha comenzado, y no todos llegarán a la meta. La gestión de plantillas, la fortaleza mental y el acierto en los momentos clave marcarán la diferencia entre los que sueñan con la Orejona y los que se conforman con participar.