En la víspera del crucial encuentro de Liga de Campeones entre Chelsea y Barcelona, Enzo Maresca ha salido al paso de las crecientes expectativas generadas en torno a su joven delantero brasileño. El técnico italiano ha pedido explícitamente que se eviten las comparaciones entre Estêvão y la sensación culé Lamine Yamal, aunque reconoce el potencial descomunal de ambos futbolistas. Esta declaración no solo busca proteger a su jugador, sino también establecer un marco mental adecuado para el desarrollo de uno de los talentos más prometedores que ha llegado al fútbol inglés en los últimos años.
El duelo de mañana en Stamford Bridge no solo decidirá una plaza en las semifinales de la máxima competición continental, sino que también servirá de escaparate para dos de las promesas más brillantes del fútbol mundial. Por un lado, Estêvão, de apenas 18 años, que ha desembarcado en Londres con el cartel de futuro crack y una cifra de nueve goles que avalan su impacto inmediato. Por el otro, Yamal, tres meses menor que el brasileño, pero ya consolidado como líder indiscutible tanto en el Barça como en la selección española, donde su liderazgo trasciende su corta edad.
Maresca, en la rueda de prensa previa al partido, ha mostrado una actitud protectora con su pupilo. "Estêvão ya está jugando a un gran nivel. Es titular con Brasil. Es muy joven y seguro que puede mejorar mucho. Estamos muy contentos con él", declaró el entrenador. Sus palabras reflejan una clara intención: blindar al joven atacante de la presión mediática que inevitablemente genera su rendimiento. El fútbol moderno, acostumbrado a la inmediatez y las comparaciones rápidas, a menudo olvida que cada talento necesita su propio tiempo de cocción.
El delantero carioca ha firmado una temporada espectacular desde su llegada al conjunto londinense, con nueve goles que avalan su proyección. Sin embargo, Maresca insiste en que cada jugador sigue su propio proceso. "Es un placer para los amantes del fútbol ver a Estêvão, como a Lamine Yamal y Pedri. Es lo bonito del fútbol. Nos alegra que Estêvão esté con nosotros y esperemos que le vaya muy bien", añadió el técnico. Esta declaración sitúa al brasileño en el selecto grupo de jóvenes que están redefiniendo el fútbol contemporáneo, pero sin someterlo al peso de una equivalencia directa.
La clave del mensaje de Maresca radica en la diferenciación entre admirar un referente y someterse a una comparación constante. Reconoce que Yamal puede servir como modelo a seguir, pero advierte que el catalán ya está instalado en la élite, mientras que Estêvão está en plena construcción de su carrera. "Va a ser sin duda un jugador importante para este club. Para el futuro, sin duda", enfatizó. Esta distinción es fundamental en la psicología deportiva: mientras que un modelo inspira, la comparación puede generar frustración y ansiedad.
El italiano también aprovechó para elogiar a otro de sus hombres clave: Enzo Fernández. El centrocampista argentino ha ido ganando protagonismo en el esquema de los Blues, y su entrenador no duda de su calidad. "Siempre he pensado que era un gran jugador. Al principio, le costaba entender su rol, pero ocupa un lugar importante para nosotros en el campo", explicó Maresca. Esta mención no es casual: Fernández representa otro caso de talento joven que necesitó tiempo para asentarse en un club de élite.
En un momento más personal, el técnico reveló que su vocación de entrenador nació gracias al mítico Barcelona de Pep Guardiola. "Decidí hacerme entrenador por el Barcelona de Pep Guardiola", confesó. El estilo de juego basado en la posesión del balón que instauró el catalán ha marcado profundamente su visión del fútbol. "Si los clubes o equipos deciden jugar con un estilo diferente... Lo he dicho muchas veces: cada equipo puede decidir cómo quiere jugar. Elegí el mío hace años y así será como me gusta ver a mi equipo jugar al fútbol y en el futuro", reflexionó.
El mensaje final de Maresca es claro: proteger el desarrollo de Estêvão, valorar el talento joven sin prisas, y mantener una filosofía de juego clara. Con el partido de mañana, el Chelsea buscará no solo la victoria, sino también demostrar que su apuesta por la cantera y el talento emergente tiene premio a largo plazo. La paciencia, en un mundo futbolístico dominado por la urgencia, se convierte en el valor más preciado.
La perspectiva de Maresca contrasta con la tendencia actual del fútbol a la hipervalorización inmediata de los jóvenes talentos. En una era donde cada actuación se analiza al milímetro en redes sociales, la postura del italiano representa una defensa de la formación pausada y el crecimiento orgánico. Estêvão llegó a Inglaterra con la etiqueta de salvador, pero su entrenador prefiere verlo como un proyecto en construcción, no como un producto acabado.
El contexto del partido contra el Barcelona añade una capa adicional de presión. Enfrentarse al club que inspiró la carrera de Maresca como entrenador, y hacerlo con un joven que inevitablemente se comparará con su estrella, crea un escenario de alta tensión. Sin embargo, el técnico ha demostrado habilidad para desactivar esa bomba mediática con mensajes serenos y contundentes.
La figura de Lamine Yamal representa el estándar al que aspiran todos los jóvenes futbolistas: titular indiscutible en uno de los clubes más grandes del mundo, referente de su selección nacional, y con un nivel de madurez que desafía su edad biológica. Pero precisamente por eso, Maresca argumenta que comparar a Estêvão con él es como comparar un diamante en bruto con una gema ya tallada.
El argentino Enzo Fernández simboliza el camino que Maresca quiere para Estêvão. Llegó con un precio millonario y la expectativa de ser un líder inmediato, pero su adaptación fue gradual. Hoy, según su entrenador, "ocupa un lugar importante para nosotros en el campo". Esta evolución es el modelo que el italiano quiere replicar con su joven delantero brasileño.
La influencia de Guardiola en Maresca no es meramente anecdótica. Representa una filosofía de juego basada en la paciencia, la posesión y la construcción desde la base. Cuando dice que "cada equipo puede decidir cómo quiere jugar", está defendiendo su derecho a desarrollar talentos a su ritmo, sin las prisas que impone el mercado.
En definitiva, la postura de Maresca ante el Chelsea-Barça va más allá de la simple gestión de un partido. Es una declaración de principios sobre cómo se debe tratar el talento joven en el fútbol moderno. Proteger, formar y esperar se han convertido en sus palabras clave, un mantra que contrasta con la cultura del resultado inmediato que domina el deporte rey.