Sellés en la cuerda floja: el Zaragoza vive su peor momento en casa

El conjunto aragonés solo ha sumado 11 de 39 puntos en el Ibercaja Estadio. El técnico se juega el puesto ante el Burgos este sábado

El Real Zaragoza afronta un momento crítico en su temporada. Este sábado, en el Ibercaja Estadio, el entrenador Miguel Ángel Sellés se juega literalmente su continuidad en el banquillo en un duelo directo contra el Burgos. La razón es simple pero demoledora: el equipo ha firmado el peor registro como local en toda su trayectoria en Segunda División desde que se mudó a este estadio temporal, lejos de la histórica La Romareda.

La estadística es implacable. En trece partidos disputados en su feudo provisional, el Zaragoza ha conseguido únicamente once puntos de treinta y nueve posibles. Este balance se traduce en un escaso 28,2% de efectividad, una cifra que no tiene precedentes en las últimas trece campañas del club en la categoría de plata del fútbol español. Para encontrar un porcentaje similar habría que remontarse a la temporada 2021-2022, cuando el equipo cerró este tramo con el 35,8% de los puntos en juego.

El calendario no ha sido benévolo con los intereses del conjunto maño. Desde finales de noviembre, cuando consiguieron una trabajada victoria por 3-2 ante el Leganés, el Zaragoza no ha vuelto a conocer el sabor del triunfo en casa. Desde entonces, han pasado por el feudo aragonista el Cádiz, Las Palmas, Sanse, Castellón y Eibar, y ninguno de ellos ha caído derrotado. Tres empates y dos derrotas conforman este período de sequía que ha llevado a la directiva a poner en entredicho el proyecto deportivo.

El desglose de resultados habla por sí solo. En el Ibercaja Estadio, el Zaragoza ha ganado únicamente dos encuentros: aquel mencionado ante el Leganés y otro frente al Huesca, ambos con Sellés al mando. Los empates suman cinco (Valladolid, Albacete, Sanse, Castellón y Eibar), mientras que las derrotas alcanzan ya la cifra de seis (Andorra, Córdoba, Cultural, Deportivo, Cádiz y Las Palmas). Perder la mitad de los partidos en casa es sinónimo de crisis, y más cuando el objetivo inicial era pelear por los puestos de ascenso.

La comparación con temporadas anteriores resulta demoledora. En la campaña 2018-2019, por ejemplo, el equipo sumaba quince puntos en este mismo tramo liguero. La temporada pasada, aunque también fue complicada, se habían conseguido quince puntos de local, cuatro más que los actuales. Incluso en la peor de las crisis recientes, la 2023-2024, el Zaragoza había perdido cinco partidos en casa, no seis como ahora.

El récord negativo está a la vuelta de la esquina. La peor marca de derrotas en casa en una temporada completa en Segunda es de ocho, cifra que se alcanzó en la 2023-2024 y en la atípica 2019-20, cuando la pandemia obligó a jugar a puerta cerrada en La Romareda. Con seis derrotas ya en el haber y seis partidos pendientes por disputar en el Ibercaja Estadio, el Zaragoza está a solo dos tropiezos de igualar esa marca tan poco deseable.

Los rivales que aún tienen que visitar el estadio temporal son de lo más variado. Al Burgos, este sábado, le seguirán Almería, Racing de Santander, Mirandés, Ceuta, Granada, Sporting de Gijón y Málaga. Una lista en la que conviven aspirantes al ascenso, equipos cómodos en la tabla y otros que pelean por la permanencia. Cada punto será oro para intentar revertir esta dinámica tan negativa.

La situación de Sellés es la más comprometida. El técnico llegó con el objetivo de estabilizar un proyecto que parecía tambalearse, pero los resultados no han acompañado. La directiva ha dejado claro que únicamente una victoria ante el Burgos le dará oxígeno para continuar al frente del equipo. Cualquier otro resultado, incluido un empate, pondrá en serio riesgo su continuidad. Una derrota, directamente, significaría su destitución inmediata.

El contexto no podría ser más adverso. Jugar fuera de La Romareda, la casa que ha visto crecer al club durante décadas, supone un handicap emocional importante. El Ibercaja Estadio, aunque funcional, carece de la magia y la calidez de la histórica casa del Zaragoza. Los jugadores han reconocido en varias ocasiones que echan de menos el calor de su afición en las gradas de su verdadero estadio.

El reto es de máxima exigencia. No solo porque se juegan tres puntos vitales para la clasificación, sino porque una nueva derrota en casa podría desatar una crisis institucional de grandes dimensiones. El Zaragoza se encuentra en una posición delicada en la tabla, rozando los puestos de descenso a Primera RFEF, algo impensable para una entidad de su historia y dimensión.

La afición, aunque comprensiva con las circunstancias, empieza a mostrar signos de hastío. Las críticas en redes sociales y en los foros se multiplican con cada nuevo pinchazo en casa. Los socios explican soluciones y un cambio de rumbo inmediato. La presión, por tanto, no recae únicamente sobre los hombros de Sellés, sino sobre toda la estructura deportiva del club.

El futuro inmediato se escribe este sábado. El duelo contra el Burgos se ha convertido en una final anticipada, en un partido de vida o muerte para las aspiraciones del Zaragoza. Los jugadores tendrán que demostrar que están comprometidos con el proyecto y que son capaces de revertir esta dinámica tan negativa. La plantilla tiene calidad, eso está fuera de toda duda, pero necesita traducirla en resultados cuanto antes.

La historia del Zaragoza en Segunda División está llena de altibajos, pero esta temporada está resultando especialmente dura. La combinación de un estadio provisional, un rendimiento local pésimo y una situación de entrenador en entredicho crea un cóctel explosivo que puede terminar de forma traumática si no se consigue una victoria este fin de semana.

El tiempo se agota para Sellés y para el Zaragoza. Con seis jornadas pendientes en casa, el margen de error es cero. Cada partido se convierte en una final, cada punto en un tesoro. La permanencia en Segunda División, ese objetivo mínimo que ahora parece tan lejano, pasa necesariamente por ganar en el Ibercaja Estadio. Y el primer paso, el más importante, debe darse este sábado contra el Burgos. De lo contrario, el club aragonés podría verse abocado a una de las crisis más profundas de su historia reciente.

Referencias