El estadio Presidente Perón, conocido como el Cilindro, vibró con uno de los partidos más intensos de la temporada. Racing Club y River Plate protagonizaron un duelo que se decidió en los últimos segundos, con un gol de Martirena en el minuto 93 que selló la eliminación del equipo de Gallardo del torneo Clausura. Un desenlace dramático que dejó a los millonarios fuera de competición en un momento especialmente delicado para el club.
El partido comenzó con Racing mostrando una actitud ofensiva y decidida. Desde los primeros minutos, los locales buscaron imponer su ritmo y generar peligro en el área rival. River, por su parte, intentó mantener la posesión y controlar el juego, pero le costó encontrar la fluidez necesaria para desequilibrar a una defensa bien organizada.
La primera parte terminó con ventaja para Racing, que logró abrir el marcador con un gol de Fernández tras un error defensivo de River. El equipo de Avellaneda aprovechó la ocasión y se fue al descanso con la confianza de haber tomado la delantera en un partido que prometía mucho más.
En la segunda mitad, River Plate salió con otra actitud. El técnico Marcelo Gallardo no dudó en realizar cambios estratégicos, introduciendo a jugadores como Quintero, Galoppo y Subiabre para darle más dinamismo al equipo. La reacción no se hizo esperar: River logró empatar con un gol de Subiabre, que definió con frialdad tras una jugada colectiva bien trabajada.
Pero la emoción no terminó ahí. Minutos después, Quintero puso a River por delante con un remate potente que se coló en la escuadra. El estadio se quedó en silencio, y parecía que el equipo visitante había tomado el control del partido. Sin embargo, Racing no se rindió. A pesar del cansancio y la presión, los locales siguieron insistiendo y creando oportunidades.
El clímax llegó en los minutos finales. Con el marcador 2-2 y el partido a punto de irse a la prórroga, Racing intensificó su presión. Tras una serie de tiros de esquina y remates desesperados, Martirena apareció en el área para empujar el balón tras un rebote y darle la victoria a su equipo. La explosión de alegría en el Cilindro fue inmediata, mientras que los jugadores de River Plate se quedaron sin palabras, conscientes de que su camino en el torneo había terminado de la manera más cruel posible.
Este resultado no solo supone una eliminación dolorosa para River Plate, sino también un golpe importante en su moral. El equipo atraviesa un momento complicado, y este partido ha puesto de manifiesto las carencias que debe resolver si quiere volver a competir por los títulos. Por su parte, Racing Club demuestra que, con actitud y entrega, puede competir con los mejores, incluso en los momentos más difíciles.
El partido también dejó momentos de tensión y polémica. Hubo varias ocasiones en las que el árbitro tuvo que intervenir para calmar los ánimos, especialmente en los minutos finales, cuando la presión y la emoción estaban en su punto más alto. Además, el desgaste físico fue evidente en ambos equipos, lo que añadió un componente adicional de drama a un encuentro ya de por sí intenso.
En resumen, este fue un partido que quedará en la memoria de los aficionados por su intensidad, su dramatismo y su desenlace inesperado. Racing Club logró una victoria histórica, mientras que River Plate deberá replantearse muchas cosas si quiere volver a ser el equipo que todos esperan. El fútbol, una vez más, demostró que no hay partidos fáciles y que cualquier equipo puede ganar si no se rinde hasta el último minuto.