Jennifer López ha inaugurado su nueva residencia en Las Vegas con un mensaje contundente para sus detractores. La artista, que acaba de estrenar Up All Night en The Colosseum del Caesars Palace, aprovechó la primera función para responder con ironía a quienes cuestionan su forma de vestir a sus 56 años.
Durante el espectáculo del 30 de diciembre, la intérprete neoyorquina ofreció más de dos horas de música y baile, pero también abrió su corazón ante las 4.000 personas que abarrotaban el recinto. Con su mezcla característica de vulnerabilidad y fortaleza, abordó directamente los comentarios negativos que recibe en redes sociales.
"¿Por qué siempre está desnuda? ¿Por qué no se viste según su edad?", reprodujo López algunas de las críticas más recurrentes. Sin embargo, su respuesta dejó claro que no piensa cambiar por el juicio ajeno. "Si tuvieran un trasero como el mío, también estarían desnudas", lanzó con una sonrisa, mientras lucía un minivestido verde de lentejuelas que después complementó con una falda de plumas.
Esta actitud desenfadada no es nueva en su carrera. En 2020, tras su intermedio en el Super Bowl con Shakira, ya tuvo que hacer frente a críticas similares. "Tanto Shakira como yo somos mujeres respetables, mamás con hijos y estamos muy conscientes de lo que hacemos", declaró entonces a Variety. "Organizamos un espectáculo que fue una celebración de las mujeres y nuestra cultura latina. No voy a dejar que la opinión negativa de algunos me afecte".
El mensaje de empoderamiento que transmite va más allá de la defensa de su imagen. Es un llamado a la autenticidad y a la libertad de ser uno mismo sin importar la edad. "El mensaje de defenderte a ti misma, ser mujer, eso es lo que quiero transmitir a las niñas pequeñas", aseguró en aquella ocasión, palabras que cobran nuevo sentido en su etapa actual.
Up All Night representa un hito en su trayectoria. Con casi tres décadas de carrera, demuestra que su energía escénica no tiene límites. El repertorio incluye clásicos como Dance Again, Let's Get Loud, I'm Into You, Jenny From the Block y On the Floor, canciones que han marcado generaciones y que ahora cobran nueva vida en el corazón del desierto de Nevada.
El espectáculo es una experiencia íntima donde la conexión con el público es fundamental. López compartió reflexiones sobre su relación con las redes sociales: "Gracias a Dios llevo haciendo esto durante mucho tiempo. Puedo ignorar mucho de ello. Realmente no significa nada. Se lo digo a mis hijos todo el tiempo".
Incluso el humor es una herramienta valiosa. Admitió que se ríe de los comentarios absurdos, como los que critican que siempre posa con la boca abierta. Esta capacidad para tomarse las críticas con ligereza demuestra una madurez y una perspectiva valiosa que muchos artistas envidiarían.
La velada también sirvió para compartir un momento familiar. López recibió el año nuevo en el escenario abrazada a sus dos hijos, imagen que posteriormente compartió en su cuenta de Instagram, donde acumula 246 millones de seguidores. Este gesto humaniza a la superestrella y muestra su faceta más cercana y maternal.
No faltaron las referencias a su vida personal. Recordando su primera residencia en Las Vegas hace casi una década, lanzó una broma sobre su mediático divorcio de Ben Affleck. "Y en ese tiempo, solo me he casado dos veces", dijo antes de rectificar: "Eso no es cierto. Solo fue una vez". El público recibió el comentario con risas y aplausos, apreciando la honestidad con la que aborda temas delicados.
La actitud de Jennifer López representa un cambio de paradigma en la industria del entretenimiento. A sus 56 años, desafía los estereotipos sobre cómo debe comportarse una mujer madura en el espectáculo. Su mensaje es claro: la edad no debe ser una limitación para la expresión personal, la sensualidad o la creatividad artística.
En una industria históricamente crítica con las mujeres de cierta edad, la artista construye su propio camino. Cada baile, cada cambio de vestuario, cada nota que entona es una declaración de independencia y autenticidad. No se trata de provocación gratuita, sino de una celebración de la vida, el cuerpo y la libertad.
Up All Night es una oportunidad única para ver a una artista en su mejor momento. "Estoy en mi era feliz", declaró emocionada, palabras que resumen plenamente su estado de ánimo actual y que reflejan una mujer cómoda en su propia piel.
El impacto de su mensaje trasciende el entretenimiento. En una sociedad que juzga duramente a las mujeres por su apariencia, la postura de López sirve de inspiración para miles de seguidoras que ven en ella un modelo de empoderamiento y autoaceptación.
El espectáculo de Las Vegas no es solo un concierto, es una manifestación de principios. Cada noche, Jennifer López sube al escenario no solo para entretener, sino para recordar que la autenticidad no tiene fecha de caducidad. Que la sensualidad no es patrimonio de la juventud. Y que la opinión de los demás nunca debe definir quién eres.
Con más de 30 años de carrera, múltiples éxitos en música, cine y televisión, e influencia cultural innegable, Jennifer López continúa demostrando por qué es una de las artistas más importantes de su generación. Su nueva residencia no solo celebra su legado musical, sino que consolida su posición como una voz poderosa en la conversación sobre empoderamiento femenino y autenticidad en la era digital.
A medida que las luces de The Colosseum se encienden cada noche, la estrella del Bronx sigue escribiendo su propia historia, una donde la edad es solo un número y donde la libertad de expresión es la verdadera protagonista. Su respuesta a las críticas no es solo una réplica ingeniosa, es una declaración de principios que resonará mucho más allá del escenario de Las Vegas.